Tras las elecciones en Aragón

 

              El PP no debiera, en ningún caso, abdicar de su consistencia de partido popular europeo, miembro de la familia de partidos que, teóricamente al menos, se fundamentan en los valores de la Europa de nuestros padres fundadores.

Titubeos, movimientos raros durante las campañas electorales, declaraciones ambiguas, falsos equilibrios no quiciados, movidos por el miedo o el interés urgente, que parecen inclinarse a otras opciones menos europeas, aunque bastardamente españolas, no hacen más que desnaturalizarlo y deslegitimarlo.

España y Europa entera no tienen sentido ni futuro sin esos valores y sin esos principios fundamentales, que necesitan siglos para llegar a ser.

Sean cuales sean las pretensiones de unos y las tentaciones de todos, la democracia de los fundadores europeos -los Schuman, Adenauer, De Gasperi…- es harto distinta de cualquier democracia insustancial, frívola, trivial, vana, vacía y huera.