El Dios filosófico de García Bacca

Editado por el Banco Central de Venezuela, llega a mis manos el elegante libro dedicado al filósofo nacido en Pamplona, Juan David García Bacca: «Vivir dos veces despierto» (1901-1992). Es un conjunto de trabajos biográficos, bibliográficos y filosóficos en torno al ilustre filósofo, científico, crítico literario, traductor, músico, escritor y profesor en la universidad central de Venezuela, con una rica profusión de fotografías, autógrafos y citas personales. García Bacca, que pasó de filósofo y teólogo claretiano, hasta sus 37 años, a defender, al final de su vida, una especie de panteismo antropológico, luchó con Dios, entendido a su manera, como Jacob (Israel: fuerte contra Dios) toda la noche, quedando cojo y herido de Dios, por intentar verle y alcanzarle, sin conseguirlo, en el lugar sagrado que se llamó Fanuel: «cual si dijera: vi a Dios cara a cara y se salvó mi alma» (Gn 32, 31). Es la finitud transfinita frente a la infinitud, a la que nunca vencerá, de la que quedará herido en su cojera, cojera que no es un castigo, sino el mejor de los premios, la mejor de las bendiciones. Escribe a este respecto el filósofo: «Hay señales y señales de Dios, y las de Dios son más generosas y significativas que las establecidas por los hombres».