(Ramiro PINILLA, Verdes valles, colinas rojas, I : La tierra convulsa, Barcelona, 2004)
El cura de La Arboleda en el funeral de Fulgencio Ferreiro, muerto en un accidente de la mina donde trabajaba,1889:
– Dios se lo ha querido llevar, pero el propio Fulgencio será, ya desde el cielo, quien con más resignación cristiana haya acogido la decisión del Señor. Su esposa, sus hijos, y también nosotros, sus amigos, hemos de aceptarlo así. Esta es la palabra que nos abrirá la puerta de los cielos: resignación. Resignándonos, amamos más al Señor, ¡ y Él nunca abandona a los que le aman! ¿Qué significa nuestra corta vida de dolor comparada con la larga e infinita que nos espera en el cielo? (…) Os hablan los socialistas de rebelaros… ¿Contra quién? ¿Contra Dios? Sufrís dolor porque Él lo quiere. ¿Cómo rebelaros contra quien tanto os distingue enviandoos tanto sufrimiento purificador? ¡Porque sólo el fuego os purificará! Os hablan los socialistas de vuestros derechos a más jornal, mejor vivienda, menos horas de trabajo… ¡Yo tambièn deseo todo eso para vosotros, la Santa Madre Iglesia lo desea! Pero no a través del alboroto y la rebelión, sino del rezo! Orad, hijos míos, por mejorar vuestra suerte, y el Señor, tarde o temprano, os atenderá…