Un cierto alivio con Cataluña

 

         Confieso que, leyendo los 46 puntos (asuntos) que presentó anteayer el presidente de la Generalidad de Cartaluña al presidente del Gobierno de la Nación, sentí un cierto alivio. No sé si acaso el penúltimo o el último, pero alivio. Seguramente el número 46 es un número simbólico, que duplica el de los presentados por su antecesor Artur Mas, de los que nunca se supo, porque poco después sólo existía la independencia como asunto que blandir… Ya lo sé. Y sé también que muchos de esos puntos, viejos y nuevos, son meros brindis al sol y a la luna; algunos, pura demagogia; otros, pretensiones  extraconstitucionales o peticiones  y exigencias imposibles de cumplir por ahora en el mapa autonómico español. Pero reparo sobre todo en los puntos que tienen relación con las tradicionales cuestones sociales, que son las primeras que a todos nos incumben y veo ahí olvidos, retrasos, promessas no cumplidas, malos entendidos, deseos no satisfechos quizás ain culpa de nadie, y también injustos recortes del Estado en toda  la España autonómica, no sólo en Cataluña: hospitales, escuelas infantiles,  ayudas a refugiados y asilados, ley de dependencia, campañas de salud… Es decir, hay zonas comunes de comunes necesidades y soluciones, que nos exijen conciencia, diligencia, paciencia y otras virtudes personales y colectivas, que forman la convivencia entre civilizados.- Si hay tanto para hablar y mejorar…, ¿por qué no hemos de confiar en seguir hablando y mejorando, y, al mismo tiempo … conviviendo?