Es la excusa principal para no dimitir del ministro de Transportes, Oscar Puente, este gamberro de la política y pésimo ministro del ramo.
¡Como si no existiera responsabilidad política y moral en el susodicho ministro, cuya dimisión pide a coro todo el país!
Ahora bien, mucho mayor irresponsabilidad es la del irresponsable sin escrúpulos -definición de El País, de 2017-, que no ha destituido (¡no cesado!) a su ministro, compadre y compinche de tantas tropelías.