Archivo del Autor: vmarbeloa

Todos los fieles difuntos

 

   Todos los fieles difuntos*
       son fieles difuntos,

       con tanta fidelidad,
       que raya en eternidad,

       a no ser que los despierte
       Dios del sueño de la muerte,

      y los vuelva a su función,
      el fin de la  Creación.

______________

* Juego con el verbo laltino deponente fungor-fungi (desempeñar, cumplir), de donde proviene difunto (el que ya ha cumplido), y función.

Todos los santos

 

Todos los santos.
-¿Quiénes?
-¿Cuántos?

-Todos aquellos,
regalados
con la gracia de Dios:
Los pobres que en Él solo confiaron.
Los que pasaron hambre
y nunca estuvieron hartos.
Los que no rieron
y lloraron.
Los humildes
y humillados.
Los limpios de corazón,
de lengua y de redaños.
Los compasivos
con propios y extraños.
Los que trabajaron por la paz,
la reconciliación y el pacto.
Los perseguidos por la justicia.
Los santos
de todos los tiempos y lugares
-no solo los oficialmente santificados-,
a los que Dios Padre
hizo y hace bienaventurados.

 

 

Otoño en el Baztán

 

           El otoño ha llegado a su climax. Han llegado también las tardías, débiles, primeras lluvias desde el verano, que pueden despintar, si arrecian, los paisajes otoñales. ¿Por qué no dar una vuelta por el Baztán o por Urbasa? Parece que va a llover menos en el Baztán.

Llueve poco en la Cuenca de Pamplona, en el valle y Valle de Ultzama y en el valle y  Valle del Baztán. Pero llueve. Llueve mansamente en Oharriz, sobre el palacio Jauregi, sobre la media docena de casonas del barrio y sobre uno de los recodos más placenteros del río Baztán. También sobre los palacios de Irurita y sobre los grupos de turistas que recorren Elizondo siguiendo los pasos de la agente Salazar, la de las novelas y películas de Dolores Redondo.

Llueve sobre los caseríos que pueblan la vasta zona montañosa entre Elizondo y el barrio de Beartzun; sobre las tirolinas, hoy vacías, y sobre las ovejas, las vacas y las yeguas que pastan -blanco, negro, pardo y rojo sobre verde- en los prados familiares cercados de piedras. Unas nieblas bajas apenas dejan ver el otoño cerca del último caserío navarro, próximo a la frontera francesa.

En Elizondo deja ahora de llover, a la hora de la siesta, sobre las moreras que dan sombra verde a la terraza del bar Karrika. Una de ellas se ha vestido ya de amarillo y deja caer unas hojas grandes y puntiagudas. Crecida la luz del mediodía, el otoño aparece tal cual es en Elbete, y en todo el camino que pasa por los barrios de  Arizkun y entra en las calles prietas de Erratzu, para seguir y subir luego nueve kilómetros hasta el puerto de Izpegi. El otoño ha caído sobre Saint-Etienne de Bigorre y los alrededores; también cae sobre  tantos de mis recuerdos en Navarra de Ultrapuertos. Y sobre el puerto cae un insistente calabobos.

Desde aqui, el valle del Baztán no es, como se dice, ni un praderio, ni un mar, ni un lago verde, sino un paraíso otoñal, que arranca desde los helechales del Gorramendi, el Auza y montes propincuos hasta los hayedos de Azpilcueta y su barrio de Zuaztoi, que tiene todos los colores del arco iris y aún más. Mira  que me he pasado yo ratos en mi vida queriendo tontamente ver y publicar todos los colores del otoño… Pues hoy no pretendo nada parecido. Me dejo llevar por ellos, me dejo en-amorar de ellos, sin más. Agradezco a los muchos pintores del Baztán lo que me han enseñado sobre sus colores: Ana Mari Marín, José Mari Apezetchea, Tomás Sobrino… Pero ahora navego solo con mis ojos sobre ellos.

Al volver por Elizondo, todavía algunos turistas andan por sus calles siguiendo las huellas de la agente Salazar.

La Declaración de Roncesvalles

 

    La Declaración de Roncesvalles -propiamente, la II Declaración de Roncesvalles- es la conclusión-resumen del segundo encuentro (22-24 octubre 2021), celebrado en la Colegiata, del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo y su Consejo Navarro, esta vez con la participación de representantes del Consejo del Movimiento Europeo de  Pyrénées Atlantiques. Donde ciudadanos, sociedad civil e instituciones han abordado  aspectos relevantes de la educación y la cultura europea y su futuro.

Siendo el derecho a la educación, formación y aprendizaje el primer pilar europeo de los Derecchos sociales, construir el Espacio Europeo de Educación es una prioridad para los próximos años, por lo que se impone a los ógranos comunitarios, los Estados Miembros y las institucicones educativas la ingente tarea de reforzar y profundizar la cooperación en orden a una mayor integración de los ciudadanos y pueblos de Europa. Para ello la inclusión en los planes de estudio de todos los Estados de una historia común de Europa y de conocimientos sobre la actual Unión Europea debe ser un urgente compromiso. Así como el aprendizaje al menos de tres lenguas dentrro de la misma. En esta dirección, el programa Erasmus, que pronto cumplirá sus 35 años de éxitos, debe reforzarse con mayores recursos, a fin de que, al menos, la mitad de estudiantes universitarios y de formación profesional puedan cursar parte de sus estudios en otras universidades europeas, añadiéndose asimismo el intercambio de profesores. La Declaración de Roncesvalles desea igualmente incluir a los países de América Latina en los programas de cooperación  e intercambio.

Por otra parte, la pandemia del Covid-19 nos ha mostrado la importancia del trabajo en común y del apoyo a la cooperación entre investigadores. Lo que nos lleva a proponer una mayor coordinación entre los ámbitos de competencias de los poderes públicos. Una poderosa red de universidades europeas sería uno de los medios más eficaces para reforzar la investigación común.

El patrimonio cultural europeo es legado superior de nuestras precedentes generaciones y medio principal de adquirir una conciencia europea, siendo la libertad  el valor superior en el campo de la educación y cultura, y en muchos más: Libertad de creación, de expresión, de investigación en el espacio público europeo, junto con la independencia y autonomía de las instituciones dedicadas a todo ello. La necesidad de una mayor cooperación entre las instituciones de iniciativa social y los poderes públicos en las tareas de conservación y difusión de nuestro patrimonio europeo común es más que evidente.

La Declaración de Roncesvalles no podía menos, en esta nueva ocasión, de exaltar y promover los itinerarios culturales europeos como excelente modo de acercar nuestra herencia europea a los europeos de hoy: El Camino de Santiago y la Vía de Carlomagno, de los que Roncesvalles es eje principal, y otros más, impulsados por el Consejo de Europa, repartidos por toda la Unión, que deben ser apoyados por todos.

Una Iglesia social y más coherente

 

                  La provincia de Burgos, que celebra este año el VIIIº Centenario de su catedral, es hoy en España lo que fue Guipúzcoa en el primer tercio del siglo XX, o Navarra y Álava en los años siguientes hasta los ochenta: la provincia con más vocaciones religiosas, con más misioneros, y mayor índice de cumplimiento dominical y recepción de sacramentos. El 67% de los burgaleses se declara católico, de los que los praticantes son el 46% -frente al 18%  de la media española- y el 21% no practicante.

Pero  esta encuesta a todos los burgaleses, llevada a cabo por una consultora externa en la fase intermedia de la Asamblea Diocesana, presidida por su arzobispo, el bilbaíno Mario Iceta, me interesa sobre todo para entender la relación de esta feligresía con su Iglesia local y universal, más que los desnudos datos, siempre interesantes y siempre curiosos. Según el estudio, la Iglesia se sitúa en Burgos como la séptima institución más influyente para los encuestados, con un 6´6; por detrás de la familia (8´8), las amistades, los centros de enseñanza públicos y religiosos, las ONG y las instituciones culturales. Y antes que los sindicatos (6´2), medios de comunicación, Gobiernos, y partidos políticos; estos úiltimos no llegan al aprobado (4´6).

El 59% de los encuestados juzgan positivamente la misión de la Iglesia, siendo la labor social y el apoyo a los colectivos mas vulnerables el factor más relevante (48%), por encima de las creencias personales (40%) y los valores y enseñanzas que transmite (39%). Por el contrario, un 31% de los encuestados subraya más los aspectos negativos de la institución eclesial: actitud,  forma de actuar y valores (18%); manipulación, adoctrinamiento e imposición (18%); hipocresía  e incoherencia (12%); falta de ayuda y de aportación positiva (12%). Los católicos practicantes reclaman a la Iglesia una mayor cercanía (49%), mejor atención a colectivos específicos (18%), mayor información y transparencia (9%), y modernización (4%). Los jóvenes católicos no practicantes admiten su despego porque les aburre la Iglesia y no les importa. Unos recalcan la no predicación con el ejemplo: edificios ricos frente a la docrina de la riqueza. Otros hablan de modernización, para algunos de los cuales tal sería la admisión del aborto.

De las acciones sociales mas valoradas en ese capítulo de la labor social, la encuesta destaca el trabajo de los misioneros (7´8), Caritas, las celebraciones del VIIIº Centenario de la catedral, el papa Francisco, el cuidado de las personas mayores, los catequistas y profesores de Religión, las parroquias, el cuidado del patrimonio, la atención a  niños y jóvenes, los colegios católicos, la Vida Religiosa, los sacerdotes, y, finalmente (5´5), la pastoral en el mundo rural.

Una lección múltiple, de la que poder aprender.

Socios de gobierno

 

         La mejor manera de legitimar y fortalecer un partido político, sea cual sea su pasado, es hacerlo socio imprescindible de gobierno. Es el mayor premio que puede concedérsele.

El Canal de Castilla

 

         Un de nuestras escapadas desde Carrión de los Condes, segunda etapa de las Edades del Hombre fue al Canal de Castilla, que nunca había yo visto bien, acostumbrado desde niño al canal que trae las aguas del río Salado desde el embalse de Alloz a la estación hidroeléctrica de mi pueblo.

Fue el Canal de Castilla una de las obras de ingeniería hidráulica más importantes de las llevadas a cabo en España durante los siglos XVIII y XIX, que tenía como fin facilitar el transporte del trigo castellano hacia los puertos del norte. ¡Una imitación lejana del transporte por vía fluvial desde Egipto al puerto de Alejandría y a los países del Mediterráneo! Fue el marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, su primer promotor. Solo se llegaron a construir, dadas las dificultades técnicas y económicas, tres ramales de los cuatro que debían partir de Segovia y llegar hasta Reinosa. Las obras comenzaron en 1753 y terminaron en 1849. Su anchura varía entre 11 y 22 metros a lo largo de 207 kilómetros, desde Alar del Rey (ramal Norte), tomando las aguas del Pisuerga, hasta Medina de Ríoseco (ramal de Campos) y Valladolid (ramal Sur). En los años 1850-1860, su época más floreciente, más de 360 barcas surcaban el Canal. La apertura de una línea férrea paralela fue la principal causa de su declive, pero el Canal siguió hasta hoy mismo proporcionando, además de agua de boca y de riego, otros usos derivados de la fuerza motriz: fábricas de papel, de harina, cueros y armas, molinos, batanes, e incluso astilleros. La navegación solo se abandonó del todo en 1959.

El turismo rural ha sido otro de los mayores aprovechamientos del viejo Canal. Varias veces nos detenemos para ver las esclusas que salvan el desnivel del terreno o para andar un rato por los placenteros caminos de sirga, caminos abiertos a cada lado  para permitir el paso de los animales que tiraran de las barcazas llenas de cereal, convertidos ahora en vías cicloturísticas, ya que en sus orillas han crecido, en un primer  nivel, carrizos y espadañas; luego, bosques de galería (olmos, chopos negros, fresnos, álamos blancos, sauces, alisos…), y una tercera franja de arbustos.

La primera vez que nos detuvimos para verlo fue antes de llegar a la Provincia de Palencia, todavía en la de Burgos, en término de Melgar de Fernamental, donde, tras ponerse en explotación el Canal, se instaló la Real Fábrica de Curtidos y una fábrica de harinas, a lo que siguió un pujante comercio de granos y el célebre mercado semanal de los jueves. Allí almorzamos, cerca de una casa cerrada, con un bello parque aledaño, y de un barquito turístico varado en la orilla, uno de los que recorren el Canal en los dos meses de verano, y al que no llegamos a tempo.

Hoy hemos ido directamente al sur de la Provincia, entre San Cibrián de Campos y Monzón de Campos, al municipio de Ribas de Campos, en cuyo término llamado Calahorra de Ribas, se juntan el río Carrión, que baja de norte a sur, entre una espesa fronda,  haciendo curvas y hasta rosetas, abriéndose en varios brazos, y el Canal de Castilla, que cruza de nordeste a suroeste, tras dejar en la cercana Laguna de la Toja uno de los varios humedales costeros, que albergan a lo largo del cauce  más de un centenar de aves nidificantes, invernantes o migratorias.

Aqui se encuentra la triple esclusa, 22, 23 y 24, del ramal norte. Don Gaspar Melchor de Jovellanos que las visitó en 1791 declaró que eran las más altas y mejores de todas. Fueron las que salvaron el salto más alto de todo el Canal. Aqui el ingeniero español, Carlos Lemaur, originario de Francia, y el capitán de Marina, Antonio de Ulloa, eligieron el sitio para comenzar el magno proyecto.

Aqui nos quedamos contemplando desde el pretil del puente esclusero el salto esplendoroso del agua sobre este ingenio hidráulico. Bajamos desde el puente por la ribera norte, cerca de las ruinas del antiguo parador con peligro de derrumbe; hacemos unas fotos refrescantes y subimos luego hasta el otro lado, donde hay un pequeño parque cerca de una casa cerrada, que debió de ser de la administración del Canal, buen sitio para comer. En el centro del mismo se erigió un pequeño monumento de piedra (agosto de 1791) para conmemorar la confluencia de las aguas del Pisuerga y del Carrión:

En el reinado del Señor de Don Carlos IV y de su esposa Doña María Luisa María, a expensas del Real Erario, siendo Ministro de él el Excmo. Señor Conde de Lerena, bajo cuyas órdenes dirigió la obra el Coronel luan de Homar, Caballero de Calatrava. Era el Conde de Lerena Don Pedro López de Lerena y Cuenca, Ministro de Hacienda en aquellos años.

 En los alrededores de las esclusas se levantaron el parador mencionado para todos los que caminaban por las sirgas, dos molinos y un batán de paños  a fin de aprovechar la potencia del salto de agua. Un poco más abajo desembocan aguas del Canal en la parte izquierda del Carrión, mientra por la derecha el Canal las recibe de aquél para distribuirlas mundo adelante entre trigales y pueblos de pan llevar.

El Camino

 

          Escribí el aforismo adjunto hace solo unos días. Pero lo he corregido y completado hace solo unas horas, tras el emotivo funeral por mi amigo y admirado José María Aícua, de 61 años, muerto repentinamenrte cuando proclamaba el Evangelio en otro funeral. Era uno de los mejores servidores que tenía la Iglesia en Navarra. Le conocí cuando era un joven párroco de Noain y juntos colaboramos en aquel tiempo. Después le he seguido de cerca en sus múltiples cargos eclesiales, hasta ser párrroco de dos importantes parroquias de Pamplona, sin dejar otras en la Navarra priofunda, más la responsabiidad de múlltiples obras diocesanas: misiones, jóvenes, peregrinos, inmigrantes… Fue un discípulo apasionado de Francisco de Javier, patrono de su parroquia principal. Misionero siempre. Hombre en misión, enviado y enviante, como quiere el papa Francisco. Siempre en camino, siempre de prisa, siempre en quehacer. Porque el  Camino es Jesús de Nazaret, el Cristo, como escande el Evangelio de San Juan, que se ha leído en la misa funeral y ha glosado el arzobispo de Pamplona.

En sus comienzos a la Iglesia naciente cristiana se le conocía como el Camino (He 18, 25-27). Más que una religión, era el camino encontrado y acertado de la vida, siguiendo las huellas de Jesús de Nazaret, que se proclamaba Camino, Verdad y Vida. El camino no es una instalación. Claro que, si hay cientos, miles, millones de caminantes, alguna instalación tendrá que haber. Pero el camino no es nunca, en principio, una instalación.

En la fábrica de Eugi

 

     Está la tade del penúltimo octubre tan octobreña, tan redonda y perfecta, que nos vamos un rato, aunque no sea grande, hasta la Real Fábrica de Armas de Eugi (1766-1794), montada sobre el lugar de una vieja ferrería navarra, que suministraba también armas al Reino. Por ver los chopos y los arces del camino, por contemplar el lago alpino de Eugi, y por adentrarnos un poco en la selva de Quinto Real y contagiarnos dei otoño, primerizo en unos sitios y maduro ya en otros, cantado por las aguas del Arga, que baja discreto, cantarín en voz baja y sobre todo limpio, en medio de esta sequía, que nadie menta, porque casi todos llaman buen tiempo al sol veraniego y mal tiempo a la lluvia, madre de los bosques de otoño y de la vida que en ellos en estos días fulgura. Subimos desde la carretera hasta la parte alta de las carboneras por una senda, pisando la crujiente seroja, cuando  comienzan a perder las hojas de este año las hayas, los castaños y los avellanos, los vecinos más conocidos de estos valles, a los que acompañan en esta ladera el musgo que arropa sus pìes y suaviza la fría roca, los helechos con sus frondes pinadas y las rozagantes luzulas silváticas, juncáceas.

 Cada año damos una vuelta por aqui, desde que Paco  y Ana Carmen, los arqueólogos amigos y responsables de la obra, nos invitaron a la gran fiesta de contemplar la primera restauración, y cada año vemos una nueva innovación, una nueva mejora. Este verano, han excavado los canales de talleres y se han prot egido con una valla, tras haber cubierto, meses antes, los dos hornos de fundición de bombas y balería, Santiago y Santa Bárbara, con tejado y dos ventanitas superiores.

Miramos desde los cinco huecos altos de las carboneras, por donde se arrojanba el carbón elaborado cerca de aqui -una pequeña carbonera nos lo recuerda- y ya no quedan mas que los bellos arcos sobre el río, y los muros supérstites de las paredes maestras, convertidas algunas columnas en árboles pétreos agarrotados por las hiedras. La vista de estas ruinas confundidas casi con la vegetación y la plata del río que las atraviesa, cantando la canción de la nostalgia de lo que pasa y de lo que queda, convierte este rincón en pura magia, estos días más colorida que nunca.

Bajamos por una escalerilla, bien preparada, hacia el piso inferior, entre una variada vegetación que pueblan ortigas, cardos arvenses, achicorias silvestres, tréboles, perifollos, cicutas mayores…, y recorremos las estancias bajas de los depósitos de carbón con los bien visibles mechinales, donde calzaban los maderos que sostenian, a un metro del suelo, las paredes intermedias.

Siempre hay gente por aqui. Parejas jóvenes mayormente con niños, o con perros, o con ambos dos. Hoy una mujer joven, con un niño pequeñísimo en brazos, anda preocupada por que el perro no caiga al río: antes caerá ella. Paseamos luego a lo largo de lo que fue esta primera fábrica-poblado en España, que albergó en sus buenos tiempos a medio millar de personas, de la que fue diseñador y primer director el jacetano Francico Javier de Clairac. Los ingenieros franceces trajeron  consigo obreros franceses, a los que después se añadieron gentes de la zona. Aqui también se libró una batalla en la guerra de la Convención, que dejó 200 muertos y 700 heridos. Desde entonces la fábrica no tuvo día bueno.

No sé si es una leyenda rural que en cada casa de Eugi había o hay una bomba o una bala, procedente del río que pasa por la fábrica, con la que, una vez rusiente al fuego, calentaban la leche para la cuajada. Lo cierto es que Eugi es para nosotros un lugar predilecto, especialmenrte en invierno, para ciertas degustaciones.