De mayo: por las mil flores,
por el resplandor sincero
de nuestra madre la tierra.
Virgen por Madre,
porque el Hijo de Dios
que llevó su vientre
está por encima
de toda lógica humana,
de todo biológico relato,
del más exacto
árbol genealógico.
Virgen por Madre,
porque Dios es el autor
real
de tamaño suceso,
tan ultrahumano,
que ha marcado los siglos.
Oh, dulce Virgen de Mayo,
mes de las flores:
de la azucena, la rosa,
o de la simple violeta,
símbolos purísimos,
por encima de todas las palabras,
de que una Madre fue Virgen,
porque Dios era el Padre verdadero
de aquel niño excepcional.