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Camino de reconciliación

Andaba yo pensando en que nuestra falta del sentido del pecado, de infidelidad para con Dios, proviene de nuestra falta de religación con Él (la verdadera religiosidad), de su cercanía e intimidad, cuando, leyendo la vida del Hermano Roger de Taizé, me encuentro con este anuncio del Concilio de los Jóvenes durante la Pascua de 1970, que me parece el mejor programa no sólo de la Cuaresma, sino de toda la vida, que no es otra cosa que la espera de la Pascua definitiva: ¡Cristo resucitado viene para celebrar una fiesta en el interior de los hombres! Él nos prepara una primavera de la Iglesia, una Iglesia desprovista de medios de poder, dispuesta para compartir con todos, lugar visible de comunión para toda la humanidad. Él nos dará la imaginación y el valor necesarios para abrir un camino de reconciliación. Va a prepararnos para dar nuestra vida para que los hombres nunca más sean víctimas de los hombres.

Tres pre-cursores. Tres con-ductores

Me envía mi admirado Juan José Morales, profesor, escritor e historiador aragonés, tres libritos azules, bellamente editados por la editorial Mounier, de Madrid, en su colección Sinergia, con preciosos prólogos y apurada bibliografía. Sobre la vida y obra de tres grandes pre-cursores que fueron en su tiempo, a veces muy solos,  y tres grandes con-ductores de hombres, en que han devenido hoy: María Montessori, o la Pedagogía por excelencia; Lanza del Vasto (de quien el autor fue discípulo directo en España), o la No-Violencia, y el Hermano Roger de Taizé, o el Ecumenismo intercristiano.
Pero no digo más, si es que no he dicho bastante, porque tengo prisa por leerlos, meditarlos, internizarlos, hacerlos míos, hacerlos conocer… Tres regalos para la Cuaresma. Tres regalos para la vida.

Ejemplar Benedicto XVI

Ejemplar me parece ante todo la dimisión inesperada de Benedicto XVI. Y con la conmoción que me causa, igual que al mundo entero, me uno al coro casi unánime mundial expresando mi admiración y mi gratitud a este magno pontífice de la teología, de la fe, de la espiritualidad y de la cultura, que ha querido dejar paso al sucesor más joven y de otro talante quizas, que le imite y le complete, y que haga lo que el papa Ratzinger no puede hacer. Cansado, decepcionado y amargado por la pederastia en la Iglesia y por la lucha de poderes en la Curia, no es que se ha rendido, sino que no ha podido hacer más: problema  que trasciende a su persona. Gesto revolucionario en la historia moderna de la Iglesia, irá unido para siempre a su vida y a su obra. Deus benedicat tibi, Benedicte.

Reaparece Anguita

En uno de los programas televisivos estelares del sábado reapareceió ayer Julio Anguita, el ex coordinador inolvidable de la primera Izquierda Unida, coalición izquierdista en torno al eje del Partido Comunista de España, del que Anguita era y es fervoroso militante. Con su estampa de romano de la Bética, su bonhomía, su didactismo, su utopía rampante. Lo que pasa es que el marxismo-leninismo comunista más que utopía es un horror y es difícil creer algo a quien todavía crea en él. Una nota atenuante es que no se entienda bien con su partido, por ejemplo en el caso de los escandalosos ERES de Andalucía. En cuanto al derecho de autodeterminación, que defendió como todos los leninistas – ¡ay aquel falso derecho de autodeterminación en la URSS!-, se equivoca redondamente si sigue creyendo que la expresión «pueblos» de los Pactos de la ONU, de 1966, pueden aplicarse a regiones, provincias, cantones, territorios o comunidades autónomos. Si así fuera, no existiría la ONU.

Decálogo del joven socialista

Lo publicaba, en febrero de 1934, la revista de las Juventudes Socialistas, Renovación, e indica bien cuál era la situación política y cultural de entonces. Además del uniforme, saludo, modos de formación, etc., rezaba o cantaba el artículo 4º: … Manifestarse militarmente, para  que todas nuestras actuaciones lleven por definición una atmósfera de miedo y de respeto.  Art. 5º:  Cada joven socialista en el momento de la acción debe considerarse el ombligo del mundo y obrar como si de él y solamente de él dependiese la victoria. Art. 7º: Hay que acostumbrarse a pensar que en los momentos revolucionarios la democracia interna es un estorbo. El jefe superior debe ser ciegamente obedecido como asimismo el jefe de cada grupo. Art. 8º:  La única idea del joven socialista grabada en su cerebro es que el socialismo solamente puede imponerse por la violencia, y que aquel compañero que propague lo contrario, que tenga todavia sueños democráticos, sea alto, sea bajo, no pasa de ser un traidor, consciente o inconscientemente. Art. 10º: Y sobre todo esto: armarse. Como sea, donde sea «y por los  procedimientos que sean». Armarse. Consignas: ármate tú, y al concluir, arma si puedes al vecino, mientras haces todo lo posible por desarmar al enemigo.

Jóvenes socialistas frente a jóvenes comunistas

Era el 20 de julio de 1934. Hacía meses que el PSOE, presidido por Franisco Largo Caballero, junto a la UGT, de la que Caballero era secretario general, y la Federación de Juventudes Socialistas de España, de las que el joven Santiago Carrillo era secretario general y hombre fuerte, preparaban, más o menos secretamente, la insurrección violenta, como ellos la llamaban, a fin de conseguir todo el poder para el partido socialista. En la Casa del Pueblo de Madrid conversaban por segunda vez -la primera fue el 26 de ese mes- una delegación de la UJC (Unión de Juventudes Comunistas): Medrano, Rozado y Zapirain, y de la FJS (Federación de Juventudes Socialistas): Carrillo, Laín y Serrano Poncela. En la primera jornada de las conversaciones la pugna mayor había estado entre las alianzas obreras, que exigían los socialistas, y los soviets, que eran fundamentales para los comunistas. En esta segunda ocasión hablaron también primeramente los tres delegados de la UJC, que coincidieron naturalmente en sus argumentos: En las alianzas obreras faltaban los campesinos, los soldados, los inorganizados, la CNT… Las alianzas no habían estado presentes en las recientes grandes huelgas: de campesinoss, gráficos, metalúrgicos… En la revolución gloriosa de 1917 los obreros rusos no luchaban sólo por la insurrección final, sino primeramente por la paz, el pan, la tierra, igual que ahora en la Unión Soviética. Los soviets, elegidos por el pueblo,  eran la única forma de organización de las masas en la que podían apoyarse los revolucionarios, y así ha ocurrido en la China actual. Frente a las acusaciones de los socialistas, los jóvenes comunistas trambién defienden la revista juvenil socialista Renovación contra las recogidas de la policía, proponen la unificación de ambas milicias y de todo el movimiento sindical disperso. Luchar por reivindicaciones inmediatas, objetivo de las últimas huelgas, no es ninguna clase de reformismo, pero para ello se requiere la organización de los comités de fábrica, campesinos y soldados, base de los soviets. El  frente único que propugnan los comunistas no es sólo, como quieren los socialistas, sólo para el día de la insurrección, sino una necesidad en todo momento de los trabajadores  lo mismo para todas sus reivindicaciones inmediatas como para la conquista del poder. Tampoco, como dicen los socialistas, la huelga general es un arma mellada y, si a la huelga de los campesinos se hubieran añadido los obreros indistriales, podía haber sido un éxito, pero los socialistas no quisieron que fuera así. Reformismo es frenar la acción cotidiana de las masas obreras hablándoles sólo de la insurreccion final, vanagloriándose de ser los campeones de la toma del poder, lo que es imposible sin una buena preparación anterior. Por eso los soviets, al decir de Rozado, son una cuestión de principio fundamental para la lucha victoriosa por el Poder para los obreros, campesinos y soldados, mientras las alianzas obreras no son ni esperanza ni garantía para ello, porque  en ellas no existe la democracia de la discusión de los trabajadores de los Sindicatos. Antes decían los socialistas: Todo el poder para el Partido, mientras ahora dicen: Todo el poder para las Alianzas. Además, la direción de la revolución no incumbe a los jóvenes, sino al partido proletario revolucionario.- Santiago Carrilo fue el único delegado de las JJSS en tomar la palabra y en intentar rebatir lo dicho por sus tres contendientes, tras criticasr muy ásperamente el trato insultante y vejatorio de la prensa comunista para con los socialistas: Los comunistas no queieren compartir  el control de la revolución, sino dirigirla plenamente. Los soviets, además, no son parte de la teoría marxista, sino sólo organizaciones rusas de un tiempo concreto, que, a falta de grandes sindicatos, hicieron sus veces. Los comunistas españoles creen que el proletariado español está a la altura de 1905 en Rusia, cuando está más bien en el 1917 rojo. Por eso las alianzas son revolucionarias, tienen como fin la insurrección y no pueden perderse en otras cosas menores que las distraen: los campesinos están representados por la UGT; los soldados españoles tienen poco que ver con los soldados rusos derrotados en la guerra, hambrientos y vagabundos: los soldados españoles esperan en los cuarteles la hora de la revolución. Por otra parte, los soviets no tienen nada de democráticos: dependen de las directrices de¡  partido bolchevique. Además, en el transcurso del período revolucionario, y luego a través de la dictadura del proletariado, las concesiones democráticas serían suicidas. La huelga general no es más que un buen complemento de la insurrección.- Rozado protestó después por las recriminaciones demagógicas de Carrillo y  sus injurias contra los trabajadores de la URSS, propias de un anarquista, un antisoviético rabioso, o de un burgués. Ambos se reprocharon la falta de voluntad de unidad de acción, y cada uno de ellos dijo lo contrario. Siguió luego la polémica. Hubo, a pesar de todo, actos comunes importantes. Menos de dos años después, las dos Juventudes se unificarían bajo la secretaría general de Santiago Carrillo.


La indecencia de la felicidad

Carlos Díaz (Canalejas, 1944), a quien conocí en la editorial ZYX cuando era muy joven, es ahora un filósofo famoso  -pero mucho menos de lo que se merece-, probablemente el más fecundo del mundo, con 232 libros y 29 traducciones en su mochila prsonal. Mouneriano de toda la vida, lleva el mote de «anarquista cristiano» y duda a veces de si es católico o protestante, sabiendo, además, que algunos católicos, entre ellos varios obispos, por católico no le tienen, ni por pienso. Carlos Díaz se ha confesado con Carlos Eymar en EC y nos ha enseñado, como siempre, muchas cosas. Por ejemplo, ésta: que le parece una indecencia ser feliz: cerdo satisfecho en su buena granja. Él no teme la infelicidad, sino la infecundidad, el pasar por la vida sin hacer nada, ni por los demás ni por uno mismo. Lo importante, y lo dice con Kant en la cabeza,  no es ser feliz, sino digno de la felicidad: La felicidad no es un fin en sí mismo y la crítica al eudemonismo ya la realizó cumplidamente Aristóteles. La felicidad es el arte de crecer y de abrirte, transfundirte y sembrarte y de disfrutar mientras haces todo eso, aunque te lleve dolor, aunque no estés de acuerdo  en profundidad contigo mismo.

Refranes para estos días

– Dijo la sartén al cazo: / quítate allá, negrazo.

– Dijo la sartén a la caldera:/ quítate allá, ojinegra.

– La culpa del asno / no se ha de echar a la albarda.

– A dineros pagados / brazos quebrados.

– Las necedades de ricos / por sentencias pasan en el mundo.

– El dar y el tener / seso ha menester.

– Debajo de mi mano / al rey mato.

– Sobre un huevo / pone la gallina. 

– De quien mucho miente / huye la gente.

– Quien esperar puede / alcanza lo que quiere.

Ojo con ese pesimismo

Escribo hoy en DN un breve artículo con este título. El pesimismo público es un mal contagioso y desestabilizador, que trae la peores consecuencias. Recuerdo cómo todos los fascismos nacieron y nacen, propiciando la reacción opuesta totalitaria, del empobrecimiento o de la decepción profunda de las clases medias, inducidas y azuzadas por demagogos aprovechados e interesados. El pesimismo llega a la locura de votar al mayor botarate y demagogo -Berlusconi es el último ejemplo- o de dejar de votar a la instancia menos mala. Llamo necios e hipócritas a  aquéllos que, tras no votar, quieren desentenderse despues de la peor candidatura triunfante en las urnas. No. ¿No queréis votar a nadie? Pues ya habéis votado… probablemente al peor de todos.

Partidolatría

La corrupción no es sólo cosa de dineros. La corrupción de las personas, como la del pescado, según el viejo refrán vasco, comienza por la cabeza. Corrupción por egoísmo, orgullo, prepotencia, vanidad, desprecio del otro… Corrupción por hacer del partido (de lo propio, del grupo, de uno mismo) la patria verdadera, la comunidad superior, muchas veces el ídolo de la vida. Ahora todos los periódicos subrayan que el destituido Bárcenas, imputado en el caso Gürtel, estuvo trabajando en la sede del PP hasta hace bien poco tiempo. O que Jesús Sepúlveda, el alcalde destituido  de Pozuelo, imputado en la misma trama, sigue siendo asesor del partido.Y antes fue Camps, defendido hasta última hora. Y antes… el PSOE hizo lo mismo con los responsables de los ERE en Andalucía, hasta  el final. Y antes más… Barrionuevo y Vera fueron héroes del partido hasta después de ser juzgados, condenados y encarcelados. Y así, CIU, PNV, IU…  casi siempre, hasta que no se puede menos y hasta cuando no se puede más. Porque el partido, es decir, el interés particular de unos cuantos sigue estando por encima del interés de todos. La partitocracia. Pero antes,  la partidolatría.