Algunas de las cosas sensatas -no todas lo fueron- que dijo José Blanco ayer en Pamplona las dijimos ya una y otra vez algunos de nosotros antes y después de las elecciones de mayo. Pero la dirigencia del PSN-PSOE no las dijo: dijo, y por unanimidad, las contrarias. Y las mantuvo aún después de saber que la ejecutiva federal no las compartía. Lo que pone a los actuales dirigentes navarros a los pies de los caballos, por su falta de sentido político, de lealtad y disciplina, y tal vez por excesivo intento de defensa propia frente a los afiliados equivocados, víctimas también de la habitual demagogia partidista. Lo cierto es que este PSN-PSOE tiene poco de parecido con aquel que fundamos en junio de 1982, y que, meses después, iba a ser la opción preferida de los navarros.