Católico practicante

Andan por ahí, en esta época de fiebre de encuestas, publicando una y otra vez el número de católicos practicantes que cumplen con pascua, que van a misa los domingos, que pertenecen a movimientos, etc. Siempre me he preguntado qué es eso de católico no practicante, que algunos se adosan como si fuera una definición o parte de la misma. Hasta el lehendakari Ibarretxe, dirigente de un partido que fue antaño confesional donde los hubiera, y después democristiano hasta hace poco, se aviene a definirse así. Y muchos como él. Leo en un breve artículo del obispo de Plasencia, Mons. Amadeo Rodríguez Magro, publicado en VN, una de las cosas más sensatas y precisas que he leído sobre este punto: « ¨Católico practicante¨ es aquél que deja que Jesucristo oriente los criterios, los sentimientos y las decisiones de su vida ordinaria en todas las circunstancias y ambientes, desde los más privados y familiares hasta los más públicos. Y el que comparte, en la integridad del credo, la fe de la Iglesia, a la que respeta y ama en su tradición y en sus normas; el que pone su vida cristiana al servicio de empeño común, de una misión, que consiste en llevar la vida en Cristo a otros con la palabra y el testimonio, sobre todo el del amor y el servicio».