¿A dónde os ha llevado
el ángel del Señor,
esta tarde de domingo lluvioso
de febrero?
¿A visitar una estrella lejana,
que os recordaba el campo de Mañeru?
¿O a jugar a las cartas
como en casa de la tía Ángeles?
Dile a la abuela Dorotea
que bien la recordé el día de su santo.
Por aqui, todo bien.
Ya queda menos tiempo.