Una especie joven

 

                        Pensábamos que los Homo sapiens habían llegado a Europa hace unos 48.000 años, pero científicos alemanes han revisado unos fósiles encontrados en Grecia y han datado un cráneo con 210.000 años. Sea lo que fuere, somos una especie joven, comparada con el Homo antecessor (600.000 años), encontrado en Atapuerca -qué lugar tan hermoso y sagrado para volver y volver a él-, y, no digamos, con el Homo habilis (2´8 millones).

No éramos los más fuertes. Ni quizás los más sabios. Los neandertales tenían cerebros más grandes, mejor vista y eran más robustos que nosotros. Tal vez fueron ellos los autores de las primeras expresiones artísticas en las grutas, en las rocas, en  las necrópolis… Tal vez.

Somos ya la única especie humana que queda, frágil, expuesta a mil peligros de extinción, y, sin embargo, si no caníbal, como especies anteriores, sí odiadora, vengativa, agresiva, belicosa y homicida.

Humanos (del indoeuropeo dhghem = tierra). Y  del latín humus. Como para no ser humildes.