
Individuo y persona


–El reloj, y más en la muñeca, es el verdadero pulso del tiempo como sucesión de la vida del hombre: el pulso de su edad.
-El cuervo sobre la nieve la hace más blanca.

– El banco malo es el resultado de otros bancos peores.
– Mientras hablemos mal, no pensaremos bien.

Dad gracias al Creador
los que me disteis la vida
y me amasteis sin medida
con su amor.
¿Qué mejor
que hagáis los dos de padrinos
paladinos
ante Dios nuestro Señor?

Nada de fiesta pagana.
Es la fiesta más temprana
de la luz, y recreación
de la vida vegetal.
Y la más universal
de la humana
condición.


Dicen las malas lenguas
que el papa Benedicto
ha publicado un edicto
contra la mula y el buey.
Dicen. Lenguas más luengas
de Dios dijeron
y se confundieron
también.
Cuando calla la historia,
la tradición es ley.
Lo decía un villancico
de anteayer:
«La mula y el buey lo alientan
para que no tenga frío
y Jesús desde el pesebre
alienta el corazón mío».
En la tierra de los ciegos intépretes
el enredador es rey.
Durante siglos y siglos
-Francisco de Asís testigo-,
junto al pesebre contiguo
hay una mula y un buey.

Aire nuevo de vida,
viento de gozo y fuerza,
juguetillo reciente,
pequeña Haizea.
¿Donde vas tan temprana?
¿Dónde tan suelta?
¿A qué sueños te lanzas
¿Dónde nos llevas?
No sabes. No sabemos.
No hay cosa cierta.
Toda tu vida es hoy
pura sorpresa.
Toda tu vida es juego,
como tu lengua,
juego de mil enigmas,
de azar y herencias.
Como tu trabajuegos.
Como tu trabalenguas.
Luego pondrás tus artes,
breve princesa.
Qué fiesta acompañarte
en esta lenta
y a la par imparable
incandescencia,
que te enciende los fuegos
de las potencias
y te aboca a la luz
de la conciencia.
Qué feliz aventura.
Qué impar aapuesta.
Vamos a acompañarte
hasta que sepas
lo serio que es el juego
de tu existencia.
Cómo la vida es aire.
Cómo la vida es fuerza.
Como el viento de Dios
creó la Tierra.
Cómo un golpe de viento
se llama Haizea.

¿Sabes, tú, mi niño,
amor,
que has cambiado para siempre
el nombre y rostro de Dios?
El Dios justo y justiciero,
severo, castigador,
es hoy misericordioso,
benigno, perdonador.
¿Sabés, tú, mi niño…
El Dios distante, lejano,
de infinita perfección,
se ha hecho nuestro paisano
y nuestro hermano mayor.
¿Sabes, tú, mi niño…
El Dios de cielos y tierra,
poderoso Creador,
es niño recién nacido
en un triste portalón.
¿Sabes, tú, mi niño,
amor,
que has cambiado para siempre
el nombre y rostro de Dios?

Ya sé que no está bien
y que no es de buen porte.
Pero lo dicen todos,
y no por dar el corte:
que, este año de desgracias,
al Niño Jesús le llaman
el Niño de los recortes.
Por María y por José,
que no tienen más resortes.
Por los decretos
de la Corte
de Roma, siempre exhausta,
que ya ha perdido el norte.
Por los abusos
del tetrarca feroz
y su impía consorte.
Ya sé que no está bien
y que no es de buen porte.
Pero lo dicen todos,
y no por dar el corte:
que, este año de desgracias,
al Niño Jesús le llaman
el Niño de los recortes
