Archivo del Autor: vmarbeloa

Una moral bajo cero

 

        Si ya la múltple falta de educación ante los reyes, en la inauguración de las Cortes, era una muestra de incivilidad y de falta de talante democrático -¡en nombre, además, de la democracia!- del multi-grupo parlamentario de PODEMOS, a la bajura de ERC y de Bildu, su actuación ayer  en el Congreso ante la muerte de la senadora Rita Barberá colma todos los requisitos para poder ser denominada como cruel y antihumana. Negarse, por mandato del líder supremo, Pablo Manuel Iglesias Turrión, a asistir siquiera al minuto de silencio en la Cámara, que es el mínimo que la civilización acostumbra a exigir a los seres humanos ante la muerte de alguien, pone a ese líder supremo y a su hueste variopinta por debajo de todos los mínimos.  De la la moral universal, quiero decir.  La actuación opuesta del grupo podemita en el Senado, por otra parte, se adelantó a mi juicio y al de todas las personas con sentido común.

 

Románico rural en Navarra

 

        Numerosas iglesias que se levantaron a lo largo del siglo XII en Navarra quedan englobadas en el llamado estilo románico rural. Suelen tener una sola nave, rematada en cabecera semicircular, cubierta por bóveda de cañón y de horno, respectivamente. Puertas y ventanas de medio punto abocinadas, con columnas de capiteles ornamentales o figurados. Capiteles del crucero historiados con animales y personajes de carácter escatológico, lo mismso que los modillones en las cornisas exteriores de la nave y del ábside.

Así es la iglesia de la Purísima Concepción de Arce, hoy despoblado, tan agreste, severa y hermosa como el agro, los montes y los cielos que envuelven su soledad- ¿Qué quiere decirnos ese canecillo, que muerde furiosamente -o placenteramente-, entre helechos secos y verdes de naturalidad y abandono?

Así es la hoy capilla cementerial de Santa María del Campo, en Navascués, la torre en el centro de la nave, con figuras escabrosas o monstruosas en los modillones: felinos apostados con garras afiladas, cabezotas de animales que tragan restos humanos…

O el templo parroquial de la Asunción en Olleta, sobre cuyo crucero voltea un cimborrio poligonal culminado en linterna, a la manera de la iglesia de Loarre, erigida en tiempos del rey Sancho Ramírez.

O la iglesia-ermita de San Martín, de Artaiz; la Purificación, de Villaveta; San Adrián de Vadoluengo, en Sangüesa: modillón del borracho con barril; el antiguo monasterio de San Jorge, de Azuelo; la iglesia templaria y luego sanjuanista de San Juan Bautista, de Aberin;; San Andrés, de Villamayor de Monjardín; San Bartolomé, de Aguilar de Codés; Nuestra Señora de Rocamador, y Santa María Jus del Castillo, de Estella; San Andrés, de Learza; Santiago, de Olejua; San Martín, de Orisoain; Santa Catlaina, de Azcona; San Pedro ad Vincula, de Echano; Santo Cristo de Catalain, de Garinoain…

Y, más rústicas y humildes, muchas más...

¿Contra qué fascismo?

 

       Vimos anteayer con pena, y   hasta con escándalo, por las calles de Pamplona al presidente del PSN y a la portavoz del raquítico grupo municipal del mismo partido sostener la misma pancarta, que sostenían en su parte central los jerifaltes de Sortu y de Bildu, verdaderos protagonistas de la manifestación: Por las libertades y contra el Fascismo. ¿De qué libertades y contra qué fascismo pueden hablar, y menos vociferar, quienes son lo más parecido al fascismo, mutatis mutandis, que padecemos hoy día?

El cristiano Juan Manuel de Prada

 

           Una vez más, el novelista y columnista Juan Manuel de Prada se declara valientemente cristiano, pero con alguna singularidad. Esta vez, tras decirnos que fue un niño muy creyente, que en la adolescencia se distanció de la Iglesia, y que tiene una visión profundamente cristiana de la vida, añade: Mi pensamiento es tradicional, y soy profundamente antiliberal. Soy antimoderno. Soy cristiano progresista en lo  social y reaccionario en lo moral. Y, más adelante: Lo que sí estoy muy lejos del oficialismo católico.  Y  eso ¿qué quiere decir? Porque puede decir muchísimo o casi nada. Preguntado por el papa, ressponde que tiene cosas buenas y malas. Entre las malas estáría su vocación política dudosa, porque interviene en cuestiones en que no debería intervenir, como el llamado proceso de Paz en Colombia. Le gusta, en cambio, que haya puesto en el tablero cuestiones de orden social y económico, postergadas en anteriores papados, o que arremeta contra el liberalismo económico. En esto, como se ve, es más claro, y coincide con modernistas y progresistas, aunque sean sólo de nombre.

Fernando Redón

 

    De Fernando Redón, recién fallecido, como arquitecto, pintor, diseñador, dibujante… se ha dicho y escrito  mucho y en todas partes, y en nuestros días no podemos repetir lo que está al alcance de todos. Del hombre público, que fue Fernando, tanto en el Gobierno de Navarra como en la Univerfsidad Pública se ha dicho y escrito menos, y no lo suficiente sobre su personalidad humana, siempre lo decisivo. El celebrante de su funeral en la iglesia de los jesuitas elogió su entusiasmo, y la verdad es que nada mejor para definir a Fernando que afirmar que fue un hombre entusiasta, que contagiaba entusiasmo allí donde estuviera: entusiasmo por la obra bien hecha, por el arte, la ciencia, la política verdadera, por la comuniadd a la que servía, por el amor y por la vida. Yo tengo que ponderar aqui su trabajo capital en la Gran Enciclopedia Navarra, la obra que, cuando la concebí, dejé en manos de Fernando Pérez Ollo, que acabó siendo el director, y de Fernando Redón, responsable de la parte gráfica, tan esencial como la literaria. Juntos los tres, y con la ayuda imprescindible de Juan Luis Uranga, entonces director de Caja Navarra, llevamos a cabo el proyecto, el más importante de todos los llevados a cabo en los últimos años. MIs mejores recuerdos de los dos Fernando, hombres clave de la cultura navarra de las últimas décadas, datan de entonces y me acompañan y acompañarán desde entonces. en este largo aprendizaje de esfuerzos, fruiciones y sufrimientos, que es nuestra corta vida.

¿»Humor indecente»?

 

          La profesora de Literaturas Hispánicas en USA, Edurne Portela, autora del libro El eco de los disparos. Cultura y memria de la violencia, que no conozco, entrevistada por VN, hace bien en recordarnos las obras olvidadas sobre el terrorismo de autores como Ramón Saizarbitoria, Iban Zaldua o Jokin Muñoz, que no recibieron la atención que está recibiendo Fernando Aramburu -cuyo libro estoy leyendo-, así como la película Negociador de Borja Careaga. No estoy de acuerdo, en cambio, con que defina como humor indecente la película Ocho apellidos vascos, y pienso que se equivoca cuando opone a este humor que llama bálsamo o caricatura otro humor que escueza. No siempre el humor tiene qque escocer a todos, sino también hacer sonreir y reir a unos, aunque escueza, como escoció esa pelicula, a otros, ya lo creo. Recuérdese el paradigmático caso de La vita è bella. Me parece, por otra parte, sospechoso que, queriendo ir mucho más allá de derrotar literariamente a ETA, al decir de Aramburu,  proponga Portela afrontar ese pasado común con la mayor responsabilidad posible y desde la variedad de puntos de vista que nos da haber sido testigos, cada uno desde sus vivencias, de esta tragedia. Lo que se me queda muy corto y ambiguo. O que insista en la utilidad de las representaciones en literatura, cine y las artes, que muestran la complejidad en la que se asienta el llamado conflicto vasco y que lo hacen tomando en cuenta a todos los que participaron en él, y no cite siquiera la historia y la poesía.- Tal vez me paso de listo, y tal vez de perro viejo.

Perdonar-Tolerar-Castigar

 

         El Marqués de Santillana (1398-1458) dedicó uno de los primeros capítulos de sus Proverbios o Centiloquio al tema De la paciencia y honesta corrección. Tengo para mí que se inspiró en los libros de Séneca, que don Íñigo López de Mendoza tenía en su espléndida biblioteca y que, a pesar de su belicosa vida, leía muy a menudo. En las primeras estrofas el marqués se muestra favorable a la corrección reposada y al castigo moderado y honesto; a recibir al contrito y a no afligir al aflicto; a perdonar y tolerar con paciencia: ¿Quál es en humanidad / tan pecador / que juzgando con amor / e caridad / se falle la su maldad / intolerable? / ca las armas del culpable / son piedad. Siempre -prosigue- le gustó alabar al que perdona, y no menos reprobar la pena de fierro (la pena de muerte), que, si yerra, no tiene ya remedio. Pero el hombre de Estado que es don Íñigo, y a la vez moralista insigne, no confunde la esfera personal del perdón con la esfera pública donde el delito tiene consecuencias públicas: No se entienda perdonar / los torpes fechos, / nin las leyes e derechos / usurpar, / ca non es de tolerar / al que mató. / si de lexos contrayó / dapnificar. Sería no sólo una crueldad, sino sobre todo contrario a la razón de humanidad:

Ca seria crueldad
el tal perdón
e contrario a la razón
de humanidad.
Non se nombra piedad
mal permitir
mas dañar e destruir
auctoridad.

Un machismo literario

 

El machismo literario, tan notorio por mil trazas en todas la literaturas, llega incluso en la nuestra hasta nuestros primeros padres, y se endilga a Eva, como era de temer, y nada menos que en una canción popular, registrada a comienzos del siglo XVII, hasta la poca consistencia de su fidelidad conyugal, fidelidad simplemente constatable por falta de posibilidades. Lo que no se predica de Adán. Lo cierto es que el machismo de la letrilla queda algo desdibujado por la gracia de la cosa y el acierto de la cuarteta;

               Sólo Adán en el mundo
               no tuvo cuernos;
               porque no tuvo Eva
               con quién ponerlos.

Post-truth = Post-verdad

 

         El año pasado, el Oxford Dictionaries Word of the Year,  o palabra del año del Diccionario de Oxford. fue el emoji o pictograma de una cara con lágrimas de alegría, que superó a las palabras de moda lumbersexual y refugii. Este año, tras las eleccciones presidenciales en los Estados Unidos de América, que han dado el triunfo a Trump y el Brexit británico, que salió triunfante pese a todas las encuestas que lo daban por derrotado, la palabra seleccionada ha sido post.truth, la post-verdad, lo que sustituye a la verdad y resulta al fin ganador. No sé si en el mundo anglosajón, al que se refiere el Diccionario, pero en el mundo en que yo vivo hace tiempo que la palabra clave es la misma. No sé si, como dicen los que hacen el Diccionario, son las emociones las que han sustituido a la verdad, o, más bien, los intereses, o el miedo a veces, o la ignorancia con frecuencia, o la moda dictadora casi siempre, o todo eso junto, combinado a fin de derrocar a la débil verdad de su trono teórico e inestable. Podemos preguntarnos quién busca hoy en la vida pública, la verdad por sí misma, si es que alguien cree en ella; si es que alguien se atreve a pronunciar esa palabra sublime; si es que alguien se atreve siquiera a pensar en su concepto, borrado hace tiempo por la convicción de que el llamado pluralismo, la llamada subjetividad, el llamado criticismo, que reduce todo, a parecer y conjetura, hacen imposible que la antigua hipótesis de la verdad tenga ya sitio en nuestro mundo contemporáneo.

Luna, lunita, lunaza

 

Luna, lunita,
luna, lunaza,

la más brillante,
la más cercana,
faro de la noche,
hostia astral 

                      y  cándida.

Inunda de luz
nuestras calles y plazas,
llena de risa
nuestras noches del alma,
y llévanos 
con tu aro de fuego
hasta la lumbre del alba.

Luna, lunita,
luna, lunaza.