El califato no está en el Corán

 Indonesia es el país musulmán más poblado del mundo. Pero no es un país árabe. Ya en pleno siglo XVI nuestro Francisco de Javier se encontró, a su llegada a Malaca y después a Las Molucas, rodeado por todas partes por reinos musulmanes, que alternaban el trato comercial y la guerra con los colonizadores portugueses. Indonesia es hoy una República unitaria y no una República islámica, como pretenden algunos grupos extremistas y fanáticos. Desde su origen en 1950, y más tras el sangriento conflicto inter-religioso de 1999-2002 en Las Molucas y en Java, los gobiernos indonesios, que mantienen el islamismo como religión oficial, intentan en los mejores momentos reafirmar el principio de la libertad de cultos y de la paz religiosa como base fundamental para la paz y el orden en un país inmenso, con tantas etnias, lenguas, culturas y religiones. Me llamó la atención ver en el diario The Yakarta News, del pasado 5 de noviembre, en primera, la siguiente noticia: «Caliphate not part of Koran: NU» (el califato no es parte del Corán). Se trataba de una declaración del comité directivo, formado por 500 ulemas, del capítulo del Este de Java, la rocafuerte de la Nahdlatul Ulama, la más numerosa organización musulmana indonesia, con más de 40 millones de miembros en todo el país. Y ¿por qué, a estas horas, esa declaración? Porque la idea de la República islámica -comentaba uno de sus expertos-, va extendiéndose y haciéndose popular entre los intelctuales y entre el pueblo, pero no tiene nada que ver con los textos sagrados, y cualquier intento de reemplazar el Estado unitario por un Estado islámico traería más problemas a la Nación. Recordemos que la doctrina del califato fue asentada en el siglo X por los descedientes de Alí, casado con Fátima, la hija del Profeta, y hoy es mantenida por la rama islámica del chiismo, gobernante en Irán. El presidente del comité decía por su parte: «El gobierno, los religosos y los líderes comunitarios deben estar muy vigilantes acerca de esta ideología trans-nacional, que ha amenazado nuestra ideología nacional y unitaria, así como el Estado Unitario de Indonesia».