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La gente va al bar…

La gente va al bar más que a beber, a con-beber. Y con-beber en el bar es con-vivir.

¡Quien nos iba a decir, después de siglos de idealismo, que la inteligencia fuera, en expresión de Xavier Zubiri, la apertura a las cosas como realidades!


Lo peor de las parejas de derecho es que no sean, a la vez y siempre, de hecho.

Los jóvenes españoles son vitalmente conservadores e ideológicamente de izquierdas, según un serio estudio sociológico. A la hora de definirse ante otros, jóvenes o viejos, la gente se define por lo que piensa o imagina y no por lo que hace.

¡Estamos buenos!

Para algunos diarios españoles y no españoles, el Vaticano es, por lo visto, el predicador habitual del papa Benedicto XVI a quien por cierto le ha faltado tiempo para rechazar, por medio de su portavoz oficial, una muy desgraciada e injusta comparación llevada a cabo por dicho predicador pontificio en una de sus prédicas, de los cientos que ha pronunciado en la capilla papal. Es como si llamáramos Gobierno español a un secretario de prensa de la Presidencia del Gobierno, a la hora de citar una muy desgraciada e injusta comparación en una informe periodístico para  Rodríguez Zapatero. Pero el sectarismo anticlerical, lo mismo que el clerical, hace mente-captos a los sectarios.- Por otra parte, los observadores del llamado Observatorio de la Laicidad se han encampanado hace unas horas, entre otras cosas, por la asistencia de autoridades políticas a las procesiones de Semana Santa. Como si fuese la primera vez. Pobre alcaldesa socialista de Jerez de la Frontera, a quien media España vio levantarse con sus concejales, el jueves y el viernes santos, cada vez que pasaba uno de los muchos pasos junto a su tribuna, después de visitar por la mañana a todas las cofradías. Claro que todos los laicistas que han votado -como en el Parlamento de Navarra- o van a votar en el futuro la retirada de los símbolos religiosos de las institucicones públicas, han votado al mismo tiempo, lo digan o no, o van a votar, la consecuente retirada de las instituciones públicas (de sus representantes) de todos los símbolos religiosos o meta-símbolos, como son las procesiones, los templos y cualquier acto de culto, sea o no sea popular. ¡Fuera, pues, todos los políticos, como tales, de todas las procesiones habidas y por haber, y de cualquier lugar o manifestación  de carácter religioso en toda España! Lo que pasa es que los observadores de dicho Observatorio observador no quieren observar que España no es un Estado laico, sino sólo aconfesional, y que el articulo 16 de a Constitución, en el apartado 3, dice textualmente: Los poderes públicos  tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. Además, tampoco han observado el artículo, sin número, de la misma Constitución, que reza así: Todos los ciudadanos españoles están obligados a tener sentido común.

Domingo de Pascua

Él fue
        el primero.
Se dejó ver.
(El griego nos dice:
                        ofzé).

Los que le amaron
le vieron
y no dudaron.
Y vívamente creyeron
en Él.

Vencedor de la muerte y mensajero
de la vida.
                 Como un amanecer.
Así de sencillo
                   y certero
fue.
(El griego nos dice:
                          ofzé)

Él solo
es
el autor y el destino señero
de nuestra fe.

           

El entierro del Señor

Dejemos que dirija la difícil tarea
el miembro respetable del Consejo,
que espera también el reino de Dios,
José de Arimatea, un hombre justo,
tal vez discípulo secreto del Maestro,
por miedo a sus colegas.
Le ha dado permiso su amigo Pilato
para descolgarle de la cruz
y enterrar el cadáver en un sepulcro nuevo,
excavado en la roca cercana.

Dejemos que le ayude su amigo sanedrita
Nicodemo,
que, una noche, fue a ver a Jesús,
y, un día, se atrevió a defenderle
delante de todo el Sanedrín.
Ha traído una libra de mirra y aromas
para cubrir el cuerpo ensangrentado,
deshecho por la cruz.

Dejemos que el grupo de criados
termine su duro  y delicado menester.

Dejemos que observen a distancia el entierro
las valientes mujeres galileas,
animadas por María de Magdala,
las mismas quue estuvieron en el Gólgota
mirando de lejos la muerte del Maestro.
¡Porque no les dejaron colocarse más cerca
los soldados romanos, inflexibles,
igual que a sus parientes que estaban con ellas!
Prepararán aromas por su cuenta
y mañana temprano volverán al sepulcro.

Dejemos que la noche del Sábado
cubra compasiva
los charcos de sangre del Calvario
y el crimen más horrendo que registra
la historia de los hombres.

La muerte del Señor

No. No quería morir el Maestro.
Él no vino a este mundo a morir en la cruz.
¿No era su Padre Dios
-el Abba de su tierna y constante plegaria-
un Padre amoroso y cercanísimo?
Dios no pudo enviarle al tormento y a la muerte afrentosa.
Ni Júpiter haría tal dislate.
No se vengó con él.
Ni le hizo pecado y maldición
para expiar en su sangre los pecados del mundo.
No era el Cristo aquel macho cabrío arrojado al desierto,
ni un cordero sin más desangrado la víspera de Pascua.

Cerrad esa boca loca, teólogos blasfemos,
antiguos y modernos.
O explicad mejor a Pablo, Lutero o Agustín
y a todos los que luego escribieron al dictado
de esa moda infamante, adornada de arcaica teología,
que hace a Dios verdugo de su Ungido,
de su dulce Palabra nazarena,
de su Verbo florido de parábolas.
No sea que los pocos creyentes en la vieja cristiandad
-ahora que no queda ya nada ni nadie en quien creer-
escapen espantados al oir
la mayor de las blafemias de la historia.

Y decid de una vez que al Calvario le llevaron
no los muchos, infinitos, pecados del mundo
-alta abstracción tramposa e incompleta-,
sino los muy concretos sumos sacerdotes,
los ancianos aristócratas,
algunos fariseos y escribas,
los altos funcionarios herodianos
y el miedo y cobardía del señor Procurador,
Pontius Pilatus,
moderado y liberal
al decir de Josefo,
y que sólo temía que algunos le llamaran
enemigo del César.

El Maestro quería
seguir anunciando a las gentes el reino de Dios,
la inversión de valores,
la libertad de todos,
el amor y la justicia como claves del mundo:
toda la vida hecha pro-existencia.
Tras dos años de empeños incesantes
haciendo siempre el bien,
rodeado de pobres y excluidos,
amado por los hombres de limpio corazón,
tropezó con la ira de unos,
con la envidia de otros,
con el odio religioso y político
de algunos más.

Nunca pensó en defenderse
por medio de la fuerza y la violencia
como Atronges, Simón o Judas Galileo,
pasados por la espada de Roma.
Con astucia y mentiras le cercaron:
era débil para ellos la alimaña.
Nadie tuvo el arrojo de salir  a defenderle.
Los poderes del mundo ya se sabe,
de cualquier color que sean,
no perdonan jamás el peligro y la sospecha.

En una cosa, sí,
aciertan poetas excelsosy rancios teólogos:
todos en él pusimos nuestras manos.
Porque, puestos en escena,
habríamos hecho todos
en una u otra ocasión,
más o  menos, lo mismo
que hicieron, aquel viernes de Nisán,
los judíos,
los romanos.
los variados peregrinos llegados de la Diáspora
por la fiesta pascual.
Lo hemos hecho, después, en veinte siglos,
millones y millones de veces por el mundo
con millones y millones de víctimas humanas.

Por eso siempre aciertan los teólogos confusos,
al decir, con razón indirecta,
que por todos murió,
Salvador definitivo, escatológico,
el Bendito de Dios.
Es muy cierta verdad.
Somos todos los muchos
por los que él derramó la copa de su sangre,
según Marcos en la cena del jueves.

Mas no digáis por eso,
hermanos queridísimos,
que Dios le destinó, implacable, a ser crucificado.
Y decid de una vez,
con nombres y apellidos, si es posible.
añadiendo el oficio,
quiénes le subieron a la cruz,
el viernes de Nisán: hoy Viernes Santo.

Jueves Santo. La cena del Señor

Fue una cena casi clandestina.
Había decretado el Sanedrín su muerte.
Jesús presintió que su fin se acercaba.
La tarde del jueves, antes de los Ázimos,
quiso despedir a sus discípulos,
previendo que no volvería a cenar con ellos
hasta que llegara el reino de Dios.

Solía el el jefe de familia en Palestina,
después de levantarse de la mesa,
tomar en sus manos la torta de pan
y, tras decir sobre ella el ritual de alabanza,
trasmitiendo bendiciones para todos,
la partía en trozos que iba repartiendo.

Al final de la cena, el dueño de la casa
tomaba, sentado, en su mano derecha,
una copa de vino escanciada para él
la copa de bendición-,
y despues de recitar sobre ella
la acción de gracias, bebía de su copa
y todos los presentes bebían
de aquéllas que tenían en sus manos.

Aquella noche del jueves, el Maestro
tomó en sus manos el pan
y, dadas gracias a Dios,
se lo dio a sus discípulos diciendo:
Este es mi cuerpo, entregado por vosotros.
Haced esto en memoria de mí
.

Y tomando la copa después de cenar:
– Esta es la copa de la alianza nueva en mi sangre,
derramada por vosotros.
Cuantas veces la bebiereis,
hacedlo en memoria de mí.
No iba a beber el Maestro el jugo de la vid
-lo dijo emocionado-
hasta beber del vino
nuevo en el reino de Dios.

Era la sangre martirial de los profetas
de Israel.
Era la sangre del Siervo de Yahvé que cantara Isaías.

Fracasada su misión itinerante
de predicar el reino
por toda Palestina,
les deja a los suyos el encargo misionero.
Toda su vida fue entrega absoluta.
También su muerte es fruto de la entrega.

Pálida de muerte salió esa noche
la bella pleniluna de Nisán.

El reino de Dios (y III)

El reino de Dios no viene sobre el mundo,
a tenor de unos cálculos humanos.
Ni en la noche de la Pascua judía,
o en la estricta observancia de la ley.
Ni por medio de fieros terremotos,
entre pestes y hambrunas
y espantosas señales en el cielo.

El reino ya ha llegado
en los hechos y palabras de Jesús,
que predica en las aldeas galileas.
Dichosos los ojos que lo ven,
los oidos que oyen sus hazañas.
Muchos reyes y profetas desearon
ver y oír lo que ahora
ven y oyen los que siguen al Maestro.

El reino de los cielos
comienza en esta tierra,
comienza en esta hora,
anunciando la Buena Noticia a los pobres
y curando a los enfermos y posesos del diablo
con el dedo de Dios,
como vieron los discípulos de Juan,
todavía encadenado en Maqueronte.

Es la hora del gozo colectivo.
No es la hora de penas, de lutos y de ayunos.
Viene el novio ( Jesús)
a invitar a los hombres a una fiesta de bodas,
y todos los dispuestos a escuchar su mensaje
se sientan jubilosos
a comer y beber en la mesa nupcial.

Pero todos no quieren asistir a la fiesta
y siguen empeñados en sus viejos rituales.
Rudas almas de curvo corazón
maquinarán constantes el odio y la venganza.
La ley y los profetas duraron hasta Juan.
Desde entonces el reino,
visible y vulnerable,
padece una violenta oposición
que matará la vida del Maestro
y entregará a los suyos
a reyes y prefectos,
a cadenas y cárceles,
a ser apedreados en las plazas,
al vientre de las fieras,
a la espada o la cruz.

Y el reino de Dios continuará
creciendo por los siglos,
entre cantos y llantos,
milagros y terrores,
entre fieles e infieles
a los hechos y palabras de Jesús,
siempre vivo y presente entre nosotros.

Elecciones italianas

Mientras los principales periódicos españoless anunciaban, toda la tarde de ayer, el triunfo de la izquierda en las eleccciones regionales (parciales) italianas y el castigo a Berlusconi, confundiendo deseos con realidades, hoy el mejor periódico italiano, Corriere della Sera, poco afecto en verdad al berlusconismo, redacta así sus primeros títulos: Vince Berlusconi. Lega boom. Lazio e Piemonte al centrodestra. Di Pietro: hanno vinto loro. Bossi exulta: al Nord la sinistra no existe piu. Y, aunque el abstencionismo haya crecido un 7% en toda Italia, lo cierto es que el centro izquierda desaparece del rico e industrioso norte italiano y la Lega Nord de Bossi, xenófoba y nacionalista padana, barre en el Veneto, se acerca en todo el Norte al Pueblo de la Libertad, y comienza a extenderse por el centro rojo. Las regiones más ricas y las ciudades más importantes no son ya del centro izquierda, a pesar de todo lo ocurrido en estos últimos tiempos en Italia: Milán, Turín, Roma, Nápoles… Y Berlusconi, con el caballero armado de Bossi, que guarda sus espaldas -viñeta del Corriere-, pasa de tener dos regiones a tener seis, y las mejores. Todo lo cual no sólo dice la poca fiabilidad de la prensa española, que sería en este punto lo de menos, sino el futuro que espera a la nación hermana, con el llamado federalismo fiscal en puertas. Mientras aqui esperamos-tememos la sentencia salomónica del TC sobre el  malhadado Estatuto de Cataluña, que abrirá una nueva época de litigios interminables.

Dos mujeres: dos mundos

En la entrevista que hacía ayer EP a las dos mujeres presidentes de las Repúblicas de Finlandia y de Liberia, presentes en el congreso de Valencia, no he encontrado sino las respuestas previstas y previsibles. Sólo me llama la atención la denuncia hecha por la africana de las violaciones sexuales, que aún son un grave problema. Mayor impresión me hacen las cifras aportadas sobre la desigualdad entre los dos países. Pequeños en cuanto a número de habitantes, el PIB per capita del país europeo monta 34.769 euros y el del africano 220. La esperanza de vida en Finlandia  es de 80 años y en Liberia de 45. La alfabetización de los menores de 15 años es total en el país de la UE, mientras en la antigua colonia liberada andaba en 2005 en el 52%… ¿Qué quieren decir, pues, las dos señoras presidentes, cuando dicen las mismas o casi las mismas cosas? Lo que sí quiere decir esta tremenda realidad, que implica y complica todas las demás realidades menores, es que durante muchos años -todos los que nos quedan, por lo menos, a mi generación- será la  que definirá en primer lugar a la mayoría de los países de África y del resto del llamado Tercer Mundo; la prueba de fuego de la política de los países desarrollados, y, por supuesto, la de todos los hombres -mujeres y varones- que trabajen en favor de la humanidad.

Domingo de Ramos

Vengan ramos y palmas
para el que viene
en nombre de Yahvé.

Para aquél que se confiesa
como el Hijo del Bendito,
el Mesias de Israel.

Será llevado a Caifás
y juzgado por blasfemo,
como lo manda la Ley.

Será llevado a Pilatos,
como enemigo de Roma,
por querer hacerse rey.

Será llevado a la cruz,
como un esclavo rebelde,
como un bandido cruel.

Vengan palmas y ramos
para el que viene
en nombre de Yahvé
.