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En Santixusti de Guendulain

 

 

Tarde primera de mayo. Atravesamos Esparza de Galar y el barrio bajo de Galar, pueblos renovados y elegantes, ajardinados. Dejamos el coche y nos ponemos a andar por una buena pista hacia el Camino de Santiago, que parte de Pamplona a Puente la Reina-Estella-Logroño. Tenemos ante nuestros ojos un vasto panorama primaveral de verdes prietos (trigales) y verdes transparentes (cebadales), que rodean el pueblo de Galar y se derraman a un lado y otro, perdiéndose en la luz de la belleza que ilumina todo el costado occidental de la cuenca de Pamplona. Como si el paisaje hubiera madurado y estallado de golpe. Unas calandrias salen alborotadas delante de nosotros.

El Camino de Santiago es estrecho y son muchos los viandantes que van y vienen, solos, acompañados, con perros, con bicis. Son también las flores de mayo que nos salen al paso: campánulas, ranúnculos, margaritas, orquídeas, viboreras, potentillas, mentastros… y exigen nuestra atención. Un rodal de chopos muy altos. La segunda parte del Camino coincide con la regata Agunce, que baja de la sierra del Perdón y llena las dos orillas de la via de una rozagante vegetación: olmos, espinos navarros, zarzamoras, agavanzos, viburnos, cornejos…, y, más adelante, fresnos, álamos, nogales, arcess, acacias o plátanos.

En la última parte de nuestra andada, antes de llegar al pie de la colina, donde estuvo el señorío de Guendulain (de Centulus: centulanun, Centuli fundus), llevamos cerca, encima de nosotros, el espolón del cerro prerromano, configurado por escarpes en todas las direcciones, excepto en el sur, que debió de estar defendido por una muralla de la que quedan restos en un ribazo. Nos entretenemos un rato en la balsa, formada por el Agunce, con grandes carrizos laterales, donde canta la curruca carricera, y después nos acercamos al cerro testigo por su flanco occidental. Pero nos separa de él una pieza de trigo. En esto que atraviesa la finca una gran máquina agrícola, abonadora o regadora, que andaba trabajando con dos grandes aletas una finca contigua. Queremos preguntarle al tractorista si podemos atravesar el trigal, pero él va a hablando por teléfono, nos sonríe y no se detiene. Aprovechamos el surco que ha hecho la máquina y alcanzamos la falda del cerro, llamado Santixusti o Santijusti, por la antigua ermita dedicada a Santa Justina, ya desaparecida. Por entre altas hierbas, otaberas, ollagas (genista scorpius), enebros, tomillos, zerrenzas…, subimos hasta el primer bancal o foso, que rodea todo el cerro, acercándonos al espolón, sin pasar de allí. La superficie interior mide en torno a 20.000 metros cuadrados, según Armendáriz.

Los arqueólogos de la Universidad de Navarra, entre ellos, Amparo Castiella, encontraron aquí, a finales del siglo pasado, cerámicas hechas a mano, tormeadas de tipo celtibérico y romanas altoimperiales de varios tipos. La utiización agrícola del recinto, anterior a los años setenta, destruyó buena parte de las estructuras internas y de los depósitos arqueológicos. El poblado, que pudo arrancar del Bronce Final o del Hierro Antiguo, siguió habitado hasta los primeros siglos de nuestra Era y fue abandonado pobablemente durante la Edad Media, cuando sus paisanos pasaron a las colinas próximas y más habitables de Galar y Guendulain. Ahí cerca vemos desde aqui el poblado celtíbero de Sansol (Muru-Astrain), que ya visitamos, y el de Esparza, que nos queda por visitar. Y también el campamento romano de Gazólaz, junto al caserío actual, precedidos por la torre y las casas viejas y nuevas de Sagüés.

Po estos lugares, la Asociación de Contratistas y Promotores de Navarra (ACP) compró el año 2005 tres millones ochocientos mil metros cuadrados de terreno (de los 5´56 kiómetros cuadrados de Guendulain) a los hermanos Londaiz Mencos, herederos del conde de Guendulain, intentando construir 15.000 viviendas, que luego llegarían a 18.970 (50 por ha), para lo que hubiera podido ser la segunda ciudad de Navarra, mucho más que un nuevo Mendilllori. Hasta ahora no han comenzado las obras. Afortundamente.

 

Misión de Pascua

Jn 21, 1-14; Luc 5, 4-10

Esta vez, muchos años tras la muerte de Jesús,
eligió también el cuarto evangelista el mar de Tiberíades.
Pedro y seis de sus amigos, discípulos del Cristo,
se fueron a pescar, que es lo que sabían.
No tuvieron suerte aquella noche,
pero, al día siguiente, recordando al Maestro,
echaron de nuevo la red a la diestra de la barca
y fueron tantos los peces capturados,
que llegaron
a ciento cincuenta y tres:

número mágico, triangular,
que indica multitud y conjunto completo.

El relato va más lejos que la historia contada.
Sobre el mar del mundo es muy díficil
la pesca cotidiana, aconsejada y prometida.
En medio del agobio y del fracaso
se adelanta el discípulo amado, y el más lúcido:
Es el Señor, les dice a sus colegas,
y Pedro se lanza a la aventura
y arrastra luego a la orilla la cosecha.
Él es el dueño de la barca, y aqui el protagonista
del trabajo en equipo y del éxito final,
que recoge el total de los pueblos de la historia.

Les espera después el almuerzo del pan y de los peces,
asados a la brasa:
alegre comida compartida,
recuerdo y gracia suprema del Maestro
.

Experiencia cotidiana de la Iglesia creciente.

De San Cristóbal a San Quiriaco ( y II)

Bella es la visión de los campos verdes e inclinados de los Valles de Guesalaz y Yerri, contrastados con el azul cielo del lago-embalse que los retrata ycon las franjas amarillas de los campos de colza, bajo los bravíos cantiles laterales de la sierra de Urbasa, el espaldar de la sierra de Andía, que se empina en el Mugaga, y el alto Valle de Goñi, que se asoma en las cimas de Artesa y Garindo. De sus paredes cuelgan pueblos como Lezaun, Irañeta, Azcona, Arizaleta o Iturgoyen. Otros, como Riezu, Irujo o Arguiñano prefieren un piso más bajo. En el contorno del lago, pero guardando las distancias, aparecen Ugar, Villanueva, Irurre, Muez, Garisoain, Esténoz y Muzqui, dejando a Lerate el carácter de ribereño, con camping, playa y embarcadero.

Todo esto vamos mirando y contemplando mientras volvemos hacia Garisoain. No encontramos alli a nadie que nos pueda orientar y damos unas vueltas en la direción equivocada, sin ver por ningún sitio la silueta de las rocas que hacen del castro de San Quiriaco un castro inconfundible. Acabamos viendo la Fuente de las Brujas, una fuente de piedra en medio del regacho de su nombre. Volvemos al pueblo y una pareja nos dirige hacia el buen camino, a la salida del lugar, en la dirección contraria a la que hemos recorrido, donde, por fin, pasado en Portillo de Arradia, vemos las peñas (659 m.), que llevan el nombre del santo misterioso, al que en tiempos le dedicaron una ermita en la cumbre. Planeamos la ascensión por el sur, y dejamos el coche en una recodo de la carretera al pie del monte llamado popularmente Montenegro o Monte Redondo (706 m.) en el término El Chaparral; por eso lo llaman algunos Txapardía, y mejor debiera llamarse Pinadía. En el primer tramo del ascenso al castro, encontramos un hermoso jaral de flores rosadas, ollagas y tomillos florecidos, y sobre la hierba, abundantes margaritas y algunas orquídeas. Gran parte de esta pendiente sur occidental del roquedo fue, no hace mucho tiempo, campo de labor, al que han ido cayendo muchas piedras pequeñas desde la cima, y probablemente era antaño una defensa natural del poblado prerromano. Media docena de buitres revolotean mansamente muy por encima del roquedo.

Vamos abriéndonos camino, como podemos, entre espinos navarros en flor, rosales silvestres, zarzamoras, enebrales y ollagales, hasta que se nos cierra el paso o se hace prácticamente intransitable, no lejos de la cima. En la parte más alta, bancales artificiales, con muros de sillarejo, quizás tengan relación con la custodia o culto del santuario. Tenemos que volver. Al menos, tenemos la suerte de poder admirar desde arriba el largo vallecico que se abre a nuestros pies, con una plantación de olivos en primer lugar, cerrado por el lado suroeste por una cadena de montañas, en forma de costillar inclinado, que, desde Arandigoyen y Murillo de Yerri, siguiendo por Alloz -las peñas que cierran la presa del pantano-, se espesa en términos de Irurre (Monte Redondo) y Garisoain, se eleva en Esparatz y continúa por encima de Vidaurreta, Etxarri y Ciriza, hasta dar con las Peñas de Etxauri, en el extremo sureste de la sierra de Sarbil. Al otro lado del costillar, el río Arga forma el Valle de Etxauri, en un plácido recorrido hacia Sarría y Puente la Reina.

Intentamos luego la subida por la vertiente del peñasco, donde hay una buena pista, y desde donde podemos ver las ruinas de la ermita de San Quiriaco, cuya festividad se celebra el 16 de junio. Conocido antiguamente por Quirix, Cris o Quiriaco, tuvo devoción popular en Etxauri, Pueyo, Navascués…, en parajes con culto a divinidades paganas. El nombre fue identificado con el de San Quirico, hijo de santa Julia, abogado especial de los niños. El obispo de Pamplona Lorenzo Igual de Soria (comienzos del XIX) mandó blanquearla, retocar la imagen y poner puerta nueva, al tiempo que prohibió hacer fogatas dentro, costumbre por entonces muy extendida.

Entre espinos, enebros y aulagas llegamos al pie del roquedo, con una una cavidad rocosa central, efecto de una cantera de piedra, que aqui se abrió en los años treinta del siglo pasado para surtir de áridos a la construcciñón de la la presa del próximo pantano de Alloz, cuando se abrió también la carretera, que lleva directamente a la inmediaciones de la presa. La cantera fue utilizada después, hasta hace bien poco, como aprisco, resguardado pero abierto, de ganado ovino. Las huellas son evidentes.

Esta vez el oppidum no necesitaba sistema defensivo. En la ladera meridional de la peña, por donde hemos subido antes, se encontraron fragmentos cerámicos desde la Edad del Bronce hasta el slglo II del Imperio Romano, con muestras del Hierro Antiguo (vajilla celtibérica). El ara romana, que J. M. Jimeno encontró enre las ruinas de la ermita, aprovechada como aguabenditera, contiene una inscripción de un tal Domitius Marcellus que ofrece un voto a los dioses. Pero ¿el ara siempre había estado allí? El castro es muy parecido al del mismo nombre en las Peñas de Etxauri, y todo parece indicar que se trata de un lugar destinado al culto. Un pequeño pasillo, al parecer tallado en la roca, que vemos bien desde abajo, hace de rampa de acceso al santuario, y puede provenir de la fase pagana del lugar, acondicionada siglos después. Quién sabe. No sé si para el culto que fuera necesitaban agua aquellos habitantes de estos pagos. La tenían cerca, a kilómetro y medio, en el hoy río Salado, de agua dulce desde que el Ubagua confluye en él, y en los regachos Tiladía, Ilardía y Zurundaia, que atraviesan los campos de Garisoain y desembocaban en el Salado muchos siglos antes de la construacción del mar de Tierra Estella.

La escalada a ese pasillo no es nada fácil; es ya demasiado tarde para eso, y no vamos a encontrar nada nuevo en la cumbre. Volvemos por esa carretera mencionada, subimos hasta el embalse, y tomamos el penúltimo sol en un banco de madera de la playa verde de Lerate, todavía alegre de gente.

¿En qué quedamos?

El diario El País acaba de publicar dos editoriales de severa crítica al PSOE y al Gobierno de Pedro Sánchez ante la catástrofe de sus resultados electorales en la Comunidad de Madrid. Editoriales, dignos de los tiempos de dirección de Antonio Caño, que contrastan con varios artíulos y comentarios de bastantes colaboradores y columnistas del diario madrileño, que todavía, y aun después de su triunfo, miran por encima del hombro al PP madrileño, a Casado y sobre todo a Isabel Díaz Ayuso. Entre los motivos de la derrota –debacle es rudo galicismo- socialista, aparece una y otra vez la oposición de los votantes de la Comunidad de Madrid a la coalición gubernamental PSOE-PODEMOS y a la política llevada a cabo con sus socios de ERC y BILDU. Pero lo curioso es que durante los úlimos meses, pocas veces, y no sé si alguna, El País ha criticado la composición de ese Gobierno, y tampoco el frente (popular, dirían los de VOX), formado en numerosas ocasiones y en numerosos temas con la contundente oposición de partidos constitucionalistas como CIUDADANOS y el PP, que solo se han visto apoyados por la prensa llamada conservadora.

¿Es que solo la victoria arrasadora -para emplear el mismo léxico del periódico- de Ayuso y su partido ha hecho ver al diario de Prisa algo que hasta ahora no veía? ¿O es que la actual dirección es distinta de la que ha sido tan complaciente durante las etapas anteriores y reanuda con esto la distinta sensibildad, que fue tan evidente en los tiempos de Caño? Todo podría ser.

De San Cristóbal a San Quiriaco (I)

          Por los campos primaverales y primaverados de Lorca, Lácar y Alloz llegamos a Lerate, el pueblo más costero del mar de Tierra Estella, lago o, más técnicamente, embalse de Alloz, formado por los riachuelos Ogancia, Riezu-Ubagua, Guembe y Salado. Nos adentramos en seguida en el Valle de Guesálaz y llegamos al Alto de Guirguillano (765 m.), nombre de propiedad romana. Nada más llegar, vemos que tenemos ante los ojos el oppidum o castro que buscamos, un cerro amesetado y  escalonado, con fuertes pendientes –rampas y bancales-, por el norte, este y oeste, y no por el sur, en cuyo extremo resiste la ermita de San Cristóbal. En el libro Ermitas de Navarra, al mencionarla, se dice de ella: en el alto de su nombre, sobre desechos que han atraído a los arqueólogos.

Pro antes de ir a los desechos, nos asomamos al extremo septentrional del Valle de Mañeru, en cuya hondonada, drenada por el  regacho Aparra, se asienta el concejo de Etxarren de Guirguillano, con su palacio de cabo de amería. Le surmontan unas recortadas figuras geométricas de piezas de trigo, robados al monte en los términos de Muzkibidea y Kalbatxoko. Más a la derecha, el ancho Valdizarbe, somontano de las sierra del Perdon, del Puerto del Perdón (el otro Perdón) y Vllanueva.

Del mismo Alto parte  hacia el norte una especie de calzada romana, o que por tal la hemos  tenido hasta ahora. El panel colocado por la dinámica y cultural Asociación Tierras de Iranzu nos recuerda que la calzada partía de Andelo hasta Salinas de Oro, en busca de sal. Pero actuales arqueólogos, contradiciendo a muchos colegas anteriores, dudan de la cronología romana de la vía empredrada, llamada Camino de Iguste, que parte de Cirauqui (siglos XVIII-XIX), y eso a causa de su técnica constructiva, su diseño de ingeniería y su mismo trazado en una zona donde faltan testigos romanos, como en este mismo castro. Andamos dos kilómetros, entre las flores de abril  y entre piezas de trigo, admirando la primera parte de la obra, con fuertes sillares sosteniendo un lado y otro del camino, y dudando más en los tramos siguientes. De todos modos, comparándola con la genuina calzada romana de Ablitas, vemos, sí, notable diferencia. En la ladera septentrional del castro, término de Etxesakan, su primitivo foso natural, innumerables otaberas almohadilladas (genista hispánica) contienden con la luz del sol, cuando este no se deja enredar por las nubes que vienen y van, y nos perfuman todo el rato con un dulce olor, levemente amielado.

La verdad que  es difícil recorrer la superficie, hectárea y media, del poblado prerromano, porque el trigal está ya granado y tenemos que avanzar y retroceder por los orillos de la finca para no aplastar las cañas. En el flanco occidental quedan restos de una muralla de piedra arenisca en paramentos de sillarejo, colocada a canto seco sobre la roca natural. Javier Armendáriz encontró en el lugar abundantes pruebas cerámicas de fragmentos manufacturados y celtibéricos de toda la Edad del Hierro, igual que molinos de mano para la molturación de gramíneas, así como huesos de bóvidos, ovicápridos, de ciervo y jabalí. Ondulan rítmicas y jubilosas las cabezas del trigal al cierzo juguetón, que es cosa de ver.

Mientras comemos en el rellano sur, bajo la ermita, vemos cada vez más nimbiformes a las nubes que tenemos encima de nuestras cabezas, y, porque no somos nefólogos, nos tememos que, como nos pasó en Garinoain, no podamos alcanzar nuestro segundo objetivo, que es hoy el castro de San Quiriaco en Garisoain. Y San Quiriaco para nosotros quiere decir, como bien sabemos, difícil conquista.

Notas del día

 

     La tradición de Madrid y todo lo que había ocurrido allí durante la pandemia daban como resultado el triunfo de Isabel Díaz Ayuso (PP) en la Comunidad más rica económica y culturalmente de España, pero los la pésima  y estrambótica campaña electoral del PSOE y de PODEMOS han hecho el resto. Una victoria tan arrolladora no se había visto nunca. Todo el mapa de la Comunidad se ha teñido de azul, excepto dos puntitos rojos, donde los socialistas han  tenido algunos votos más. De 179 municipios de la CM, todos, menos 2 muy pequeños, han votado a favor de la vencedora. Yo, que soy parcialmente madileño -he vivido muchos años en Madrid-, le felicito también a la madrileña.

La presidente, Díaz Ayuso, deberá templar sus actuaciones y lenguaje, si quiere ser la presidente de todos. Y llenar de contenido real y no solo retórico la palabra libertad, de la que abusa. La verdadera libertad incluye constitutivamente otros valores.

Qué liberación la fuga de Pablo Manuel Iglesias Turrión, el político más tóxico que ha habido en España desde hace tiempo… El daño que ha  hecho ha sido inmenso. Su despedida, como toda su actuación, ha sido esperpéntica. Se va, sin autocritica alguna y con el mismo odio de siempre, él, galvanizador de odios, autodefiniéndose compasivamente como chivo expiatorio. Siempre se creyó, desde su formación totalitaria, una especie de redentor. Chivo, sí, por sus chivaterías y chivatadas múltiples.

Las elecciones han sido una derrota del leninismo populista y del socialismo sanchista. El Gobierno de coalición, con sus socios independentistas, soberanistas, autodeterministas y bildutarras, recibió ayer su primera y más pública sanción. Madrid representó ayer a la mayoría de españoles. Muchos socialistas españoles votaron contra un Gabilondo sanchista, que entró como respetable y sale como pelele.

Lamento el fracaso de CIUDADANOS. El castigo de varios y serios errores, especialmente el de Murcia, no debiera hacer inexistente un pequeño partido liberal, pero sin ínfulas de partido mayoritario.

Más Madrid, hasta ahora solo partido madrileño, si quiere expandirse por toda España, haría bien, si quere sobrevivir, en sacudirse todo el óxido podemita  e imitar a los Verdes alemanes y no a los trostkistas franceses.

VOX, la extrema derecha habitual en casi todos los países, quedará como un pequeño partido en algunas Comunidades. Mejor que se parezca a su homónimo polaco que al holandés o alemán.

Y a Sánchez, solo acaso Iván Redondo, otro grssn fracassado ayer, podría hacerle virar un tanto, en el poco tempo que le queda.

Comunistas portugueses contra la eutanasia

 

                   Portugal siempre está lejos para nosotros. Incluso lo mejor de Portugal. Y más todavía si de allí viene algo de suyo izquierdista-progresista, que pueda contraponerse al progresismo oficial español. Como es la posición defendida por el Partido Comunista Portugés sobre el proyecto de ley de la eutanasia activa, presentado recientemente en el Parlamento de Portugal.

Incluir en la Ley -comienza diciendo la declaración oficial del PCP- el derecho a matar o a matarse a  uno mísmo no es un signo de progreso, sino un paso hacia el retroceso de la civilización, con profundas implicaciones sociales, de comportamiento y éticas, que cuestionan elementos centrales de una sociedad que se guía por los valores humanistas y solidarios.

Merece leer íntegra la Declaración, que se encuentra en la Red. Y todas las publicaciones y medios informativos que se declaran humanistas y hasta inspiradas en la doctrina tradicional humanista europea -¡que también incluía a los fundadores del Marxismo!- debieran haberla hecho conocer, cuando aqui los partidos sanchistas, sin tener siquiera la avenencia del Consejo Bioético, el Consejo de Estado y el Consejo de Médicos de España, a los que ni consultaron siquiera, decidieron regalarnos otro nuevo derecho, que consiste en bien matar en vez de bien morir.

El Dios de Isaac el Sirio

 

        Conocido  también como Isaac de  Nínive, este monje ermitaño del siglo VII es una de las grandes figuras del monacato oriental. En sus 86 discursos y algunas cartas se nos revela un verdadero maestro de la vida espiritual, de la oración y de la contemplación de lo Inefable. Pero la contemplación de lo Inefable le llevaba a la realidad. Se le ha llamado el Francisco de Asís de la Iglesia de Oriente por su pasión por su humildad.por su ternura hacia la debilidad de los humanos y por su fraternidad cósmica.

Son muchos los que andan buscando constantemente, pero solo encuentran los que permanecen en constante silencio (…) La persona que se complace en la abundancia de palabras, aunque diga cosas admirables, está vacío por dentro. Si amas la verdad, sé amante del silencio. El silencio, como la luz del sol, iluminará en Dios y te librará de los fantasmas de la ignorancia. El silencio te unirá con el propio Dios.

-¿Que es un corazón  compasivo? Es un corazón que arde por toda la creación, por todos los seres humanos, por los pájaros, por las bestias, por los demonios, por toda criatura. Cuando piensa en ellos y cuando los ve, sus ojos se llenan de lágrimas. Tan intensa y violenta es cu compasión, tan grande es su constancia, que su corazón se encoge y no puede soportar, escuchar o preenciar el más pqueño dolor o tristeza en medio de la creación.

-El que recoge en sí mismo su contemplación contempla la  irradiación del Espíritu. El que ha conseguido vencer toda distracción contempla a su Maestro en el interior del corazón.

-De  la paz de los pensamientos el alma se eleva a la pureza del espíritu, y de la pureza del espíritu  llega a ver los misterios de Dios.

Los panes y los peces

 

2 Re 4, 42-44; I Cor. 15, 3-7; Mc 6, 30-44 y 8, 1-10; Jn 6, 1-15

 

Compartía Jesús mesa con muchos,
incluidos parias sociales:
recaudadores de impuestos,
o simples pecadores,
judíos no observantes, fuera de la ley.
Alegre comensal,
le gustaban las comidas festivas,
que en discursos y parábolas
le servían de ejemplo y anticipo
del banquete del tiempo final, en el reino de los cielos.

Es un día pospascual,  junto al mar de Galilea.
Son ya muchos los discípulos
-¿centenares tal vez, los quinientos de Pablo?-
los que forman la iglesia cristiana de Jesús.
Se han repartido los panes y los peces.
Mientras comen alegres, tienen la certeza
de la íntima presencia de Jesús,
que a todos les reúne y les regala.
Oyen su voz cálida y cercana
¡Dadles vosotros de comer!
Él es quien, primeramente, da gracias a Dios
y parte el pan y reparte los panes y los peces.
Son los panes del banquete final
que anunciaban los profetas de Israel,
y los peces de la pesca abundante
que prometíó Jesús, el primer día, a sus primeros discípulos.

El pan ha sido  tan suficiente,
que de muchos menos han sobrado doce cestos:
las doce tribus de Israel, el pueblo entero elegido,
destino del nuevo pan.
O siete  espuertas, en la segunda versión de Marcos:
el número que alude a la misión entre gentiles,
como era la hija de la mujer siro-fenicia,
que Jesús curó en la región de Tiro.

Sin duda, los primeros cristianos conocían
la historia de los panes de cebada del profeta Eliseo,
que a muchos evocaba la persona de Jesús.
Eran días de hambre en el país de Guilgal.
Con veinte panes de cebada, regalo de un amigo,
dio de comer el profeta a cien personas.
porque dijo Yahvé:- Comerán y sobrará.
Y ellos comieron y dejaron sobras todavía.

Comían alegres los discípulos del Maestro
junto al mar de Galilea, tras la Pascua.
Jesús era el ausente presentísimo.
Como el mar y la tarde.
Más vivo y cercano que la tarde y el mar.

Últimos aforismos

 

Ya es mala suerte para los independentistas catalanes haber tenido un president de la Generalitat, de nombre Montilla, y ahora mismo, a pesar de ser un seguro independentista, otro que incluso se llama Aragonés…

 

En los grupos más extremosos del movimiento Woke ha influido mucho la teoría de Michel Foucault de que no existe conocimientos objetivo, sino solo epistemes, sistemas diversos de conocimiento, creados por grupos concretos para defender su poder. Adiós, pues, a la inteligencia humana universal y a la pretensión de unos derechos y deberes universales. ¡Y ancha vía para todas las tribus étnicas, raciales, sexuales, de género, políticas, económicas…, cuyas identidades definen íntegramente la existencia de los individuos.

 

Los números de las estadísticas y encuestas políticas suelen ser cruelmente torturados por sus habituales manipuladores partidistas, que les hacen decir cualquie cosa.