Escribe en EC el excelente escritor Rubén Amón el artículo Fechas señaladas a fuego, sobre uno de sus asuntos predilectos: el hastío de las fiestas, de las comidas de fiesta, y especialmente las de Navidad. Con ese escepticismo marca de la casa, y unas gotitas de amargor.
Según él, en las cenas de Nochebuena y en las comidas de Navidad todo son: simulacros, resignación, disimulos, rencor, amenaza, hipocresía, resistencia, desgaste, cansancio, fingimientos, acritud, patologías, aguante, obstinación… Si duros son los sustantivos, más duras son las frases completas resultantes, con sustantivos, verbos, adverbios, adjetivos y complementos directos.
¿No estará hablándonos de la Navidad como herencia directo de las Saturnalia? ¿O no será directamente la descripción convencional de las comidas y cenas saturnales?
Ciertamente lo que él describe ahí con mucho humor negro y brillantez literaria tiene poco que ver con una Navidad cristiana. Y menos en honor de «Dios es Cristo», como afirma una vez, con su retranca habitual.