Levantad a ese niño


(Dirk Bouts, Tríptico de la vida de la Virgen)


Levantad a ese niño
del duro suelo,
desnudo como un verme,
expuesto
a los aires,
los vientos,
las lluvias,
los hielos.
En vez de arrodillaros,
José y María,
levantad al niño
del duro suelo.
Angelitos ociosos,
que andáis de revuelo,
levantad al niño
del duro suelo.
Y vosotros, curiosos,
que miráis de lejos,
entrad, y, si los padres
y los ángeles
han perdido el tiento,
levantad al niño
del duro suelo.