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Magdalena penitente

La primera vez que vi el cuadro de Pedro Pablo Rubens, titulado Magdalena penitente y su hermana Marta, quise hablar con el responsable de la sala para advertirle sobre el disparate de la leyenda. Menos mal que dicho responsable no estaba en su despacho. Porque después supe que ya desde el siglo VI o antes se comenzó a confundir en la misma Iglesia a la Magdalena, la María de Magdala de los evangelios,  casi siempre con la pecadora pública liberada y perdonada por Jesús, y alguna vez con la hermana de Marta. Triste sino la de esta mujer maravillosa, fiel a las duras y a las maduras, la primera mujer a la que se aparece Jesús, y que luego desaparece en una Iglesia y en un mundo de varones que están en todas partes y valen para todo. Me quedo mirando otro cuadro de Orazio Lami Gentileschi, con el título otra vez de Magdalena penitente, semidesnuda y extática. Una mujer -pecadora sexual, claro, y a lo sumo penitente-, pasto para pintores y escultores durante siglos. Todo un signo triste de lo que ha sido en buena parte nuestra historia, y que algunos quieren que siga siendo así, un rato mas todavía.

Reprobación

Los herederos de quienes no sólo reprobaron, sino exaltaron e imitaron a los mayores tiranos del mundo moderno comenzando por Lenin-Stalin y acabando por Mao y Pol-Pot. Los que, ellos mismos, jamás han reprobado a un tirano de su ideología, sea Castro o los innombrables presidentes de Corea del Norte o  de Zimbawe. Los que han dejado  y dejan pasar, sin reprobarlas nunca, las mil inhumanidades dichas o hechas por políticos y hombres públicos de toda laya, quieren ahora reprobar no sé si directamente al papa Benedicto XVI o sus palabras sobre el preservativo contra el sida -de cuya inoportunidad dije algo en esta cuaderno-, al comienzo de su viaje a Camerún y Angola. Risum teneatis, diría el poeta Horacio. Pero ahora hay que retener a la vez la risa, la pena, la vergüenza y la indignación.

El 2 de Mayo

Resulta que ni la pálida celebración del bicentenario del 2 de Mayo, durante todo el año pasado, ha bastado para que los dos grandes partidos políticos de Madrid lo hayan celebrado juntos este año. Por divergencias políticas menores, por grandes que sean, los socialistas madrileños han hecho rancho aparte y han celebrado una fiesta paralela, con dos ministras del Gobierno nacional como testigos y apoyos. Como en tiempos atrás, en Castilla León (Villalar), o ahora los partidos soberanistas gallegos en Santiago de Compostela, o los soberanistas e independentistas vascos, cada uno por un lado, en Euskadi, el día de la Patria Vasca. A veces es el himno no compartido, o el Día de la Comunidad, o el signficado de ese Día. La España invertebrada se compone, como se ve, de Comunidades invertebradas, de ciudadanos invertebrados. Una democracia invertebrada.

El 1 de Mayo

Pasó el 1 de Mayo, o el Primero de Mayo, con la misma o mayor división de siempre; sin la menor autocrítica; con la misma demagogia copiada de los partidos políticos, también como casi siempre. Fue, ha sido, debiera ser, el símbolo mundial de lo que muchos hemos creído y soñado; de lo que seguimos creyendo y soñando, con mayor realismo, con mayor autocrítica, con mayor lucidez, y también, ay, con menor frescura y pasión.
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Cultura como cultivo

Vengo del homenaje que en el Colegio de profesiones sanitarias de Pamplona hemos rendido al doctor Mariano Carlón -fallecido hace tres meses- el Ateneo Navarro, del que fue su primer predidente, y el Colegio de Médicos, el Orfeón Pamplonés, la Orquesta San ta Cecilia y ANFAS, organizaciones que él también presidió o/y fundó. Ha sido una mesa redonda viva, sincera, bien preparada, agradecida sin llegar al ditirambo estrafalario, respetuosa e incitante. Hacía tiempo que no asistía a un acto tan completo. Los que quisimos y apreciamos mucho a Mariano Carlón, cardiólogo eminente, muy culto, musicólogo, escritor, humanista y benefactor, hemos vivido dos horas inolvidables. El Clarinet Quintet in A Major, de Mozart, ha culminado y ahondado la vivencia. Habituados a padecer actos culturales que son sólo o ante todo espectáculo, propaganda o diversión, actos culturales que cultivan la memoria de un hombre culto-cultivador de los primeros valores y bienes del hombre son un alivio y un gran gozo.

Inquisidores y ministros

En el Diccionario filosófico, voz Conde de Aranda, Voltaire escribe cuatro líneas que van a servir durante mucho tiempo como norma dualista entre quienes separan más que distinguen el fuero interno y externo, la Iglesia y el Estado, la salvación de los pueblos y la justicia en la tierra: La conciencia, el fuero interno (como lo llama la Universidad de Salamanca) es de otra índole; nada tiene que ver con las leyes del Estado. Los inquisidores y los teólogos deben rezar a Dios por la salvación de los pueblos; pero los ministros y los magistrados deben cuidar de bienestar y de la justicia en la tierra. Demasiado dualismo. Innecesaria oposición.

La no violencia

Leo, con cierto retraso, los textos incisivos y valientes que el obispo de Guwahati, en la India, escribió para el vía-crucis del viernes santo en el coliseo de Roma. Y me  llama la atención, entre otros, el texto de la tercera estación, donde se pone de relieve el ejemplo de Gandhi acercándolo al de Jesús: El modo de Jesús para combatir en favor de la justicia no es el de suscitar la ira colectiva de las personas contra el opositor, con la consecuencia de que son empujadas a  formas de una mayor injusticia. Al contrario, es desafiar al enemigo con la justificación de la propia causa y suscitar la buena voluntad del opositor, de tal manera que desista de la injusticia con la persuasión y la conversión del corazón. El Mahatma Gandhi llevó a la vida pública esta enseñanza de Jesús sobre la no violencia con éxito sorprendente.

Un proyecto de felicidad diferente

Francisco Güeto, presidente de la HOAC española, que prepara su XII Asamblea General, es sincero y elemental en unas certeras declaraciones, que sorprenden por su fuerza de síntesis y concreción, ahora que tanto se habla y escribe en todas partes para decir siempre lo mismo, cuando no para encubrir un silencio que siempre el mismo parece. Güeto sabe bien que cuando se pregunta por las labores sociales, la gente tiene una alta estima de la Iglesia, pero cuando se presenta la Igesia como jerarquia, la valoración deja que desear. Está claro, concluye, que los cristianos no estamos dando el ejemplo que tenemos que dar: Tenemos que tener unas formas de vivir, de pensar y de actuar en clave más desde el Evangelio, sobre todo de las Bienaventuranzas, que han de ser el horizonte de todo cristiano. Si intentáramos vivir desde ahí, le ofreceríamos a la sociedad un proyecto de felicidad diferente del que se le propone ahora -también a los que estamos dentro de la Iglesia-, que es ganar, gastar y gozar. Por mucho que prediquemos, si no somos referencia de gente que vive en plena felicidad con lo que cree, difícilmente otros se plantearán el seguimiento de Jesucristo.

Slumdog Millionaire

Leo una larga crónica sobre la pequeña actriz de la película, Rubina Alí, de 9 años, que sigue en la chabola de 4×4 al norte de Bombay. Recuerdo la zona inmensa de chabolas que rodea el aeropuerto de la capital económica e imperial de la India y me entran escalofríos. Allí vive la niña de la película a la que le prometieron no sé cuántas cosas y no se sabe aún cuándo llegarán, si llegan. Mientras tanto sigue siendo la heroína de la zona, todos quieren estar con ella,muchos quieren hacerle una entrevista, y su padre -denunciado por la madre y esposa separada- niega que haya querido vender a la hija por un monton de rupias. Suena en el barrio chabolista a todas horas la música de Jai Ho, que le dio una estatuilla a la película tan premiada de Dann Boyle.Y recuerdo a los tres mosqueteros en el continuo y fulgurante flashback, a la bella Latika y su hermano, entre las sobrecogedoras secuencias de la miseria, el hambre, la suciedad, la crueldad, la prostitución, la guerra de religiones, y también la luz, el color, la pasión, la música del coro final. Una de esas películas sobre personas, acontecimientos, símbolos de un tiempo y de un país, como Ordet, El manantial de la doncella, Novecento, El último emperador, Zorba el Viejo, Amarcord, La misión, y tantas otras, que no se olvidan jamás, y que llevamos en el alma como un peso y a la vez como una liberación. 

La avaricia rompe el saco

Nunca mejor que ahora podríamos resumir y describir lo sucedido en el mundo de las finanzas y de la banca, y en general en el mundo económico-político, con este refrán popular, ya vivo en el Coloquio de los perros, de Cervantes, que concentra en sí todas las reflexiones, innumerables, de tipo moral, que van haciéndose durante estos meses sobre la crisis, que no sólo se remonta a ciertas decisiones o actuaciones de los grandes poderes económicos, sino a cientos de miles de agentes económicos y políticos de toda condición. Cuando oíamos este viejo refrán al viajero en los libros de Camilo José Cela, El gallego y su cuadrilla y Del Miño al Bidasoa, o se lo oíamos a nuestros padres en nuestros pueblos, estábamos lejos de prever lo que un día no lejano iba a sucedernos. El susodicho refrán podría ser completado con aquel otro, menos popular, y más moderno: Ay,harto hay / mas está mal repartido. Y con otros dos, que contemplan la rotura del saco sólo en algunas ocasiones: Cuanto mayor es la subida / tanto mayor es la descendida. O A gran salto / gran quebranto. Porque a veces la injusticia de no hacer justicia al injusto, o la complacencia de políticos cercanos a los que dieron el salto codicioso e injusto les libra del quebranto justo que se merecen.