En un lugar de la provincia de Grosseto, al sur de la Toscana (Italia), Nomadelfia (ley de la hermandad) es una singular comunidad, en la que viven 300 personas, emulando a los primeros cristianos, desde que, hace setenta años, el sacerdote Zeno Saltini formara esta comunidad evangélica. Viven de forma autosuficiente trabajando las 120 hectáreas de viñedos y 3.000 de olivares, con un rebaño de 150 vacas, una empresa mecánica y una carpintería. No utilizan dinero entre ellos. Usan el nombre propio y no el apellido, y desempeña cada uno el trabajo que más necesita la comunidad, regida por un presidente elegido por todos. Abundan, por voluntad del fundador, los niños adoptados de familias que los rechazaron por sufrir alguna enfermedad o nacidos de madres toxicómanas. Tras una visita reciente de media hora, hecha por el papa Francisco, éste la definió así: Nomadelfia es una realidad profética, que tiene como objetivo crear una nueva civilización, poniendo en práctica el Evangelio como una forma de vida buena y bella.