¿Por qué fueron excluidas las mujeres del sacramento del Orden?
La teóloga colombiana Isabel Corpas de Posada, en su libro Por qué un sacramento exclusivamente masculino, responde ampliamente: Por circunstancias coyunturales, como era la sumisión de la mujer al varón en el orden social patriarcal, al que se refirió el monumental Decreto de Graciano (Concordia de los las discordancias de los cánones), escrito entre 1140 y 1142 por el monje camaldulense y jurista llamado Graciano:
–Están sujetas al dominio del varón y no tienen ninguna autoridad, ni pueden enseñar, ni pueden ser testigos, ni pueden dar fe, ni pueden juzgar… (…) ¿Cómo podrían, por tanto, mandar?
Recoge esa intensa tradición santo Tomás de Aquino, un siglo más tarde, incluyendo el impedimentum sexus en el tratado del sacramento del Orden:
–Como en el sexo femenino no se puede significar una superioridad de grado, puesto que el estado de la mujer es de sujeción (in statu subjectionis), síguese que no puede recibir el sacramento del orden.
La pregunta-comentario de la teóloga colombiana no puede ser otra: por qué, cuando las circunstancias cambiaron y las mujeres dejaron de estar en estado de sumisión, se mantiene en la Iglesia dicho impedimento.