Sigue EP con su campaña insistente, casi cotidiana, de desprestigio de la presencia pública de la religión, del cristianismo, del papa, de los obispos… Si no es por una cosa, es por otra. Sin que haya casi nunca algo positivo en la actuación de la Iglesia y del cristianismo. Todavía tengo en la pantalla del diario de ayer el encabezamiento de la noticia sobre lo que ha sucedido en un colegio de la provincia de Valladolid: El PP y los obispos defienden loscrucifijos que sigan en las aulas. La sintaxis es detestable, pero aqui importa poco. Quiere decir la rúbrica: Sólo la derecha (el PP) y los obispos (del PP) defienden… Para que el lector se diga: pues, si sólo el PP y los obispos… Pero ¿está seguro el periódico de que todo el PP y todos los obispos quieren eso? ¿Y está seguro de que ellos solos lo quieran?
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El silencio sobre Tabaré
El presidente de la República Oriental de Uruguay, Tabaré Ramón Váquez, vetó el proyecto de ley, aprobado por el Parlamento, sobre la legalización del abortó en su país, con argumentos basados en las nuevos descubrimientos científicos, como la fecundación in vitro y sobre todo el ADN; en la existencia de la vida humana desde su concepción y en el respeto a esa vida; en la ejemplarización de las leyes; en la multiplicación de los abortos tras su legalización (para lo que puso el jemplo de España y de Estados Unidos de América), e incluso en la Constitución nacional de Uruguay y en el Pacto de San José de Costa Rica. ¿Por qué la prensa española, en general, no habrá dado publicidad a este notición? ¿Porque el presidente uruguayo es médico oncólogo? ¿Porque es agnóstico? ¿Porque es izquierdista? ¿Porque es notorio masón?
«No me arrepiento de nada: soy ateo»
Lo dice paladinamente Santiago Carrillo en una entrevista hecha ayer en EM, cuando le preguntan qué le resultaría más inquietante: que le adivinaran el futuro o el pasado: Mire usted, yo estoy mucho más preocupado por el futuro que por el pasado. Al pasado hay que hacerle añicos. Y esto lo dice un señor entusiasta con el proyecto de memoria histórica y que ha escrito tantas páginas para justificar su pasado bolchevique, la bolchevización de las Juventudes Socialistas en 1936 y todo lo que vino despues, siendo él uno de los responsables del orden público en Madrid. Y continúa: Yo no me arrepiento de nada, porque el arrepentimiento es una noción religiosa y yo soy ateo. La cosa no puede estar más clara. Los ateos no se arrepienten, según Carrillo. No dice si, en vez de eso, hacen autocrítica, examen de conciencia, análisis existencial o algo parecido. Todos hemos leído y oído sobre los innumerables juicios bolcheviques, donde los más altos cargos del Partido eran obligados a arrepentirse o a algo similar, aun antes de ser implacablamente fusilados. No quiero sacar algunas consecuencias de tan irresponsables palabras ni juzgar la moral civil por lo que dice Carrillo. Pero entenderemos así mejor por qué es inútil pedir a muchos marxistas-leninistas y afines que pidan perdón (¿otra noción religiosa?) y ni siquiera excusa por todos los disparates que han hecho, los mayores tal vez del siglo XX. Ellos no se arrepienten: son ateos.
Baltasar Lobo
He podido contemplar en el Paseo del Prado de Madrid, después de mi paseo habitual por el Jardín Botánico con su penúltimo otoño, una docena de esculturas de Baltasar Lobo (1910-1993), aquel dibujante zamorano que conocí en las revistas anarquistas de los años treinta, convertido después en París en un escultor de fama internacional, comparable a su contemporáneos Moore, Giacometti, Brancusi o su amigo Henri Laurens, pero a quien yo no conocía de cerca, pese a sus esculturas fijadas en varias ciudades europeas y a premios y homenajes tras su vuelta del exilio, en Zamora y en toda España. Deslumbrantes cuerpos femeninos en bronce al aire libre -fulgentes al sol, verduscos, pardos o castaño-oscuros a la sombra-, gigantescos o de tamaño natural, de piel finísima y exacta, todo curvas perfectas, redondeces, turgencias, ovalidades, de pies a cabeza, de una pureza pocas veces conseguida en la historia del arte, dejando brillar, seducir, entusiasmar al eterno femenino, hecho unas veces diosa-madre, en escenas deliciosas de maternidad, y, otras, convertido en mujer coqueta, libre, dichosa, al viento o al sol, sentada, recostada o en pie, o en cualquier menester cotidiano, como esa mujer peinándose, agarrando el flujo broncíneo de su caballera, una de las piezas más hermosas. A la salida del Botánico, como si de unas plantas las más perfectas del paraíso humano se tratara, ¡qué visión de utopía, de libertad paradigmática, de celeste mujer descendida por unas horas a la tierra!
No hay que esperar ningún juicio
Un amigo me envía un fragmento de un artículo de José Antonio Pagola -el autor más vendedor (best seller), esta última temporada-, titulado Un juicio extraño. Recordando al Jesús de los Evangelios, volcado sobre los necesitados, identificado con los más pequeños y desvalidos, compasivo con todos (Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo), termina escribiendo: Nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora estamos decidiendo nuestra vida.
Etnocentrismo y anacronismo
El etnocentrismo y el anacronismo son los dos grandes enemigos de toda interpretación rigurosa de textos hablados o escritos, sobre todo de textos lejanos en el espacio y en el tiempo, así como los primeros causantes de toda interpretación fundamentalista.
Palabras y cultura
Las palabras se relacionan entre sí y representan realidades, pero sólo a través del significado, del sentido que la cultura de un tiempo y un lugar concretos confieren a la realidad. El diccionario vivo tiene sus estratos, tan profundos y diversos como los de la tierra.
«Burdas falsificaciones»
Se veía venir. Lo temíamos, ante la beatería de muchos, incluso quienes no somos arqueólogos pero tenemos un poco de olfato histórico. Y lo ha dicho nada menos que la autoridad del catedrático Almagro Gorbea, con un apellido materno alavés que le hace todavía más cercano. La empresa Lumen ha puesto, naturalmente, el grito fuera de las excavaciones, pero los argumentos, ahora publicados, del sabio catalán radicado en Madrid fueron expuestos nada menos que en su discurso de ingreso en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, el pasado mes de junio, y han sido durante mucho tiempo la comidilla de los mismos arqueólogos. Primero fueron los descubrimientos cosa del siglo III, después del VI, como si tres siglos fueran tres semanas. ¿Y qué se buscaba con todo ello? Pues intentar convencer al mundo que aqui se hablaba euskara en todas partes, incluso en Iruña Veleia (Iruña de Oca); que el euskara era el mismo de hoy (?); que ya en el siglo III estaban los vascos cristianizados, como en Tarragona o en Zaragoza. Y quizas, sobre todo, poder lucirse con los hallazgos arqueológicos más importantes de todos los tiempos en el espacio del Imperio Romano. Ande o no ande /caballo grande, que es el lema por antonomasia de la demagogia inseparable de todo localismo ridículo, de todo patrioterismo antipatriota y de todo nacionalismo exacerbado, que suele adolecer de complejo de inferioridad.- Alguien tendrá que responder de la broma pesada, del engaño o de la burda falsificación. Parece mentira, pero tal vez lo más ridículo y patético de todo, con serlo todo, es que que en vez del INRI, alguien haya puesto, en uno de los grafitos, sobre la cruz de Cristo un RIP. Lo que, además de falsificación, raya en la herejía!
Falla nuestro modelo económico
La prestigiosa Fundación Foessa está formada por Caritas Española, la Universidad Pontificia de Salamanca, la Universidad Pontificia de Comillas y la HOAC. Desde 1965 ha llevado a cabo varios informes sociológicos y cinco informes sobre el cambio social en España. El último Informe ha aparecido hace unas semanas, en medio de la crisis, y vuelve a recordarnos que un 19´5% de la población española es pobre (uno de cada cinco españoles) y un 4% malvive en pobreza severa. Hasta el primer tercio de los años 90 hubo en España una reducción constante de la desigualdad y la pobreza, pero a partir de ese momento esa tendencia se frenó. No basta con crecer -ahí está el ejemplo-contraejemplo de USA-, porque el desarrollo social sostenible no se mide sólo por cantidades de dinero, sino por la capacidad de las personas para decidir su futuro. Para lo que se necesitan relaciones sociales, educación, participación politica, vivienda digna y, sobre todo, empleo. Y es que falla nuestro modelo económico, que no genera cohesión social, como ahora se llama, y reparte desigualmente los beneficios. Trabajadores precarizados y especulación financiera. Falla, además, la educación: con un 35% de absentismo escolar. Falta sentido de equipo, lo que nos hace más dependientes. Ha caído la ética del trabajo, lo que desmoraliza a la gente. La neoliberalización de las empresas lleva consigo la falta de cohesión y de socialización de las nuevas generaciones. Según Fernando Vidal, coautor del Informe, dedicamos menos dinero que otras naciones a la protección social y de forma menos eficaz. Todo quiere arreglarse por medio de acuerdos tripartitos oficiales y no se reconoce el papel del Tercer Sector social. «Tampoco hay reconocimiento del mundo religioso en la acción social, que es muy importante. Hay que avanzar hacia una nueva alianza entre los agentes implicados en la acción social«.
Un mundo civilizado
Al condecorar, el otro día, la ministra de Defensa de España, a dos militares muertos en acciones de guerra (dentro de su lucha por la paz perpetua) en Afganistán, abominaba con razón de los que han declarado la guerra al mundo civilizado. Sí, así es. Hay un mundo civilizado y no varios. Hay varias, muchas, culturas, o, mejor, subculturas. Por eso, como he he dicho muchas veces, sobra la expresión Alianza de Civilizaciones. En todo caso, habría que hablar de Alianza de las Culturas, como se dijo mil veces en la anterior campaña de la ONU, de la que nadie parece acordarse ya, que se llamaba Alianza de las Culturas, de inspiración iraní, sin que nunca, por cierto, nos hubiera dado nadie una acertada definición de la palabra.