La épica de la resistencia

 

       La épica de la resistencia, a veces tan necesaria, tiene una gran debilidad cuando los sujetos resistentes no han cultivado a su debido tiempo la prosa cotidiana de la asistencia y de la insistencia. Suele llegar tarde, tiene entonces poca fuerza moral, y todavía menos si su épica respira agresividad, resentimiento u odio. No suele ser convincente y mucho menos entusiasmante. Antes bien, provoca a menudo cansancio y decaimiento en los propios y mayor resistencia en los ajenos.