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Constitución y pactos

 

         Qué poco valor tiene para ellos la Constitución, si los políticos que hacen los pactos poselectorales, en esa hora de la verdad, y no en la anterior de la propaganda y de la demagogia, no  hacen de los valores constitucionales la regla primera para la elección de socios de gobierno.

Vamos a ver qué sucede en la Comunidad de Navarra, en el ayuntamiento de Pamplona o en el ayuntamiento de Sartaguda, pongo por ejemplo.

Hasta el cabezo de Sancho Abarca

 

                Un día fresco con sol de mayo es un día propicio para subir a la Negra y llegar hasta el santuario de Sancho Abarca, es decir, hasta el santuario de Nuestra Señora de Sancho Abarca. Entramos por un camino cerca del kilómetro 17 de la carretera de Tudela a Ejea de los Caballeros. Unos metros adelante, nos encontramos una gran balsa, entre juncos y carrizos, que se filtra y corre al otro lado del camino, avanzamos entre saladares, espartales y algunos tamarices, y subimos hasta la punta nordeste de la mesetilla de la Bardena aragonesa. Pronto un indicador nos dice que se llama «La Punta de la Negra». Nos bajamos y nos acercamos a ella: mirador privilegiado sobre el somontano bardenero y, más allá, sobre las tierras llanas, todavía verdes, del campo de Ejea y el blanquigris de su polígono industrial. En el cercano y alto vértice del punto geodésico varias inscripciones manuales perpetúan para quien quiera subir por las escalerillas de hierro a leerlas la memoria de los mortales que las escribieron. Continuamos por la pista, muy mejorada desde la última vez que la recorrimos, entre los pinos carrascos de la ladera de la meseta y las tierras labrantías del plano, roturadas unas y granadas de trigo y cebada otras, en cuyos límites queda todavía un franja del antiguo bosque de carrascas, con algunas coscojas, algunos quejigos y arces de Montpelier. Una perdiz corre delante de nosotros, sin poder remontar el breve ribazo artificial que tiene a su izquierda hasta que encuentra una salida. A los dos lados de la pista crecen también sabinas negrales, lentiscos y sobre todo romeros. En uno de los huecos, de sol y sombra, organizamos nuestra sencilla comida campestre, en medio de un silencio total, sólo roto durante unos segundos por dos jóvenes que cabalgan bicicletas de campo. Unas parejas de buitres revolotean mansamente, no muy altos, en tareas de inspección.

Tras un breve sesteo, seguimos hasta el final  occidental de la meseta, donde, subido a un cabezo, rodeado de pinos, a 630 metros de altitud, plantaron en el siglo XVII la ermita, que luego sería el santuario de la Virgen. Pega un viento, que casi nos barre en la explanada, tofa una balconada con pinos.. Echamos un entusiasta vistazo al precioso mapa que tenemos a nuestros ojos y a  nuestros pies: el Moncayo, Tauste y los campos fértiles regados por el canal de su nombre, la vega navarra y aragonesa del Ebro, cabezo del Fraile, cabezo de Aguilar… Vamos al bar del hotel «Santuario de Sancho Abarca», inaugurado en 2007, a tomarnos un café. Estamos solos. Nos los sirve un paisano, sesenteño al parecer, a quien preguntamos dos cosas elementales. Una, cuándo es la romería de los pueblos circundantes, y nos dice, seco, que el 9 de junio, a los «cuarenta días de Pentescostés». Así. Después de un rato, le pregunto por si se habitan todavía  las catorce casitas antiguas y numeradas que hacen línea horizontal con el hotel,  y nos dice que preguntamos demasiado y que no damos tiempo para contestar (¡!). Lo tomamos como un chiste y nos callamos.

Visitamos a la Virgen venerable y venerada, en el altar mayor de la iglesia, construida entre 1670 y 1703. Es menudita, tanto que la confundimos con la del Pilar. Es copia de la que se venera en la capilla barroca de Tauste. Según la leyenda, un pastor roncalés, llamado Ibar, encontró, el 7 de abril de 1569. la imagen (talla gótica del XIV) entre las ruinas del castillo llamado de Sancho Abarca, en el cabezo del Fraile, término de Fustiñana. Seguramente la imagen procedía del santuario de Sarrance (Béarn), en los dominios de la calvinista reina de Navarra, doña Juana de Albret, y alguien consiguió salvarla de la perecusión hugonote. Litigaron los de Fustiñana para quedarse con ella, pero el arzobispo de Zaragoza zanjó la disputa en favor de Tauste, que celebra por todo lo alto la fiesta el 21 de abril: allá me llevaron cuando tenía sólo 4 años, y es elprimer recuerdo de mi vida. La Virgen fue coronada solemnemente en 1969. Los devotos de pueblos circundantes navarros, Fustiñana, Cabanillas, Cortes y Buñuel acuden también a las fiestas y romerías de la Virgen.

A la puerta del templo, en vez de los dos antiguos pinos, han plantado dos olivos jóvenes, que han ligado este año muy bien y están rebosantes de pequeñas, futuras olivas. Recorremos la explanada, un tanto descuidada, debajo de la cual descubrieron hace tiempo extrañas, antiguas estancias. Llegamos contra el viento y su mareas hasta la punta oriental del cabezo, donde se levantan, entre pinos, otro punto geodésico y dos altas antenas, mientras resiste un desmedrado parque infantil. Ante la hilada de las 14 casas, algunas con persianas en las puertas, no vemos un alma.

Nos asomamos de nuevo a la balconada del paisje. El Moncayo está envuelto entre nubes bajas y nieblas altas. Casi todos los cabezos bardeneros aparecen dede aqui cortados por la implacable cuchilla de la erosión. Volvemos, dando un rodeo laberíntico por los campos  esplendentes de primavera, rozagantes de luz verde, regadíos y cosechas, entre Tauste y Cortes. Y de allí, por la autopista hasta Pamplona. Mirando durante un rato al cabezo de Sancho Abarca: faro bardenero, atalaya devocional, pararrayos pinoso, punto de alto encuentro entre Navarra y Aragón.

Vuelve la trampa de la derecha y la izquierda

 

         Como era de prever y de temer, ya ha comenzado la campaña de la derecha y de la izquierda, la vieja división del mundo en dos, que sirve de comodín para todo, especialmenre a la hora de componer mayorias y formar gobiernos. Sucedió en 1996, en 2007 y en 2011, los agostazo y marzazo, de los que habla el todavía alcalde Asirón. Preparémonos, si recordamos la feroz e implacable campaña anti PSOE de aquellas fechas para algo parecido o aún peor, porque esta vez se trata de perder un poder máximo que entonces no tenían. Lo que poco que les importa durante el cuatrenio, la llamada política social, es lo único que ahora parece interesarles. Lo que más les importa, la construcción nacional, desaparece como por ensalmo, a la hora de intentar amarrar el poder o negárselo a la fuerza más votada, su abominada derecha navarrista  y españolista, su enemigo natural. Claro que a eso les ha ayudado como nadie la misma candidata socialista, poniendo por encima de todo la izquierda progresista, en la que se incluyen Bildu, Geroa Bai, PSN, PODEMOS e IE: ¡todos progresistas del progreso entendido según el interés de cada uno! Cielo santo, ¿cuándo ha sido progresista para el confederalismo/independentismo vasco y el leninismo podemita el PSN-PSOE?I

Incluso, la candidata socialista al ayuntamiento de Pamplona, que despidió al alcalde Asirón con un significativo agur, la noche de las elecciones, sale ahora diciendo que, si le vota Bildu, no dimitirá como alcaldesa, contradiciendo su propia ejecutoria política -látigo de Bildu y de toda la herencia de ETA-Batasuna-; el sentido común; el resultado electoral, y la misma doctrina oficial del PSOE de Sánchez de no acordar nada con los independentistas y herederos de la banda criminal. ¡Todo por el propio ombligo!

Una mano amiga me envía los datos electorales de abril de 1979 para el ayuntamiento de Pamplona: los mismos que los de hoy, salvo que HB se llama ahora Bildu, PNV es Geroa Bai, y UCD+ UPN se denomina Navarra Suma. Es verdad que el PSOE de Urralburu, en aquella ocasión, acordó con HB, a la chita callando, cambiar los cromos del Parlamento Foral y del Ayuntamiento pamplonés; que HB no quiso votar al candidato socialista al Parlamento y entonces el acuerdo secreto quedó roto. Y que al final, HB votó por su cuenta al candidato socialista a la alcaldía, que tenía 5 votos, los mismos que hoy, frente a los 13 de UCD-UPN. Y es verdad también que el alcalde triunfante regaló a HB la primera tenencia de alcaldía.

Malos precedentes. Pero era todavía 1979. Acabábamos de comenzar. Éramos  muy bisoños. ETA era todavía la que marcaba la progresía y el futuro. Todavía no teníamos clara su intrínseca maldad y menos todavía lo que Navarra se jugaba en el empeño. Pareciera, pues, tras 40 años, que no hemos aprendido nada. Que todo lo que hemos conseguido estuviera en el aire. Que no existiera ni moral universal, ni sentido común, ni tuviéramos todos la cabeza en su sitio.

Torralba del Río y Juan Lobo

 

      El escritor y antropólogo Rafael Korres y Díaz de Zerio (Torralba del Río, 1942), a quien conocí por su curiosísimo trabajo Los cuentos que me contaron, antes de conocerle personalmente y amigarle, acaba de publicar un denso y hermoso libro de 437 páginas, editado por el ayuntamiento de la villa: ¡Viva San Juan! Historia de un Cofradía singular. Villa de Torralba del Río (La «Turris Alba» medieval). Se acompaña del buen nombre de don Fernando Bujanda Ciordia, sacerdote y canónigo torralbés, historiador de la villa, de Codés y de su cofradía, a quien le dedica  Rafael el conjunto del trabajo, que acaba, además, de enviármelo. Y yo voy, vengo, lo desenvuelvo, lo cojo, lo agarro y lo leo de un tirón.

Entra desde el primer momento por los ojos, gracias a la buena edición, la bonita portada y un centón de fotografias en blanco y negro y sobre todo en color, que convierten el libro en una verdadera exposición. Y en ella cabe todo: la Buena Villa de Torralba (baluarte, iglesia, ermitas, tradiciones y leyendas). El inolvidable Juan Lobo y el Moro de la balsa, sus parecidos y diferencias, en ese rito único en Navarra pero no en el resto de Europa. Las fiestas de San Juan y de San Juanillo, siglos XIX y XX, contadas, comentadas y musicadas por un sinfin de escritores, periodistas, etnólogos, músicos… El paisaje de Turris Alba. Torralba dentro de sus murallas, hoy murallas de viento, de belleza silente, de historia todavía posibilitante y de asombro telúrico. Los Juanes, brujos y clérigos del Valle de Aguilar. Los danzaris. La bibliografía. Es decir, la enciclopedia ilustrada de Torralba del Río.

Lo digo como lector fascinado. Y porque antes fui y sigo siendo un admirador, entre otros miles, de Torralba, del Valle de Aguilar, de la historia y de las tradiciones religiosas, sociales y populares  de las Tierras de Codés, en las que me he perdido no pocas veces.

Resultados electorales

 

           En el conjunto de la Unión Europea y  en los ayuntamientos y comunidades autónomas de España han ganado los partidos demócratas constitucionalistas y europeístas, excepto en Cataluña (En Euskadi  triunfa un partido confederalista y europeísta, que se abstuvo a la hora de votar la Constitución española). También en Navarra gana el constitucionalismo.

Esta es la noticia más importante para mí. Lo demás, con ser a veces interesante, no es decisivo.

Evangelios pascuales de Marcos y Juan

 

         El evangelio de Marcos, el primero de todos en el tiempo, termina con las palabras del ángel del Señor a las mujeres que han ido al sepulcro: Decid a sus discípulos y a Pedro que os precede a Galilea (Mc 16, 6). Después se añadieron varias escenas pascuales (16, 9-20), con motivos cercanos a los del resto de los evangelios. La explicación del texo primitivo es que para Marcos la pascua de Jesús no es un capítulo más dentro de su libro. Todo su evangelio es un testimonio pascual, experiencia de resurrección. La autoridad salvadora de Jesús es la del Cristo resucitado, el Hijo querido de Dios. Son escenas especiamente pascuales: las tempestades calmadas (cap. 4, 6 y 8); las multiplicaciones de alimentos (cap. 6, 8 y 14), o la transfiguracón (9 2-13).

Algo parecido ocurre con el evangelio de Juan. Todo en él es testimonio pascual. El Jesús que actúa es el mismo Señor resucitado, que tiene poder, que sabe y manifiesta los más altos misterios. Sólo en perspectiva pascual pueden entenderse episodios como las Bodas de Caná (vino viejo – vino nuevo: paso de la antigua a la nueva Alianza), la resurrección de Lázaro o la unción de Betania. Aunque al final de su evangelio introduce unos capítulos pascuales, estrictamente dichos, a la manera de Lucas, a los que un nuevo redactor añadió dos nuevas narraciones, aprovechando tradiciones anteriores de la comunidad cristiana de Jerusalén, sobre la figura de Pedro y la del discípulo amado, que no tiene por qué ser el hijo del Zebedeo.

¿Una diaconía femenina?

 

         Era de temer. El mismo papa Francisco, en el regreso de su viaje apostólico a Bulgaria y Macedonia del Norte, sintió la necesidad de comunicarlo a los periodistas que le acompañaban en el avión: tras dos años de trabajo, la comisión que ha estado estudiando la posible creación de diaconisas no ha llegado a un acuerdo unánime. Según algunos de esos estudiosos, las fórmulas de ordenación, en los primeros tiempos, de los diáconos y de las diaconisas fue distinta: Había diaconisas en los primeros tiempos -dice el papa-, pero ¿era ordenación sacramental o no?, se pregunta. Al no existir certeza, el proceso sigue abierto, aunque, según propia confesión, Francisco no tiene miedo al estudio.

Vuelvo a mi convicción de que, en casos como éste, sólo un Concilio, que no parece próximo, tendrá autoridad y ocasión propicia para tomar decisiones, que, hoy por hoy, parecen lejos de tomarse.

Adán en Job

 

         El descubrimiento del rostro de Adán en las heridas del rostro de Job nos invita a comprender la vida como un ejercicio de desposeimiento más que de autoafirmación, un peregrinaje hacia nuestra propia finitud, colmada de amor.

    (Víctor Herrero de Miguel, OFMCap, El último poema de Job)

El tío Javier

 

       Ayer, dimos tierra en el camposanto de Mañeru al cadáver del tío Javier. Último de mis tíos y tías, era el hermano pequeño de la familia. Mi padre, el mayor de los hermanos, cumpliría, el próximo octubre 110 años, y Javier, en septiembre,  los 96. Era el postrer vástago del tronco de los Arbeloa (tal vez, «casa de pizarra»), procedente probablemente de Ultrapuertos (Tierras de Arberoue, Arberoa, Arbeloa) y pasando, como ya sabemos documentalmente, por Arróniz (siglo XVI), Sesma, Lerín, Andosilla y Estella, para recalar en Mañeru a comienzos del XIX.

Uno de los pocos labradores de profesión que quedaban en el pueblo, Javier era un hombre bueno, trabajador, enamorado del campo -que cultivó o visitó hasta sus penúltimos días-, sencillo y amable, padre de familia numerosa, con muchos hijos, nietos y bisnietos, que le rodearon, acompañaron y quisieron siempre y no sólo en los últimos momentos. Concejal en el primer ayuntamiento, consensuado, de la Democracia española, había sido uno de los promotores de la tardía Bodega Cooperativa, que tanto nos costó, y hoy tristemente en declive. Y «auroro», hijo de «auroro», cuyas notas y letrillas sonaron tras la misa funeral.

Tuve el honor de poder conllevar a hombros, durante un rato, el féretro por la calle Forzosa -nombre significativo donde los haya-, camino del camposanto, y a la vez Camino de Santiago. Un sol, redondo y total, como causa y símbolo que es de la vida, llenaba el silencio reverente y nos ponía la vida por encima de la muerte, que nos oscurece y entristece. Molsos de amapolas orientales enrojecían el reducido ribazo del trigal granado, de verde intenso, de Sanmartín. Antes más, crecían aqui matas silvestres de  hinojo (milu), cuyo ardiente perfume siempre me trae la memoria de este camino, que he recorrido centenares de veces desde chico. Cogí un ramo de ababoles, como los llamábamos entonces, y los deposité  poco después sobre la cubierta del féretro hundido ya en el carnario de mis abuelos, como homenaje del campo de Mañeru a uno de sus hijos más fieles.

En estos tiempo en que una especie de alzheimer turbador parece haberse apoderado de tantas mentes en nuestra sociedad, en nuestros pueblos, reconforta celebrar la muerte de un justo -como justa fue su mujer María Fermina, muerta mucho más joven-, siempre a la sombra de la cruz de Cristo resucitado, con la paz y serenidad de nuestros padres y abuelos.

Paz y serenidad que algunos de nosotros, supervivientes, envidiamos más que nada en el mundo.