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Dolor y Gloria

 

           Dolor y Gloria, de Pedro Almodóvar, me parece  una película redonda. Perfecta conjugación de presente y pasado. Primeros planos continuos. Ritmo sosegado. Ni una sola distracción. Sinceridad que se confunde con verdad y emoción. Puro cine.

Película-confesión sobre la infancia de un niño pobre, listo y consciente. Sobre la homosexualidad del protagonista. Sobre su fragilidad corporal y mental. Sobre su adicción a la heroína. Sobre sus relaciones con su madre. Tal vez en estas escenas familiares -amor, tradición, remordimiento- la película alcanza su más alto punto de interés. Excelente interpretación de Banderas, Serrano, Cruz…

Puro cine.

Tiempo y eternidad

 

Me da qué pensar este pensamiento del filósofo itaiiano Gianni Vattimo, en su libro Creer que se cree:

   No hay verdadera diferencia entre los tiempos históricos: todo momento de la historia está en relación inmediata con la eternidad.

La Comisión cambia su política inmigratoria

 

         La Comisión Europea, tras cinco años de fracaso de su propuesta de reparto de cuotas de refugiados a todos los países de la Unión, renuncia por fin a esa política y propone ahora ciertos mecanismos de solidaridad a la carta con el fin de que todos puedan contribuir a resolver el mayor problema que en estos momentos tiene la Unión. Y no solo porque varios países del Este se oponían tenazmente a tal reparto, sino porque otros países del Norte y  del Oeste tampoco veían con buenos ojos una política que consideraban demasiado blanda para con la inmigracón irregular.

Según el nuevo plan, los Estados miembros podrán acoger contingentes de refugiados, asumir la gestión del retorno de inmigrantes irregulares o contribuir a pagar los gastos de las  políticas que se apliquen en los paíse más afectados. Se trata, además, de blindar las fronteras exteriores de la Unión -Grecia, Italia, España…- y de hacer mucho más eficaz la devolución de los inmigrantes irregulares, cuando más de un tercio de los mismos no son verdaderos refugiados sino inmigrantes económicos. Difícil y ardua tarea. No parece que pueda tener más éxito que hasta ahora, si al mismo tiempo los Estados afectados y la Unión entera no llegan a llevar a cabo acuerdos y pactos con los Estados africanos y asiáticos de donde procede esa inmigración irregular, Estados a veces fallidos o incapaces de cualquier regulación y hasta de cualquier acuerdo. España puede dar en algunos casos ejemplo de acuerdos de este tenor.

Por otra parte, queda todavía la opinión del Parlamento Europeo, muy dividido en esta cuestión, y de la resolución del Consejo de Ministros.

Europa como identidad y cultura

 

          El europeista alemán Michael Krüger (1943), editor, narrador y poeta, autor, entre otros, del libro Mi Europa, que lucha, cerca de Múnich, contra la leucemia, tiene la sensación de que la idea de una Europa unida se esta desmoronando y que la voz de Europa o no existe o es tan bajita, que hay que pegar la oreja al suelo para oírla.

Se queja también de que en Bruselas siempre se habla de problemas económicos y fiscales,  y de que en los últimos 25 años no hayamos óido una sola palabra sobre la cultura y la identidad. Afirma, en cambio que durante la pandemia todo el mundo ha sentido la necesidad de la cultura y que de repente la cultura ha vuelto a estar en la agenda: ¿Qué hacemos con todas las galerías, los teatros, los espacios abiertos, las librerías? Tenemos que salvarlos. ¿Por qué? Porque en esos lugares Europa es más sociedad anónima que Apple, Facebook y compañía, aunque ellos sean los verdaderos gobernantes del mundo moderno y de la modernidad.

Grillos y luna

 

        Susana Benet, máxima representante de la poesía en kaikus en lengua castellana, nos ofrece en esta nueva entrega, Grillos y luna (Sevilla, 2018), una muestra más de su talento en descubrir la luz, el resplandor, la sorpresa, la belleza en las cosas pequeñas, cotidianas, y, sin embargo, tan humanas, por su relación con el hombre, como las hormigas, el guijarro, los grillos, el semáforo, las gotas de lluvia, los agapornis, la ropa lavada, las nubes… Y las hace grandes, imprescindibles, duraderas. Y más humanas todavía:

 

Me lo repiten
los grillos esta noche,
y no lo entiendo.

Semblantes pálidos
delante del difunto,
tan maquillado.

Flota en el agua
una avispa ahogada
junto a un jazmín.

Más grande que ella,
esa hoja que arranca
terca la hormiga.

Lavo la ropa,
en mis manos las manchas
que deja el tiempo.

Las nubles blancas
se cruzan con el vuelo
negro de un pájaro.

Lluvia de ayer:
en los charcos se enfría
la luz del sol.

Elogio del Otoño

 

Fluye suave la brisa
y arrastra en su corriente la ligera
presencia de la luz.

También mi cuerpo libre
se desliza, sin peso, entre las cosas.

Y hasta mi voz,
jubilosa, se vierte sobre el aire
con un sonido de agua.

(Susana Benet)

Hasta septiembre

 

     Aunque este año no hay Sanfermines, hay vacaciones, la gente tiene muchas ganas de ir por ahi, hace calor… y todo eso. Y yo, tengo, además, una operación próxima pendiente. Hay que entornar, pues, un año más, las hojas del cuaderno de bitácora.

Hasta septiembre, s. D. q.

En Leurza y Santesteban

 

      Llegar hasta Orokieta y subir hasta Saldías, siguiendo primero la doble regata Gorostieta, que sube y que baja desde el monte de su nombre, y después, la regata Ascoli, con sus múltiples e invisibles manantiales, es uno de los itinerarios más quebrados y, además,  más bellos de Navarra. Recuerdo con cariño a mi primer profesor de música, Tomás Otxandorena, que vivía aqui; paso por sus pueblos pastorales Beinza-Labayen, que recorrí y describí con él, y bajando hasta Urrotz, subimos hasta los pantanos de Leurza o Leurtza, a través de una mañana última de primavera, explosiva y placentera a la vez. Hay una larga fila de coches a la entrada del parque. Antes de llegar a la caseta de información, nos piden un dinero, pero no necesitamos pagar una mesa para comer. Hacía tiempo que no veníamos acá y encontramos todo más limpio, más verde, más espléndido. Más vivo también. Grupos familiares de varia composición con muchos niños, y destacada presencia de hispanoamericanos, se dispersan por las campas de helechales, por las praderas del pantano inferior y por el amplio merendero, con dos barbacoas, bancos y mesas de piedra. Huele a churrasco.

Construidos los dos pantanos, comunicados entre sí, en 1920, en el límite de los municipios de Urrotz y Beinza-Labayen, ocupan una superficie de  de 3 H (inferior) y 2 H (superior), y contienen poco menos de 1 Hm cúbico cada uno de ellos. Los aprovecha la central hidroeléctrica de Urrotz, sita al pie de la primera presa. Pero más que embalses parecen dos lagos prepirenaicos encantados, rodeados de un prieto circo de pequeños y ondulados montes, -desde Monazketa hasta Erlango Harria-, y alimentados por unas regatas que luego se hacen una, con el nombre de los lagos, que en el témino cercano de Oitz rinde sus aguas sobrantes al río Ezpelura, afluente del Ezkurra. Cerca de las orillas aparecen algunos castañares y algunos altos espinos, con espesos lechos de helechales.

Están los vasos rebosantes, tras las últimas lluvias de primavera, y las aguas lamen buena parte de los prados circundantes. Ponemos nuestras sillas de monte a dos metros del agua, a la entresombra de un haya. Varios grupos con niños y perros ocupan las orillas de las praderas cercanas. Cuando terminamos o estamos a punto de terminar nuestra siesta deportiva, se acercan bulliciosos un grupo de niñós y niñas, que juegan al escondite entre las hayas y los espinos, pero pronto la protagonista del grupo deviene la perra Luka, de una pareja próxima, que hace las delicias de la chiquillería cogiendo y volviendo a coger en el embalse la pelota que le tira su amo desde la orilla. Otra familia joven, con chico y chica, que meten las piernas poco a poco en el agua, se sienta sobre la hierba detrás de nosotros.

Vamos hasta el embalse superior por una pista muy bien mantenida. Si el embalse inferior tiene la forma de trucha a punto de saltar, este, que recibe directamentel una regata fontal en cada uno de sus extremos, semeja un pez que rodea una pequeña península verde. Es levemente más pequeño que su semejante, pero más recóndito y coqueto. Con mucha menos gente, porque hasta aqui no pueden llegar los coches. Por la calle de la coronación de la presa nos metemos en el sendero local señalizado, que recorre todo el borde del embalse inferior, hasta el monumento a la  rana bermeja, que es uno de los habitantes más famosos  (y, según malas lenguas, sabrosos) de estas aguas. Entre la flora de junio, vemos algunas fresas silvestres ya maduras.

Desde Urrotz, donde hoy no paramos, seguimos hasta Santesteban, la capital, un poco venida a menos, de la zona, y nos añadimos, con las debidas distancias, a una terraza de gente muy joven y animada. Terminamos haciendo un plácido paseo junto al Ezkurra, ansioso de desbocarse en el inmediato Bidasoa, entre altos plátanos hispanos y tilos soberbios y perfumadores.

Últimos aforismos

 

La nueva normalidad. Es posible que se renueve la norma o que se normalice la novedad.

Las digitalia (dedaleras) se adelantaron milenios a la era digital.

Los telefonos móviles nos han convertido a todos en telefonistas.

Ahora que, durante la pandemia, nos saludamos con los codos, apreciamos mejor la  el sentido  de la frase acuñada codo con codo, antídoto de la actitud y actuación a codazos, con que a veces nos movemos y nos comportamos.

¿Dónde está Dios? (y V)

 

         Según Gottfried Leibniz, que lo fue todo, acaso el genio más grande que ha dado la Humanidad, Dios solo podía crear, moralmente hablando, el mejor mundo posible. El mal metafísico, que es solo una privación, es la imperfección, raíz de la posibilidad del error y del mal; imperfección propia del ser finito como tal; ser libre sí, pero necesariamente imperfecto. El filósofo alemán sostenía que que la armonía universal de la evolución hace progresar todas las cosas hacia la armonía entre el reino físico de la naturaleza y el el reino moral de la gracia.en un progreso interminable por toda la eternidad, dda la infinitud de Dios.

Pero la pregunta de Job a Dios no encuentra tampoco aquí una respuesta satisfactoria, sosbre todo cuando no entra en juego la libertad del hombre, sino las causas naturales de las catástrofes, enfermedades, pestes… La fe en Jesús de Nazaret, Palabra de Dios y hombre sufriente, que rompió el silencio de la Divinidad, nos conforta y nos acerca a enender mejor el dolor, la enfermedad y la muerte, aunque no la entendamos del todo, aun aceptando la radical finitud del hombre.

La inmensa pesadumbre de la secular injusticia y dscriminación en el mundo desde sus comienzos se convierte para la razón humanista el mejor argumento para postular otra vida mucho mejor que la terrena y para mejorar esta en lo posible.  «¿Dónde está el hombre?».

Ya nos enseñó Immanuel Kant, otro genio, que, si la ley moral nos manda hacernos dignos de la felicidad, solo Dios, que desea esa dignidad para sus criaturas, puede facilitarles un día esa felicidad: «La esperanza de la felicidad comienza con la religión».