Al fin, un obispo entre los represaliados…

 

                        El 31 de octubre pasado, Día de Recuerdo y Homenaje a todas las víctimas de la guerra civil y la dictadura, el presidente Sánchez celebró un acto institucional para entregar 18 declaraciones de reparación y reconocimiento a personas del común y a personajes como Federico García Lorca, Luis Buñuel o María Moliner.

La novedad es que entre estos personajes, aunque no tan famoso, estaba el que fue obispo de Almería desde julio de 1935 hasta su asesinato en agosto de 1936, Diego Paulino Ventaja Millán. Fue fusilado en el barranco del Chisme, en Vícar, y luego quemado por milicianos junto a otros 16 presos. Exhumado en 1939, fue beatificado en 1993 en Roma por Juan Pablo II como víctima de la persecución religiosa sufrida durante la guerra civil.

Familiares del prelado mártir se desplazaron a Madrid, avisados por el actual obispo de Almería, que había recibido la notificación de la Secretaría de Estado de la Memoria Democrática.