Pérez Galdós ¿anticlerical o cristiano evangélico? (y II)

 

         A la hora de juzgar sus novelas, dice Germán Gullón, hay dos actitudes distintas. En la primera, a la que pertenece Doña Perfecta (1876) su actitud es muy crítica con la Iglesia católica, no con la religión. De la misma opinión es Rosa Amor, que a esa novela añade Gloria (1877) y Casandra (1905), donde ataca el autor ritos y supersticiones, y sobre todo Electra (1901), que levantó un verdadero escándalo social, bien aprovechado entonces por colegas escritores como Azorín, Baroja, Maeztu o Unamuno…, y toda la prensa anticlerical, que era mucha.

Pero dentro de la segunda de las actitudes mencionadas por Gullón cita éste, en la tercera época galdosiana, las denominadas novelas espiritualistas, como Ángel Guerra (1891) o Nazarín (1895), en cuyos personajes protagonistas están encarnados los valores cristianos. Quizás sea Misericordia, una de las obras maestras de la narrativa española, la novela que mejor muestre la raiz cristiana de la ideología de Galdós. Y Amor añade a esta corriente otras novelas como Halma, Sor Simona, Miau, Alma y vida..., de las que dice: En ellas domina la liberación de la persona por medio de la redención y la búsqueda de una vida evangélica y verdaderamente cristiana. Por consiguiente denunció las malas obras de los hombres religiosos, que en nada tiene que ver con sus creencias personales o con su formación espiritual.

Según sus benevolentes exégetas,don Benito conocía tods las visiones posibles del Evangelio: la protestante, la calvinista, la metodista…, y en sui biblioteca había gran cantidad de libros de religión, comenzando por varias biblias y estudios teológicos.

Aunque conozco muchas obras de Pérez Galdós, mi conocimiento de toda su obra no es suficiente como para dar un juicio justo,  ni en este ni en otros puntos. Los estuidiosos de un autor suelen ser casi siempre parciales en sus juicios. El anticlericalismo, de por sí -otra cosa suele ser el antieclesialismo-, no está reñido, como bien sabemos, con el cristianismo, ni con el evangélico ni con el sociológico. Me alegra que estos dos grandes expertos distingan unas obras de otras, que suele ser un criterio acertado. Buena ocasión será el centenario para hablar de Galdós y de algunas de su mejores obras.