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Contra la Constitución

  Antes de que celebremos mañana nuestro día de la Constitución, no nos vendrá mal que recordemos, para escarmiento y exigencia propia, a los que, como el célebre juez Garzón, han querido y siguen queriendo anular la ley de amnistía, una pieza clave de nuestra reconciliación y de nuestro espíritu y letra constitucionales. A los que, aun habiendo votado a favor de la Constitución, como IU, PSC y CIU, han ido troceándola y deshaciéndola, punto por punto, al preparar, votar y defender, incluso amenazantes, estatutos como el catalán, imitados a veces por sus colegas del PP y del PSOE en otras comunidades y en la medida en que han podido. Y, en fin, a los muchos que, con sigla o sin sigla, con uno u otro nombre, nos servimos de la Constitución para mil intereses particulares o privativos, dejando siempre a un lado el interés general, el bien común, la concordia entre todos los españoles, la patria de todos, la comunidad española abierta a todo el mundo.

Un nuevo crimen. Unas viejas causas


    Así da la noticia el diario independentista vasco, vocero de ETA: Fallece tiroteado en Azpeitia uno de los propietarios de la empresa Altura y Uría (adjudicataria de las obras del TAV). Un lenguaje tan falso como éste y a la vez acusatorio y procaz ha tenido vía libre durante cuatro décadas en Euskadi. Y muchísimos se han acomodado a él. Su inmoralidad ha ido inmoralizando a muchos y uno de sus resultados ha sido el crimen y el silencio ante el crimen. Añadamos el lenguaje de algunos políticos relevantes, por ejemplo, el de Ibarretxe. Ha vuelto a hacer aspavientos, incluso digitales y braciales, tras el crimen, animando a condenar, perseguir, detener y juzgar a los terroristas -cito, según su diario oficial-, pero también a tener un compromiso en construir la paz, porque es la mejor inversión. Construir la paz significa, como es bien sabido, para él conseguir el derecho del pueblo vasco a decidir, es decir, la autodeterminación, primer objetivo de ETA. Asi que, mientras con una mano parece querer, al menos, juzgar a la banda, con la otra, se le anima a continuar. Y, por si alguien quiere más, EA y Aralar han formado hasta ayer mismo el equipo de gobierno con ANV (HB-ETA) en la alcaldía de Azpeitia, tras arrebatársela al PNV, mayoritario en la localidad. Tiene que haber, por lo visto, un nuevo crimen en cada uno de los municipios donde colaboran con el brazo político de ETA para que estos dos partidos, que se ufanan de democráticos, se planteen, y no siempre con resultados positivos, como ocurrió en Mondragón, abandonar la coalición con los terroristas. Un nuevo crimen. Unas viejas causas.

Precursor pre-ecuménico

Siempre tuve por un gran santo a mi paisano Francisco de Javier (y no Javier). Un santo universal, que también debiera distinguirse entre santos locales, nacionales y universales, a la hora de darles culto en la Iglesia, ya abarrotada de santos «canonizados», especialmente religiosos y religiosas. Un santo, que fue casi un superhombre, por la magnitud de empeños y de realizaciones. Pobre y austero hasta el máximo, devorado por los otros, al estilo de Jesús. Pero nunca le tuve por más santo que cuando, dejando a un lado la apologética ambiental que nos ha confundido siempre, le estudié de cerca, conocí sus muchas limitaciones y, a pesar de todo, le vi remontarlas y superarlas a fuerza de gracia y donación. No, Francisco de Javier no fue ese santo universal modélico para todos hoy, un precursor de la paz entre religiones, un precursor ecuménico, poco menos que un prototipo del diálogo entre culturas y civilizaciones. Nada de eso. Francisco de Javier, hombre de cristiandad en Javier, en París, en Roma y en Lisboa, se llevó con él el modelo de cristiandad y quiso imponerlo donde pudo. Por eso no conoció bien ni entendió la India y el resto del Oriente. Sólo en Japón, libre del Padroado portugués y del modelo de cristiandad, comenzó a entender lo que era una nueva cultura y una nueva religión. Pero él, con su gigantesca entrega y sacrificio, desbrozó el camino  y abrió la via a sus sucesores, los Valignano, Nobili, Ricci, y los jesuitas franceses, belgas y alemanes que les siguieron después, que sí entendieron las otras culturas y religiones, se encarnaron en ellas, las hicieron suyas y abrieron unas perspectivas evangelizadoras, que sólo la ignorancia y la soberbia de la Curia romana y la envidia y hasta el odio de otras órdenes religiosas interrumpieron casi hasta hoy mismo. Todavía, a la hora de la disolución por el papa de la Compañía, a finales del siglo XVIII, solía aducirse la cuestión de los ritos chinos como una de las acusaciones tópicas contra los jesuitas, ¡cuando fue uno de sus mayores aciertos históricos! De todo esto traté en mi ponencia durante el congreso internacional, hace dos años, recogidos después todos los trabajos en los dos volúmenes, Los mundos de Javier, Pamplona, 2008. Cometemos un grave error cada vez que ocultamos las deficiencias, las carencias, las limitaciones de nuestros grandes hombres. En la Iglesia, como en casi todas las instituciones, este es un mal viejo. El caso de nuestro santo misionero, superado en muchos aspectos por sus sucesores en la evangelización de todo el Oriente, que no han llegado a los altares, merece todavía una atención mayor.

Español y fascista

Son dos, por fin, los candidatos a rector de la Universidad del País Vasco, una mujer y un varón. El diario independentista vasco, vocero de ETA, los califica a los dos, recogiendo la voz de su gente, de español el uno y de fascista la otra. Y con eso está dicho todo y no hay más que decir: eta kito. Con extremismos simplistas y descalificadores de esta guisa se ha funcionado durante muchos años, y se sigue funcionando en todos los sectores. De nada ha valido ni vale la historia, la ética, el humanismo y, lo que es más grave, la realidad. Un mote, un insulto, una descalificación y está todo dicho y todo hecho. Es, pues, este un momento decisivo para superar esta barbarie en un centro neurálgico donde pueden cambiar las cosas. Esperamos que el español o la fascista tengan suerte, es decir la confianza y la valentía de los que pueden votarles.

Primera semana de Adviento

             (Is 2, 3-5)

    Subamos ahora al monte del Señor.
Ya es hora de reservarle
algunos momentos de nuestra vida.
Para que Él nos recuerde los caminos de su ley
que hemos olvidado por completo,
y nos diga la palabra que nos sirva
de juicio y de criterio entre la gente.
Si el Señor es el árbitro de todos,
fundiremos los tanques y cañones
para usos pacíficos,
y las armas más raras y mortíferas
llevaremos al museo de la paz.
¿Para qué querríamos entonces
aumentar nuestra defensa?

Subamos, pues, al monte de Sión.

Museo Lázaro Galdiano

    Vuelvo al museo-palacio de mi paisano Lázaro Galdiano, en Madrid, que no había visto desde su última renovación. Comienzo por el tercer piso, abarrotados de gente como están los dos primeros, y me quedo pasmado ante la riqueza y esplendor de las colecciones reunidas por este magnate coleccionista (éste fue su título profesional) durante toda su vida: armas, marfiles, esmaltes -esmaltes sobre todo-, maderas, cerámicas, bronces, porcelanas, platería, monedas, medallas, tapices… a través de los siglos. ¿De dónde sacó este anticuario, bibliófilo, editor de La España Moderna y de cientos de libros, tanto tiempo (vida), tanta habilidad y conocimiento de los hombres y de las cosas para conseguir estos  tesoros? Veo luego que las colecciones no están sólo en el tercer piso, sino que, más reducidas, se reparten por toda la casa: muebles, relojes, vasijas, arquetas, miniaturas, entre esculturas, pinturas y retratos de la mejor calidad: El Greco, Ribera, Carreño, Zurbarán, Murillo, Cranach, Brueghel, Tiépolo, Maess, Goya, López, Madrazos. Así que llego a la la mitad del primer piso y  no puedo más. Termino volviendo a contemplar la delicada Virgen de la leche, del flamenco Maestro del follaje dorado, y El Salvador adolescente, atribuido hasta hce poco a Leonardo, y compuesto quizás sobre el diseño del genio por sus discípulos Boltraffio o de Predis: Jesús adolescente, de medio cuerpo; abundante cabellera partida sobre media frente, que acaba en una nariz perfecta; ojos una pizca rasgados, sorprendidos, abultados los párpados inferiores; labio inferior semi partido; barbilampiño; túnica gris con cenefa superior y manto verde recogido sobre el hombre izquierdo. La más hermosa obra de Leonardo, o atribuida a él, que se conserva en España.

De puños y banderas

Veo al nuevo secretario general de ELA, el alavés Adolfo Muñoz, que sustituye a José Elorrieta, tras veinte años de liderazgo, levantar el puño izquierdo, como en los peores tiempos, tras su primer discurso de presentación. Hay que ver cómo ha cambiado aquel sindicato cristiano confesional de los años treinta, que se llamó Sociedad de Trabajadores Vascos (STV). El discurso corre parejas con el gesto: alianzas con LAB, el sindicato afín a ETA; soberanismo y vuelta al pacto de Lizarra; pocos tratos con los sindicatos españolistas (CC. OO. y UGT); rechazo de toda participación institucional; tibieza al hablar de ETA, cuya violencia debe terminar; lucha contra patronos y gobiernos, tratados con los peores calificativos. Es decir, y aunque la demagogia se lleve una buena parte de este exhibido radicalismo, el sindicato mayoritario en Euskadi va al revés de como va el sindicalismo europeo.- Junto a este puño izquierdo levantado, nos llegaba esta mañana una nueva sentencia  del Tribunal Supremo obligando a poner la bandera española en el Parlamento Vasco, de Vitoria, dentro y fuera. ¿Cuántas van con ésta? Si exceptúamos el ayuntamiento de  Bilbao, que hizo porfin colocar hace un año la bandera española y la bandera vasca en el tejado, a los dos lados del campanil, ¿qué fue de la bandera española en Arcaute, en Ajuriaenea? No hay una bandera  constitucional en casa consistorial alguna regida por soberanistas e independentistas en todo Euskadi, pero tampoco, por lo general, en las regidas por socialistas, y ni siquiera en edificios oficiales españoles fuera de las ciudades. ¿Qué presidentes, qué ministros, qué diputados, qué delegados del gobierno, qué tribunales hemos tenido en este país, que sigue siendo el único en Europa donde ocurren estas cosas tan primitivas?

Pintura y arquitectura

    Las formas de Matisse, grandes y cortadas de manera casual, con frecuencia torpes y desgarbadas -nos dice Frank O. Gehry, el aquitecto del Guggenheim-, le inspiraron la construcción del Museo y de otras construcciones recientes: pensemos, p.e., en las nuevas bodegas Marqués de Riscal, en Elciego. Si la arquitectura (las arquitecturas) ha sido durante siglos fuente de inspiración para multitud de pintores, he aquí el caso de un buen pintor, como Matisse, que inspira a un buen arquitecto. Añadamos, pues de confesiones hablamos, la inspiración de escenas de la infancia. Gehry nos ha revelado el recuerdo de las carpas que tenía su abuela en su casa, cómo de niño las contemplaba, jugaba con ellas, antes de gustarlas en el plato (aquí nos gustan menos), y cómo, al instalar el Museo en la ría de Bilbao, y junto al mar, el símbolo del pez ha estado muy presente en su imaginación y en sus dibujos preparatorios: las planchas de titanio, tan parecidas a las escamas.  Muy cerca, la escultura de la gran araña de bronce, de Luisse Bourgeois, se debe también a un sueño de infancia: su madre era tejedora y enfermiza y la niña la cuidaba, haciendo de hija y de madre a la vez. La araña gigante, como gran protectora, defensora y guardiana frente a los mosquitos feroces y voraces. Pintura e infancia. Sueños y símbolos en y para esta obra, que cada día me parece más bella y afortunada. Un lujo para Bilbao, que se ha ido transformando en una hermosa y nueva ciudad, en la que el Paseo Fluvial, camino del mar y del mundo, ha sustituido a las Siete Calles de siglos anteriores y a la Gran Vía del XlX y XX. Museo Guggenheim: barco soñado, al pairo, en la ría de Bilbao; brinco de pez inmenso y reluciente; banco de carpas al sol.

Con Cy Twombly

    (Tras ver la extraordinaria exposición de Cy Twombly en el Guggenheim de Bilbao)


Et in Arcadia, ego. Poussin y su admirador norteamericano Twombly, radicado en Italia, la encontraron (a la muerte) fácilmente en medio de la luz y de la vitalidad de los pueblos mediterráneos, y hasta en las ruinas de las viejas culturas muertas, sacadas a la luz (redivivas) del arte y de la historia que no cesa.

Las cuatro estaciones: barcas frágiles, rojas, amarillas, cárdenas y blancas… por el mar insondable de los tiempos (de la vida innúmera), entre letras claras, confusas o ilegibles de poemas, que quieren ser eternos.

Hero y Leandro. La ola arrebatada arrebató la vida del denodado Leandro, en pleno Helesponto, mientras nadaba un día más hacla la torre deseada de Hero. Todo el mar palideció entonces con la bruma de su nostalgia: … He´s gone / up the bubbles of his amorous breath (…Él se fue / y subieron al mar las burbujas de su aliento amoroso), como gimió estremecidamente el poeta John Keats.

Dale fuego al chaparral

Viendo en DN de hoy el resultado del sondeo sobre intención de voto de los navarros, tras la ruptura de UPN y PP, dan ganas de decir como en la jota popular: ¿Y eras tú la que decías / dale fuego al chaparral ?