(Ver nota del domingo 7 de septiembre)
Solo un vaso de agua fresca
(Mc 9, 41; Mt 10, 42)
–Os aseguro que todo aquel que dé de beber
solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños,
por ser mi discípulo,
no perderá su recompensa.
Marcos y Mateo colocan en tiempos distintos
este dicho de libre circulación.
Jesús adelanta aquí la bienaventuranza
que después será parte del juicio final,
y lo aplica a cualquiera de sus discípulos.
¡Solo un vaso de agua fresca!
¡Nunca fue tan bendita el agua!