Escribe hoy en EP José Montilla no sólo como presidente de la Generalidad de Cataluña -qué manía la de usar términos catalanes en un texto castellano-, sino como demócrata, catalanista, socialista y federalista. Los socialistas catalanes, según sus Principios congresuales, no se atreven a llamarse españoles y lo sustituyen por federalistas (¿De qué Federación?). Entre las medias verdades, medias falsedades y demagogias varias que recita, en una cosa al menos dice verdad: el adletivo correspondiente a Nacionalidad es nacional, mientras la Española no diga otra cosa. No lo previeron los sabios padres de la Constitución de 1978. Fue uno de los fallos del delicado y ambiguo término nacionalidad, que lo es casi tanto como el de nación. ¿Vale mi neologismo nacionalidal? En el mejor de los casos, ya es demasiado tarde, aunque nunca se sabe con este Tribunal Constitucional.
