Ojo con ese pesimismo

Escribo hoy en DN un breve artículo con este título. El pesimismo público es un mal contagioso y desestabilizador, que trae la peores consecuencias. Recuerdo cómo todos los fascismos nacieron y nacen, propiciando la reacción opuesta totalitaria, del empobrecimiento o de la decepción profunda de las clases medias, inducidas y azuzadas por demagogos aprovechados e interesados. El pesimismo llega a la locura de votar al mayor botarate y demagogo -Berlusconi es el último ejemplo- o de dejar de votar a la instancia menos mala. Llamo necios e hipócritas a  aquéllos que, tras no votar, quieren desentenderse despues de la peor candidatura triunfante en las urnas. No. ¿No queréis votar a nadie? Pues ya habéis votado… probablemente al peor de todos.