Cultura

 

           Continuamos con la confusión habitual sobre el concepto-palabra cultura, polisémico donde los haya. Ahora especialmente, cuando todo el mundo se queja del olvido de la cultura por parte de los Gobiernos durante la pandemia y exigen recios apoyos para evitar el colapso de los que llaman proyectos culturales.

Por eso me gusta la refexión de Marina Garcés en su libro Un mundo común, que habla de desapropiar la cultura para devolver a la idea de creación su verdadera fuerza: Crear no es producir. Es ir más allá de lo que somos, de lo que sabemos, de lo que vemos. Crear es exponerse. Crear es abrir los posibles. En este sentido, la creación depende de una confianza en lo común.

No sé si, conscientemente o no, Garcés reatrapa la teoría zubiriana de la historia como creadora de posibilidades: abrir los posibles. Las posibilidades que toda una sociedad deja abiertas para que cada uno, cada grupo pueda continuar, reforzar, o cambiar y convertir. La cultura como cultivo personal y comunitario de la finca común, universal.