Eun una revista tan seria, tan actual y tan bien hecha como El Ciervo, el cantautor, poeta, pintor, guionista y director de cine Luis Eduardo Aute nos da una lección de amargo pesimismo. Para él, el concepto de mercado ha invadido totalmente cualquier tipo de lenguaje expresivo, tanto el cine como la literatura, como la poesía, pobrecita mía, prácticamente no existe… (…) Hay poco ámbito para buscar lo insólito, para alcanzar ese otro estadio que pudiera haber al otro lado del espejo; prima lo inmediato y, sobre todo, satisfacer las apetencias del mercado. Y poco más adelante: Trabajar para satisfacer al mercado y al poder del dinero es una barbaridad. Nunca se dio una situación como la de ahora. La gente de la cultura, de los medios, de la política o de la ciencia, trabajaba pensando en mejorar a situación del pueblo, siempre ha sido así, no era fortuna lo que se buscaba, sino desarrollo cultural y, si eso producía beneficios, pues qué bien, pero ahora es al revés, el objetivo inmediato es hacer fortuna supeditando todo el ámbito de supervivencia cultural a los intereses y a los beneficios inmediatos. Incluso para ser rico hoy no vale plantearse hace un negocio y tener beneficios de aqui a dos años o a un año, no, hay que tener beneficios hoy mismo. Es una locura, estamos viviendo un auténtico delirio.-Hace mucho tiempo se nos deijo que el pesimismo era cosa de derechas, y hasta de extrema derecha. Pues ya se ve que hay excepciones, De todos modos el lenguaje de Aute revela una exageración, un exceso, que se da de bruces con el principio de realidad. Ese nunca y ese siempre son reveladores. ¿Quién sabe eso? Y luego esos adverbios o frases totalizantes, como totalmente y todo el ámbito de supervivencia cultural; o sustantivos del mismo cariz, como locura o delirio. Menos mal que en un punto de la entrevista, al contestar a la pregunta de cómo se arregla el que nos parezcamos, según él, más a las bestias que a los seres humanos, deja ver un rayo de esperanza:Yo creo que que hay que tocar fondo. Cuando toque fondo se retomará el sentido de las cosas de la vida. Lo que pasa es que hemos caído mucho ya, y seguimos cayendo.
