Macarra

 

                   A alguien le ha parecido excesivo el epíteto que ayer le planté al presidente del Gobierno de los Estados Unidos de América,

No es para menos.  La palabreja viene del catalám macarrò, y esta del  francés maquereau, que significan en primer lugar verdel, o caballa, o estornino, o xarda,  el scomber scombrus  en la taxonomía de Linneo, de la familia de los escrómbidos y del orden de los perciformes, de cabeza puntiaguda, cuerpo grueso en forma de huso antes de la cola bilobulada. Tal vez, por eso, pasó luego la palabreja a ser adjetivo calificativo y aun sustantivo o adjetivo sustantivado de carácter moral, con múltiples sinónimos: rufián, chulo, matón, chabacano, hortera, ordinario, vulgar…

Si por las obras tenemos que calificarnos y examinarnos, obsérvense las palabras, los dicterios, los insultos, los gestos despectivos, los juicios y discursos del personaje, y sobre todo sus actuaciones, sin excluir sus condenas judiciales, y mírese con lupa si el epíteto es excesivo o no.