Una científica ortodoxa

 

       Gayle  Woloschack es una científica norteamericana (1955), de fama mundial, experta en bioética al frente de una laboratorio de investigación, y profesora de radio-oncología, radiología y biología molecular en la universidad de Chicago. De religión ortodoxa, es  profesora a la vez en dos altos centros de Teología. Fue presidenta de  de la Sociedad de Teología Ortodoxa de USA entre 2014 y 2016. Leo una entrevista con ella y me sorprende la insistencia que pone en subrayar lo mucho que la ciencia desconfía de la religión y de ahí la reticencia de los científicos en hablar de su fe. Una salida práctica a este desencuentro grave le parece, dentro de la dificultad, la creación de grupos interdisciplinares en las universidades y altos centros de investigación, lo que podría rebajar la tensión y hacer más normal el diálogo y el trabajo en común. Cree que los teólogos pueden ayudar a conocer y valorar la dimensión espiritual de los mismos científicos, en cuanto hombres que son, y la creatividad y poder de intuición de esa espiritualidad. Un caso demasiado excepcional, como mujer, dentro de la Iglesia ortodoxa, que se va abriendo desde hace poco tiempo a la mujer, GW nota que las mujeres, también en  el campo de la investigación  tienen un  enfoque más holístico que los varones. Tambien a ella el transhumanismo le parece un desafío social, ya que no cuenta con instrumento alguno de reglamentación: sin embargo, estima urgente y crucial una reflexión sobre la forma de reglamentar sus aplicaciones tecnológicas, v.g., en el caso de «las tijeras moleculares», en el que la Iglesia, en sentido amplio, de los Estados Unidos ha sido muy influyente. GW piensa que las corporaciones, las empresas, el mercado, que suelen tener lq capacidad de poner el límite en esos ámbitos, tienen demasiados intereses para ello: tendría que ser toda la sociedad, incluida la Iglesia, la llamada a  discernir y a intervenir en el campo científico y en el cultural, a una con los científicos y hombres de cultura. Claro que para todo ello, las rigidices ideológicas no ayudan, sno que impiden el crecimietno espiritual y el crecimiento humanista. Cristo -dice con soltura GW- ha afrontado la rigidez de  los fariseos  y de otros grupos.