Del 5 al 9 de de noviembre tuvo lugar en Kuala Lumpur la asamblea general del Umno, el partido hegemónico que gobierna el reino federado de Malasia desde la independencia. Este año, celebra el paìs el cincuentenario de esa independencia (merdeka) del imperio británico (1957-2007), con una serie de actos que impregnan toda la vida social, cultural y política de la federación. Uno de ellos era el la asamblea general del partido gobernante, y el discurso de apertura del primer ministro (desde 2004) y presidente del partido Datur Seri Abdullah Ahmad Badawi resonó durante varios días en todos los rincones del país. Badawi, según recogía el Star Nation, enfatizó el tremendo progreso de la federación -dentro de la Commonwealth–, que pasó de ser un país pobre a uno de los más ricos de Asia, con una tasa media de crecimiento anual del 6´5. Reafirmó asimismo con fuerza el federalismo constitucional, el objetivo de la erradicación de la pobreza y la oficialidad del Islam como religión nacional. Pero al mismo tiempo se mostró igualmente firme al proclamar la armonía entre distintas comunidades y religiones no como un «lujo opcional sino como una necesidad», buscando el interés de la nación y del pueblo malayo «por encima de intereses parroquiales«, recalcando la santidad de de las religiones, creencias y ritos y «el contrato entre las comunidades«. Opuesto a una estrecha interpretación del Islam, perjudicial incluso para los propios musulmanes, y desde luego para la vida diaria y los intereses económicos del pueblo «un superzelante empeño religioso –llegó a decir- puede dar como resultado una negativa imagen del Islam, una imposibilidad de entender las necesidades de los creyentes de otras religiones y la negación de los derechos que les corresponden según el espíritu de la Constitución Federal«. E hizo votos por la tolerancia y la paz religiosas: «La violencia de una parte alimenta la violencia de la otra. Si queremos que nuestra religión sea respetada y comprendida, mostremos una ejemplar conducta respetando a los seguidores de otras religiones, de otras necesidades».