Una mano amiga me envía el artículo que un diario digital madrileño dedica a Julián Besteiro (Madrid, 21.IX.1870 – cárcel de Carmona, 27.IX.1940), en el 150 aniversario de su nacimiento y 80 de su muerte. El título del trabajo es ya muy triste: La memoria de Julián Besteiro que incomoda tanto al PSOE de Pedro Sánchez: así es ocultada: una exposición abierta tres horas diarias durante diez días y visitada por solo 240 personas, y el gazapo de un ignorante ministro Abalos, que habló de su asesinato, cuando lo cierto es que murió en la cárcel de una grave enfermedad.
La verdad es que me acordé de los aniversarios de Besteiro, cuyas obras completas leí y cuya trayectoria política he seguido muy de cerca en algunos de mis libros. Hace cincuenta años, cuando traté en Madrid a su mujer Dolores Cebriain, publiqué en Cuadernos para el diálogo un artículo sobre la figura de su marido. Pero hoy, ¿dónde publicar algo parecido, cuando a nadie le importa un comino todo esto, y cuando decir la verdad sobre este socialista, ostraciado en años clave por su partido, puede parecer una carga en profundidad contra el PSOE de entonces y de ahora?
El diario madrileño recuerda la actitud del sucesor de Pablo Iglesias frente a la revolución del 34 –un absurdo imposible-, contra la dictadura del proletariado, y a favor del golpe del coronel Casado contra la República en marzo de 1939 para no prolongar inútilmente la guerra y negociar una paz. Fue el único dirigente republicano que permaneció en Madrid –me quedaré con los que no pueden salvarse-. Detenido, fue condenado a muerte en un consejo de guerra, y, conmutada la pena, tras un periplo por diversas cárceles, enfermo y envejecido, murió en el penal de Carmona.
Objeto de ostracismo en el partido y en el sindicato a partir de febrero de 1934, fue el diputado socialista más votado en Madrid en febrero de 1936: tal era la popularidad del ex presidente de las Cortes en 1931-1933. Sus enérgicas palabras dichas por radio tras el golpe de Casado y sus palabras escritas dejaron claro su pensamiento sobre el fracaso del bando republicano en la guerra civil: Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la «línea» bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. (…) La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la «línea» bolchevique, la representan gernuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas, que se han batido en la gran cruzada «anticomitern».
Pero mucho antes, tras ser defenestrado de la presidencia de la UGT, mantenida desde la muerte de Iglesias hasta comienzos de de 1934, fue convertido por el largocaballerismo imperante en la encarnación del reformismo y revisionismo burgués, como he mostrado en mi libro El quiebro del PSOE (1933-1934), II. Para Besteiro, en la sesión del comité nacional de la UGT, el 31 de diciembre de 1933, proclamar la Repúbloca social en España y el Estado totalitario socialista es cosa absurda, imposible en muchos países y más imposible todavía en España. El líder ugetista se queja de que la prensa del partido envenena a los trabajadores y sigue una campaña para llevarlos a los molinos del comunismo. Llega a decir que hay algún elemento que dirige eso a sabiendas y que nos ha metido ya espiritualmente dentro del comunismo a ese Partido y a esta Unión que se ha estado matando con el comunismo para defender su posición y que hemos visto caer camaradas nuestros muertos por defender esta posición… (…) Y a eso decimos: no, conste que eso por nosotros, no. Que nosotros dejamos aqui bien señalado que por ese camino de locuras decimos a la clase trabajadora que se la lleva al desastre, a la ruina y en último caso que se la lleva al deshonor, porque una clase que se deja embaucar de esta manera y arrastrar sin que haya habido una deliberación en los Congresos…