Adoración de los Magos



(Hans Memling)

Dos Magos, arrodillados,
vestidos al modo regio,
se presentan ante el niño
con el oro y el incienso.
Muy cerquita,
un tercero,
todavía de pie,
alto y negro,
al entrar,
se quita gentilmente el sombrero.
María, de azul, sentada,
tiene en brazos al pequeño.
José, solemne y de pie,
vestido de largo y rojo,
no parece un carpintero.
El buey y la mula, juntos,
están lejos.
Un séquito de curiosos,
tropa del cortejo,
mira a los lados del cuadro
ante un gran establo, dentro
de un templo desvencijado
del Antiguo Testamento.

Ya no son solo los Magos de Oriente,
si entre ellos hay un negro,
un negro que, al entrar,
se quita gentilmente el sombrero.