(NB. Un imprevisto tecnológico me impidió colocar a tiempo la entrega del día 2 y me hizo retrasar la del día 3)
El día 13 de diciembre de 1957, mi madre Josefina, a quien oculté durante todo el verano mi pequeña tragedia, para no hacerle sufrir, me enviaba a Comillas una cuartilla felicitando a mis amigos navarros de un curso superior, que se ordenaban de subdiáconos el siguiente día l5: Os recuerdo con todo cariño a cada uno en particular y tengo muchos deseos de ir por ahí y charlar un poco con vosotros; ya estoy disfrutando desde ahora. Bueno, un poco siquiera acordaos en ese día de rezar por mí; ya conoceré si lo habéis hecho.
Del día 13 de enero de 1958 conservo otra carta, dos planas llenas, escritas a pluma, enviada desde Mañeru a Comillas, donde me dice que le han escrito dos amigos míos contándole la celebración de mi cumpleaños, hasta con la letrilla de la aurora que me cantaron ese día. Me cuenta que la sobrina Edu, una de sus ahijadas, y madre de familia numerosa, le llamó para que fuera a Pamplona a pasar con su familia la nochevieja y el día de mi santo en su casa de la consejería del Tenis. De allí se fue después de comer a felicitarles el año a casa de la abuela y los tíos, y allí se junto con varios del pueblo, entre ellos con el canónigo doctoral, vecino de piso, medio pariente, don Javier Gárriz, antiguo rector del Seminario de Tudela, con sus sobrinas. Luego, ya en casa, se estuvo cantando villancicos con sus sobrinos delante del belén, y acordándose de mí, claro. Volvió el da 2 al pueblo. Estuvieron este año de vacaciones en Navidad los chicos del pueblo que estudian en los Dominicos, la segunda generación que fueron a esa Orden, aunque después la dejaron pronto: le dan recuerdos para mí, etc. Me habla de lo cariñoso que es con ella mi condiscípulo paisano José Javier en el seminario de Pamplona -¡siempre con su madre enferma!-, que ha estado varias veces en mi casa echando la copa, y que ella se emociona cuando le ve, recordándome.
Cambia después la conversación y me cuenta que a final de mes mataremos el cerdo y se irá a casa de la abuela en Pamplona, el 6 de febrero a pasar el día y llevarles el presente: No te creas que tengo muchas ganas: me encuentro feliz en casa con mis labores en esta cocina tan caliente. Cuántas veces t e recuerdo cuando pongo el brasero, pero me voy para darles el gusto a las dos casas. Los chicos rezaron por ti en tu día, como les decías; qué inocentes son; me da pena que se puedan hacer malos… pide a Dios que le dé a Juliano la vocación sacerdotal; así se calentarán también los tíos, que son buenos pero un poco fríos. Deme se irá seguramente a la Guinea en febrero; ahora fue a Barcelona. (…) El día 15 pongo un paquete pequeño con una camiseta que te dejaste aquí y algo para completar. A primeros de febrero te enviaré otro parque pruebes del cuto (…) Otro día te diré de las aguas. No quiero coger otro papel . Adios majísimo muchos muchos besos de tu mamá Josefina.