El orden del desorden

 

                           El orden internacional actual, que el profeta canadiense Mark Carney se ha empeñado en negar contundentemente nada menos que desde Davos, consistía, al menos hasta hace unos meses, en ordenar de la manera más disimulada posible el desorden mundial, compuesto de innumerables dictaduras, regímenes autocráticos y autoritarios, junto a unas pocas democracias, que tienen todos ellos como cúpula jurídico-moral un Consejo de Seguridad con cinco miembros con derecho a veto, por ser los vencedores de la Segunda Guerra Mundial y tener bombas atómicas, a los que se añadió China, por el segundo motivo y no por el primero.

Algunos se preguntan por qué no tienen derecho a veto en el Consejo Israel, India y Pakistán, que  también tienen ojivas nucleares -nombre casi romántico de la bomba atómica-, aunque menos cantidad de las mismas.