Dolor y Gloria, de Pedro Almodóvar, me parece una película redonda. Perfecta conjugación de presente y pasado. Primeros planos continuos. Ritmo sosegado. Ni una sola distracción. Sinceridad que se confunde con verdad y emoción. Puro cine.
Película-confesión sobre la infancia de un niño pobre, listo y consciente. Sobre la homosexualidad del protagonista. Sobre su fragilidad corporal y mental. Sobre su adicción a la heroína. Sobre sus relaciones con su madre. Tal vez en estas escenas familiares -amor, tradición, remordimiento- la película alcanza su más alto punto de interés. Excelente interpretación de Banderas, Serrano, Cruz…
Puro cine.