(Bernard van Orley)
El Niño, muy crecidito,
busca el pecho de María.
El buen José, en una mano,
una fruta le ofrecía.
Con canastillo de flores
un arcángel le venía.
Y otro arcángel, en el aire,
una corona celeste
a la Virgen, en vano, le traía.
El Niño, muy crecidito,
solo busca el pecho de María.