Santos venezolanos

 

                             El día 19 de octubre, día de las canonizaciones, Roma se llenó de venezolanos, pero también varios días antes y después, porque lo que no podían celebrar en su propio país, lo celebraban a muchos kilómetros de distancia: los dos primeros santos venezolanos subidos a los altares: santa Carmen Rendiles y el muy popular José Gregorio Hernández, el llamado médico de lo pobres, porque  curaba gratuitamente a quienes no tenían cómo pagar.

Las comprensibles tensiones con el Gobierno del dictador Maduro llegaron a su culmen tras las palabras del cardenal secretario de Estado Pietro Parolín, antiguo nuncio en Caracas,  cuando el día 20, en una misa de acción de gracias, ante la mismísima alcaldesa madurista de Caacas y los representantes de la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), abogó por la liberación de los presos políticos. En una alocución pública, Maduro arremetió contra el cardenal Porras, ex arzobispo de la capital, acusándole estúpidamente de conspirar para impedir la canonización: ¡Hoy es santo a pesar de ti y de los tuyos… !, y la represión chavista suspendió la mega eucaristía que iba a celebrarse el día 25 en el estadio monumental de beisbol de Caracas.

Por otro lado, el susodicho cardenal Porras, artífice mayor de la doble canonización, fue forzado a regresar a su casa, cuando intentaba llegar a Isnotú, tierra natal del nuevo santo, para celebrar la misa por la fiesta litúrgica del médico de los pobres. María Corina Machado, la Premio Nobel de la Paz de este año, posteó entonces: Lejos de intimidar con esta violencia desesperada contra al la Iglesia, estas acciones solo logran una mayor unión y determinación del pueblo.

Cada día Venezuela se parece más a Nicaragua. También en el acoso y persecución a la Iglesia.