Venid y vamos todos
con flores a María…
Con las flores
multicolores
de los geranios
de mi terraza florida.
Con las humildes violetas,
las múltiples margaritas,
con las rosas orgullosas
las intensas siemprevivas.
Con las solemnes hortensias
y las leves campanillas,
las románticas camelias,
los pretenciosos gladiolos
y las aflautadas lilas.
Con nostálgicas gardenias,
tulipanes, alhelíes,
y racimosas glicinias.
Con jazmines perfumados,
con airosas estrilicias,
azucenas virginales,
caléndulas-maravillas,
romero, espliego rurales,
el penetrante azahar,
orquídeas variopintas,
amapolas cotidianas,
petunias y capuchinas.
Con clemátides ornantes,
trepadoras buganvillas,
amarilis balconadas,
lirios, hibiscos, jarillas,
jacintos, narcisos, prímulas,
escabiosas, manzanillas.
Con las retamas juncales
que iluminan nuestras vías,
las anémonas plurales,
campánulas, doradillas,
las frecuentes coronarias
begonias y minutisas.
Sin olvidar los claveles,
las dalias, las gallardías,
y los dondiegos de noche
y los dondiegos de día.
Con todas las flores mil
de las abejas miríficas.
Que todas las flores son
dignas de Santa María,
Flor de las flores de mayo,
Flor de la corte divina.
Venid y vamos todos
con flores a María…