Pureza de corazón

 

      La soberbia, la avaricia, la pereza… no nos dejan ser lo que podemos y debemos ser con lo que somos. A veces nos creemos el ombligo del mundo. A veces dejamos de cultivar nuestras más cercanas y fértiles posibilidades.

La pureza de corazón, el triunfo mejor de una vida, sólo se consigue siendo mejor, viviendo más intensamente, más personalmente, más socialmente, como personas que somos. Ser alguien  o ser algo es mucho menos que eso, y mucho menos im-portante, porque no lleva, no añade nada al propio peso del ser.

Lo que sí im-porta es la pureza de corazón, que es es el peso máximo del ser humano, peso alado, que libera de cualquier otro peso falso, de cualquier rémora, de cualquier esclavitud inhumana.

Hasta conseguir la paz, que es el otro nombre de la pureza de corazón.