De disparate en disparate hasta la derrota final. No es un relator, ni informador, ni faciitador, ni notario. Son disfraces de lo que pide el secesionismo catalán, que, queriendo siempre internacionalizar el conflicto , y aparecer siempre como Estado y no como Comunidad Autónoma, pide, como es natural, un mediador entre dos potencias, en la típica mesa de partidos, huyendo de los Parlamentos. Y hasta ahí se ha humillado Sánchez, humillándonos a todos. Por mucho que se empeñen algunos en recordar los mediadores de González. Aznar o Zapatero… con ETA. Si equiparan al Govern de Torra con ETA, está dicho todo.
De disparate en disparate, de hybris en hybris, hasta la derrota final.