Mujeres de la Pascua

 

      Leo, releo, medito, durante este tiempo de Pascua un libro que tenía olvidado en mi biblioteca, y que es una joya, Camino de Pascua: Misterios de gloria (1996), del gran teólogo vasco-salmantino, Xabier Pikaza. Siguiendo a los penúltimos grandes exégetas de los cuatro evangelistas, y a los penúltimos grandes teólogos y exégetas sobre la Resurreción, Pikaza escribe veinte preciosos capítulos, que son veinte lecciones magistrales de conocimiento bíblico, de reflexión teológica y de amorosa contemplación.

Lo cierto es que el Maestro Jesús de Nazaret, quien, contra toda norma rabínica, andaba por Galilea acompañado de mujeres -María de Magdala, Juana, Susana…-, cuando todos los discipulos huyeron en Getsemaní, estuvo seguido por un grupo de mujeres, que estuvieron lo mas cerca de la cruz que pudieron. Esas mujeres participaron en su entierro, y la mañana del sábado, fueron al sepulcro con intención de ungir el cadáver. Lucas da sus nombres: Maria Magdalena, Juana, María la de Santigo y las demás que estaban con ellas (24,10). A ellas se les apareció el ángel del Señor: más que un ángel: Malek Yahvé (presencia actuante de Dios o gran teofanía), que les mandó ir a dar a Pedro y los otros discípulos el anuncio de la Resurreción y el mandato de volver a Galilea. Cuando ellas corren a dar la buena noticia, entre asustadas y gozosas, les sale al encuentro (hypéntesen) el mismo Jesús resucitado, a cuyos pies se arrojan para besarlos y adorarle, y les da el mismo mensaje (Mt 28, 9-10). Marcos y Juan relatan un encuentro aparte de Jesús con María de Magdala.

Dios hace, pues, a las mujeres galileas, que acompañaron a Jesús hasta el último momento, mensajeras de la Pascua, así como apóstoles fundantes, trasmisores de la Resurrección ante los discípulos y ante el resto de la Igesia. En estas mujeres se compendia el mensaje y la vida de la primera Comunidad cristiana,

(Dios mío, ¿dónde han quedado las mujeres, sucesoras de aquellas galileas, en la Iglesia de hoy?)