Siendo el orden del desorden así, y controlado, como digo, desde el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, queda controlada la misma Carta de las Naciones Unidas y hasta la Declaración de los Derechos del Hombre, de 1948. Todo el Derecho internacional. Así se salvaguardan dictaduras como la de China, Irán, Siria, Afganistán, Venezuela, Nicaragua y todas las que les siguen.
¿Qué hacer, por ejemplo, si la Rusia imperialista de Putin se arroga el derecho de invadir Ucrania, porque en algunos de los territorios de esa nación independiente se habla ruso, y mantiene desde hace cuatro años una guerra cruel? ¿Qué hacer en Venezuela, si se falsea una vez más el resultado de las elecciones, se persigue con mayor saña a los políticos de la oposición y aumenta el número de los muertos, heridos y presos políticos? ¿Qué hacer en Irán, donde se llega a una represión de la dictadura islámica que cuenta 30.000 muertos en unos pocos meses? ¿Qué hacer en Gaza, donde, como represalia por la muerte de un millar de israelíes, el Gobierno democrático de Netanyahu multiplica por 70 el número de enemigos ejecutados, en un verdadero genocidio de los habitantes de ese pobre territorio?
¿Dialogar, discutir, votar, condenar de vez en cuando de boquilla, y vuelta a empezar, porque el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no se pone de acuerdo?
¿Qué dicen, mientras tanto, las víctimas de Ucrania, Gaza, Venezuela o Irán, si es que tienen tiempo para decir algo antes de morir?