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Una comunidad

Vengo de pasar unos pocos días en una residencia de religiosas ancianas y enfermas, asistida por otras religiosas mayores pero más jóvenes y saludables. Entre las ancianas y enfermas tengo una tía muy querida, a la que acompaño, unos pocos ratos. Vuelvo a quedarme muy impresionado de ver nada menos que una comunidad: una comunidad de vida, de bienes, de servicios, de cuidados, de atenciones, de afectos, de com-pasión y de con-gozo… Ahí es nada en el mundo en que vivimos. He llevado para terminar de leer dos libros claves de Theissen y Schlosser sobre Jesús de Nazaret, que me han enseñado y conmovido mucho a la vez. Lo que, en conjunto, ha sido para mi una intensa experiencia cristiana. Ya sé que hay muchas  y muy diversas experiencias humanas y cristianas, lo mismo que comunidades. Ni quito ni pongo, ni, mucho menos, comparo. Sólo constato. Con alegría y gratitud.

¿Escolares?

Se habla, y no se acaba, de la ignorancia de nuestros escolares. Pero una periodista navarra, diputada a Cortes nada menos, en vez de escribir en un artículo de opinión el sintagma jurídico latino ¿Cui prodest? (¿A quién aprovecha?), escribía hace sólo unas fechas: ¿Quid prodest (¿Qué aprovecha?). Y otro periodista navarro, a los pocos días, quería transcribir la mesiánica aclamación hebrea Hosanna, Hosanna, que había oído pronunciar en el Parlamento de Navarra, y escribía de esta manera: oh, sana; oh, sana (sic). ¿Escolares?

El pintor Olano

¡Cómo se parece el pintor Olano, la escultura de Jorge Oteiza en el Bellas Artes de Bilbao, a Xavier Arzallus, en una breve pausa de un discurso político!

Bolivia, por ejemplo

Desde que se celebraron las elecciones departamentales y municipales en Bolivia, he seguido leyendo los diarios digitales de sus ciudades más importantes, y me siento muy preocupado por el rumbo que está tomando la política en ese querido país, con las múltiples denuncias de fraude electoral, repetición de eleccciones, acusaciones graves contra ciertos políticos, amenazas del Gobierno de Evo Morales contra las cortes electorales, etc. Por desgracia, ningún diario español está ocupándose de eso, ni se preocupa habitualmente, salvo el primer día de los resultados, de los que no se suele volver a hablar, Y quien dice Bolivia, puede decir Venezuela o cualquier otro país, incluidos los europeos. Nadie de nosotros se ha enterado acerca de las consecuencias inmediatas de las elecciones holandesas, cuyo resultado general, siempre impreciso, leímos una mañana, y ahí se acabó todo. No hay un español que sepa el nombre de un solo presidente de región francesa (con la  excepción tal vez de Segoléne Royale, por otros motivos), de cuyas elecciones supo algo hace sólo unos días. Y lo mismo nos pasará al día siguiente del segundo turno de las elecciones regionales italianas. Tiene que haber un tsunami, un terremoto, una catástrofe aérea, como ha ocurrido  recientemente en Indonesia, Haiti o Polonia, para que la prensa española nos informe con algùn detalle  sobre la composición política, social o cultural de los países lejanos o cercanos. O algún escándalo, tipo Berlusconi.- Una seria carencia. No sabemos los lectores españoles nada de nada de eso que llaman politica internacional. ¿Para qué hablar de la radio y la televisión?  

Amigo-enemigo

En el caso o casos del juez estrella Baltasar Garzón, a quien tanto debemos en el minado campo del terrorismo-antiterrorismo, la odiosa dialéctica amigo-enemigo se ha impuesto, como tantas veces, hasta hacer desaparecer todas las demás. Se juzga ahora cada caso, cada paso, cada actuación, cada declaración, según esa maldita antilógica, en que se ha metido erróneamente el mismo juez implicado: según sea amigo o enemigo cada uno de los agentes, según ayude la acción de uno u otro al amigo o al enemigo… Y según ella, uno será traidor o leal, justo o injusto, y hasta genocida o benefector de la humanidad. A eso nos está llevando el guerracivilismo resucitado por algunos y conservado celosamente por otros. Es un retroceso de 30 años al menos. Los responsables son muchos. Y cada día se agregan más a este disparatado y cruel ruedo ibérico.

¿Sólo anticlericalismo?

Quien quiera conocer de primera mano lo que muchos españoles piensan y desean hoy sobre el clero, la Iglesia y las  Iglesias, la religión, Cristo, Dios…, no tiene más que leer las opiniones de los lectores que siguen a todas las noticias que se publican sobre la plaga de pederastia que han ido apareciendo aquí y allí, sobre todo en el diario madrileño EP, que es el más agresivo al informar casi diariamente sobre el asunto, con particular crudeza sobre el papa y sus presuntas responsabilidades. Lo que yo he intentado distinguir en mi último libro, Clericalismo y anticlericalismo en España, es en esas páginas de  los diarios digitales y de los diarios de papel bien evidente. Una cosa es  el anticlericalismo, otra  el antieclesialismo, muy otra  la antireligión o antireligiosismo, y distinta, en fin, es el ateísmo y su punta de lanza, el anti-teismo. Ahí puede ver el lector las razones o sinrazones, los argumentos o seudoargumentos de las cinco posturas, al menos; a veces mezcladas, a veces confundidas. Con todas o con muchas de ellas podría escribirse una buena tesis doctoral. No hay que ir muy lejos, No hay que esperar mucho tiempo. No hay que hacer grandes dispendios.

Las manzanas de Rajoy

César Oroz, un verdadero editorialista gráfico de DN, uno de los mejores dibujantes-viñetistas en los diarios españoles, filmaba anteayer mejor que nadie la insostenible conducta de Rajoy, como presidente-símbolo del PP, en tres fases:1) A lo Guilermo Tell, lleva sobre su cabeza un manzana de la que salen dos gusanos; 2) De la misma manzana salen muchos gusanos; 3) Los gusanos le salen a Rajoy de las barbas, del cuello, de la cabeza… No se ve al tirador  o tiradores de flechas, pero es fácil imaginárselos. – El que haya habido una financiación irregular del partido está por ver; en cierto modo la ha habido ya en la Comunidad Valenciana, y, además, hay en el sumario cosas peores que una financiación irregular, aunque no sea comparable con la Filesa del PSOE. Me hizo pensar la afirmación de un sociólogo relevante como Amando de Miguel, en una de las tertulias recientes, de que no sólo la corrupción está muy extendida en toda España, y no exclusivamente entre los políticos…, sino que son los mismos españoles, en general, los que, deseosos de ser ricos lo antes posible, son más que tolerantes con los políticos corruptos, a pesar de ciertos aspavientos, y no les parece mal que se enriquezcan de una y otra manera, como ellos lo harían si pudieran.  Que a la mayoría de los militantes de los partidos no les parece muy mal que sus dirigentes trabajen, por todos los medios, para la causa de la facción, me lo sé de sobra. Que los ciudadanos en su mayoría piensen y actúen parecidamente, no me consta, pero los sociólogos saben mucho de virtudes y vicios públicos. Si hemos llegado hasta ahí, la cosa es mucho más grave de lo que podía parecernos. Es ya una cuestión de salud pública elemental. La verdad es que el caso actual del PP me recuerda demasiado los casos y escándalos prolongados y consentidos del Partido Revolucionario Institucional en Méjico; del Partido Liberal Democrático en Japón; de la Democracia Cristiana y sus partidos adláteres en Italia; del Partido Socialista en Valonia; del PSOE en España, etc., etc.

La greguería …

La greguería es la alegría de la gregación y hasta de la co-gregación.


Meta-física: más allá de la física, de las cosas físicas. Más allá, pero, al mismo tiempo, de las cosas físicas, tras esas cosas, desde esas cosas, en esas cosas.


El fatal desenlace. Casi todos los fatales desenlaces no son fatales.

El tiempo sucede. La eternidad acontece.


Cuando se añade el coloquial … y punto, a la hora de rematar cualquier afirmación o debate, siempre se añade un punto a los puntos anteriores.

Se agita Suráfrica

Siempre tuvimos a la República Surafricana, si no como modelo de integracióm, al menos, como ejemplo de contención, serenidad y tolerancia entre la inmensa mayoría de población negra, en su inmensa mayoría pobre, durante años maltratada y humillada, y la mínima minoría blanca, con casi todos los resortes económicos en su poder. Pero tal vez era el milagro Mandela el que hacía eso posible. Cuando visitamos oficialmente el país, siendo parlamentarios europeos, pudimos ver de cerca la realidad, que no era tan positiva, y no lo digo porque me asaltaran en Pretoria y me robaran la cartera con unas pocas monedas, que me hicieron difícil la vuelta en tren a Johanesburgo! Dentro del horror que pudo haber sido la independencia de un país con amplia mayoría de gobernantes negros, tras el apartheid, aquello nos parecía meritorio y sorprendente. Ahora, tras el asesinato a machetazos del líder afrikaner Terre Blanche (¡curioso apellido!),  condenado antes a cinco años por golpear a un negro casi hasta la muerte, todos los diarios del mundo ofrecen cifras escalofriantes del odio y del peor apartheid actual: 3.000 granjeros blancos asesinados desde 1994; miles de homicidios cada año; la cultura del bling  (lujo y ostentación) entre los jóvenes negros selectos; la atracción del mal ejemplo de  la dictadura racista del vecino Mugabe; el himno Kill the Boer (matar a los boers: agricultores blancos) como himno del líder juvenil del CNA (Congreso Nacional Africano en  el poder), Julius Malema; la econmía aún en manos de los blancos (el 9 %)… Y todo ello en puertas del campeonato mundial de fútbol, que por vez primera se celebra en África.